Kilmurry conquista otro título en Cork con victoria contundente
Kilmurry: 2-18
Buttevant: 0-10
En una noche que confirmó una trayectoria al alza imparable, Kilmurry se paseó hacia otro título de condado al dominar con autoridad a Buttevant en la final del McCarthy Insurance Group IAFC en SuperValu Páirc Uí Chaoimh. Un triunfo amplio, casi cruel: 14 puntos de diferencia y la sensación de que el resultado refleja exactamente lo que ocurrió sobre el césped.
El conjunto de Muskerry, campeón del JAFC en 2022 y del Premier JFC en 2024, sigue subiendo peldaños en el fútbol de Cork y ya se instala en el tercer escalón del condado. Aquella derrota en la final intermedia de 1995 ante Dohenys, durante años una espina clavada en el club, puede archivarse definitivamente.
Buttevant, por su parte, vio frenado su intento de enlazar títulos tras haber conquistado el Premier JFC en 2025. Nunca encontró el ritmo, nunca encontró el espacio y, cuando quiso reaccionar, el partido ya estaba fuera de su alcance.
Un inicio demoledor
Kilmurry salió como un equipo que sabe exactamente lo que quiere. Ni un minuto de cortesía. A los 34 segundos, Ruadhrán Ó Curraoín abrió el marcador con un punto. A los dos minutos, Liam Wall ya había perforado la red con un remate clínico, castigando a una defensa aún fría. Antes, Mark Lenahan había tenido una buena ocasión de gol para Buttevant, pero ese aviso se quedó en nada.
El arranque marcó el tono: Kilmurry directo, agresivo, con decisión; Buttevant, obligado a perseguir sombras.
El conjunto de negro y amarillo tardó 11 minutos en sumar su primer punto, obra de Aaron Horgan. Poco después, Lenahan redujo algo la diferencia: 1-1 a 0-2. El duelo, en ese tramo, se volvió más táctico, más cerrado, con pocas opciones claras para ambos. Pero incluso en ese escenario contenido, Kilmurry encontraba sus puntos con menos sufrimiento.
Denis O’Mullane, desde un libre, Seán O’Leary y dos buenas finalizaciones de Wall estiraron la renta hasta un 1-5 a 0-2 tras 22 minutos. La defensa de Kilmurry, muy estructurada, maniataba a Buttevant, que chocaba una y otra vez contra un muro verde.
Un error aislado de los hombres de Muskerry permitió a Conor Hanlon anotar un punto que pudo ser gol. Fue su primer tanto en diez minutos. No cambió nada. No alteró el guion.
Golpes antes del descanso
La respuesta de Kilmurry fue la de un campeón que huele la sangre. Kyle Kelleher firmó un punto precioso con el exterior de la bota y, un minuto antes del descanso, Ó Curraoín culminó una jugada con frialdad, ajustando el balón al rincón de la red para el 2-6 a 0-3. Eficacia pura.
Buttevant encontró un pequeño rayo de esperanza justo antes del intermedio: David Hanlon convirtió un libre de dos puntos, complicado, para dejar el marcador en 2-6 a 0-5 al descanso. Una diferencia importante, pero no insalvable… en teoría.
En la práctica, el plan defensivo de Kilmurry hacía que cada punto de Buttevant costara un mundo.
Muralla de Kilmurry y sentencia
La segunda mitad arrancó lenta, trabada, con Kilmurry imponiendo su estructura defensiva y cerrando todos los caminos. Buttevant tuvo más balón, más presencia territorial, pero chocó una y otra vez con la organización impecable de los hombres de Muskerry.
Tras una fase de presión sostenida de Buttevant, fue Kilmurry quien estuvo a punto de asestar otro golpe mortal: un intento de dos puntos de Wall dio en el poste y el rebote cayó perfecto para Ó Curraoín, que se topó con una gran intervención del guardameta Ronan Donovan. Era una ocasión clarísima de tercer gol.
El primer punto del segundo tiempo llegó a los ocho minutos, obra del suplente Michael O’Neill para Buttevant, reduciendo la diferencia a seis. Un pequeño respiro. Muy breve.
Kilmurry respondió con dos puntos rápidos para ponerse 2-8 a 0-6 con 18 minutos por jugar. El colchón crecía, la confianza también. O’Mullane añadió otro libre de dos puntos y la brecha se abrió hasta los diez puntos. A esas alturas, Buttevant necesitaba una transformación total, un arreón monumental. No llegó.
Conor Hanlon sumó un libre sencillo, pero era ya un acto de resistencia más que de remontada. Wall levantó una bandera naranja y el suplente Tomás Collins añadió su segundo punto para colocar un contundente 2-13 a 0-7 en el minuto 51.
El tramo final fue un intercambio de puntos en el que Kilmurry administró su ventaja con madurez. O’Mullane volvió a anotar, mientras Hanlon respondió con otro libre de dos puntos que reflejó el espíritu combativo de Buttevant, aunque el destino del título estaba decidido.
Desde el banquillo, Kilmurry encontró todavía más producción. Joe McGinn firmó dos puntos, uno de libre, y Joe Ryan cerró la cuenta con otro tiro sencillo. Un final acorde con la noche: suplentes entrando y sumando, un colectivo que funciona de principio a fin.
Protagonistas y futuro
Liam Wall terminó con 1-4, incluido un tiro de dos puntos, y fue una amenaza constante. Ó Curraoín aportó 1-2 y ese gol justo antes del descanso que quebró definitivamente la moral rival. O’Mullane, con 0-4 y precisión desde los libres, sostuvo el marcador en los momentos clave. Desde el banquillo, McGinn, Collins y Ryan remataron la faena con puntos importantes.
En Buttevant, Conor Hanlon (0-4, con un libre de dos puntos) fue el más productivo, secundado por Mark Lenahan y David Hanlon, ambos con 0-2, este último también con un libre de dos puntos. Michael O’Neill y Aaron Horgan dejaron su sello con un punto cada uno, pero nunca fue suficiente para inquietar de verdad a Kilmurry.
La imagen final en SuperValu Páirc Uí Chaoimh fue la de un equipo, Kilmurry, que no solo gana, sino que progresa de forma ordenada, paso a paso, categoría a categoría. Otro título de condado en el bolsillo, una defensa que intimida y un ataque que castiga sin piedad.
La pregunta ya no es si están preparados para el siguiente nivel. La cuestión es hasta dónde puede llegar este grupo mientras mantenga esta inercia imparable.
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