Jack Grealish regresa a Everton: un ídolo en tiempos de crisis
En las últimas horas de un mercado que arde, con directores deportivos al límite y llamadas cruzadas por media Europa, Everton ha tirado de un rostro conocido para tapar un agujero enorme. Jack Grealish regresa a Hill Dickinson Stadium cedido por Manchester City hasta final de temporada, pendiente solo del reconocimiento médico previsto para la mañana del martes.
La marcha de Ndiaye abre de nuevo la puerta a Grealish
Todo arranca con otra operación mayúscula. Iliman Ndiaye pone rumbo a Manchester City en un traspaso que puede alcanzar los 88 millones de dólares (65 millones de libras). Un golpe deportivo y emocional para David Moyes, obligado a reaccionar sin margen de maniobra.
La respuesta fue inmediata. Everton llamó al mismo club que acababa de llevarse a su estrella y, en cuestión de horas, abrió conversaciones por Grealish. Sin rodeos. Sin tiempo para lamentos.
El internacional inglés, de 30 años, ya vistió de azul la pasada campaña, también a las órdenes de Moyes. Firmó dos goles y seis asistencias en 22 partidos antes de que una fractura por estrés en el pie cortara en seco su temporada en enero. Aun así, dejó huella: impacto en el césped, carisma fuera de él y una conexión instantánea con la grada.
Ese vínculo no se rompió en verano. El club mantuvo el contacto con el jugador pese al interés de Sunderland y Aston Villa, que también tantearon su incorporación. Ahora, el acuerdo está cerrado en principio: si pasa el reconocimiento, Grealish firmará su regreso horas antes del cierre del mercado del martes.
Un esfuerzo económico que habla claro de Everton
El compromiso económico de Everton es contundente. El club asumirá alrededor del 90% del salario de Grealish, una cifra enorme teniendo en cuenta que el extremo cobra cerca de 405.000 dólares semanales (300.000 libras). No habrá comisión de cesión, un detalle clave en la negociación.
El pacto incluye además una opción de compra para el próximo verano: 67,5 millones de dólares (50 millones de libras), justo cuando expira su contrato con Manchester City. Una puerta abierta a que este regreso no sea solo una visita, sino el inicio de una nueva etapa.
Grealish llegó a City desde Aston Villa en 2021 por 135 millones de dólares (100 millones de libras), entonces récord británico, y desde entonces ha levantado títulos de todos los colores bajo el mando de Pep Guardiola. Pero el brillo del palmarés contrastaba con su realidad reciente: cada vez menos minutos, más competencia y un contrato difícil de encajar para cualquier comprador.
Con el tiempo agotándose y un traspaso definitivo complicado por sus exigencias salariales, esta segunda cesión a Everton resuelve varias urgencias. City libera espacio y masa salarial. El jugador recupera lo que más echaba de menos: continuidad. Y Moyes gana un titular contrastado en plena tormenta.
Lo que vuelve a ofrecer Grealish al equipo de Moyes
Cuando está en ritmo, Jack Grealish es electricidad pura por banda. Conduce, encara, provoca faltas, rompe líneas y abre huecos donde no los hay. Su primera etapa en Everton ya demostró que sigue teniendo nivel de élite lejos del Etihad y que su personalidad encaja en un entorno exigente, pero también pasional.
La lesión en el pie fue un frenazo serio, pero ya ha reaparecido brevemente con City esta temporada. Llega rodado, no como un fichaje de laboratorio. Y vuelve a un lugar donde se siente querido, respetado y con galones. Eso, para un futbolista de su perfil, suele marcar la diferencia.
Everton no solo ha pensado en Grealish. El club ha acordado también un movimiento importante en la delantera: más de 54 millones de dólares (40 millones de libras) por el delantero de la USMNT Folarin Balogun, procedente de Monaco, mientras Beto se marcha a Fiorentina por 23 millones de dólares (17 millones de libras). La línea de ataque se está reconstruyendo a toda velocidad. En ese puzzle, el inglés encaja como pieza central entre líneas, cayendo a la izquierda o flotando por dentro.
Un préstamo con aroma a algo más
El contexto lo deja todo servido. Grealish termina contrato el próximo verano. Si la cesión funciona y la opción de compra se ejecuta, el traspaso definitivo se cerraría por 64 millones de dólares (50 millones de libras), una cifra elevada pero asumible para un jugador de su impacto potencial.
Antes de hablar de futuro, eso sí, Everton tiene una carrera contra el reloj: completar el reconocimiento médico, firmar la documentación y ponerlo cuanto antes a disposición de Moyes. City seguirá su hoja de ruta sin él. Everton recupera a uno de sus favoritos recientes mientras intenta cicatrizar la pérdida de Ndiaye. Y Grealish, en el punto clave de su carrera, se encuentra de nuevo frente al mismo desafío de siempre:
¿convertirse por fin en la estrella indiscutible de un proyecto… o dejar pasar la última gran oportunidad?
Podría interesarte

Mercado de fichajes: Arteta cerca de renovar y Kane se aleja del United

Ceadach O'Neill y Braiden Graham destacan en la Nations League

McBurnie regresa a la selección escocesa tras cinco años

Cyle Larin: El mejor delantero del Championship

Victor Osimhen: ¿El delantero ideal para el Manchester United?

Richarlison se pregunta '¿Por qué?' tras ser excluido ante Liverpool
