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Sheffield United termina racha de 44 años ante Wrexham

Sheffield United necesitaba algo más que tres puntos. Necesitaba cerrar una herida antigua. Y lo hizo con un 1-0 corto, seco y contundente ante Wrexham, que pone fin a 44 años sin ganar al conjunto galés en liga desde aquel lejano octubre de 1982.

No fue el festival de goles que se había convertido en costumbre entre ambos. La pasada temporada, sus dos duelos en Championship dejaron 11 tantos y un ritmo frenético. Esta vez, el partido se jugó a otra velocidad: solo cinco remates a puerta en total, más cálculo que caos, más tensión que espectáculo.

El peso del juego lo llevó Sheffield United. La mayoría de las ocasiones tuvieron sello local, con Romelle Donovan —cedido por Brentford— manejando muchos de los ataques con criterio y descaro entre líneas. Cada vez que tocaba el balón, el equipo se estiraba unos metros más, como si el estadio respirara con él.

Pero el golpe definitivo lo firmó otro. Ben Brereton Díaz, especialista en castigar a Wrexham, volvió a aparecer en el momento justo. Jordan Ayew armó el disparo, el portero repelió como pudo y Brereton Díaz, atento al rebote, empujó el balón a la red. Tercer gol en tres partidos contra los galeses, después de marcarles en ambos encuentros con Derby la temporada pasada. Mismo rival, misma historia.

El tanto dio confianza a los de Chris Wilder y, casi de inmediato, pudo llegar el segundo. Harrison Burrows cayó dentro del área tras un contacto claro con Dominic Hyam. La grada pidió penalti con furia, los jugadores también. El árbitro, imperturbable, dejó seguir. La sensación de agravio encendió aún más al público y al banquillo local.

Wrexham se marchó al descanso sin apenas noticias en ataque y Phil Parkinson movió ficha al intermedio: Sam Smith entró para agitar el frente ofensivo. El cambio surtió un efecto parcial. El equipo galés ganó metros, enlazó alguna posesión más larga y, por momentos, obligó a Sheffield United a replegarse unos pasos.

Pero todo se quedaba en intención. Wrexham solo consiguió un disparo a puerta en todo el encuentro, y llegó en el minuto 96, cuando ya no quedaba margen para nada más. Cinco partidos seguidos sin ganar lejos de casa en Championship empiezan a pesar en las piernas… y en la cabeza.

Sheffield United, en cambio, salió reforzado. La victoria le impulsa hasta la décima plaza, a solo un punto de los puestos de play-off antes de que se complete la jornada. El equipo ha encontrado una base competitiva y, con jugadores como Donovan encendiendo la chispa y Brereton Díaz resolviendo en el área, empieza a mirar hacia arriba con algo más que ilusión.

Para Wrexham, el panorama inmediato no da respiro. Se queda en la 17ª posición y le esperan ahora dos citas exigentes en casa, frente a Middlesbrough y Wolves en los próximos ocho días. Dos pruebas serias para un equipo que necesita convertir su energía y su historia reciente en puntos reales.

Sheffield United ya ha roto una maldición de 44 años. La pregunta ahora es si este triunfo será solo una anécdota estadística… o el punto de partida de una carrera firme hacia el play-off.