Irán presenta queja a Fifa por restricciones de viaje en Mundial 2026
La selección de Irán no solo está peleando su grupo en el Mundial 2026. También está peleando por poder prepararse en igualdad de condiciones. La federación iraní presentará una queja oficial ante Fifa por las severas restricciones de viaje que afronta el equipo cada vez que debe entrar en territorio estadounidense, uno de los tres países anfitriones junto a Canadá y México.
El marco es insólito para una Copa del Mundo: la selección iraní solo puede volar a Estados Unidos el día previo a cada partido y está obligada a abandonar el país el mismo día del encuentro, en cuanto termina. Nada de aclimatación, nada de trabajo específico en la sede del duelo, nada de margen para imprevistos.
Tras el 2-2 ante New Zealand en Los Ángeles, en su debut, el seleccionador Amir Ghalenoei lo resumió con una frase contundente: dijo que Irán es el equipo “más oprimido” del torneo.
Una queja que apunta a la “igualdad de condiciones”
En un comunicado, la Football Federation of Iran (FFIRI) fue directa: las restricciones de viaje son “inconsistentes con el principio de proporcionar condiciones iguales para todos los equipos participantes y pueden afectar negativamente los procesos de preparación de los equipos”.
La federación anunció que “expresará formalmente su descontento y presentará una queja oficial ante Fifa por los canales apropiados”.
El malestar no nace de un solo episodio. Para el estreno ante New Zealand, Irán pidió llegar dos días antes a la ciudad sede y regresar a su base al día siguiente del partido. Reclamaba lo que cualquier cuerpo técnico considera básico: tiempo para adaptarse, completar la última sesión de entrenamiento y ajustar detalles. La petición fue rechazada.
La historia se repite ahora con el segundo encuentro del grupo, ante Belgium en Los Ángeles, el 21 de junio (20:00 BST). El duelo está programado a las 12:00 hora local, un horario que exige un ajuste físico y mental fino. Irán volvió a solicitar llegar dos días antes. De nuevo, la respuesta fue negativa.
“La misma situación se ha repetido antes del segundo partido contra Belgium”, señaló la FFIRI, que insistió en que los argumentos técnicos expuestos tampoco han sido aceptados.
Un Mundial entre la guerra y la política
La participación de Irán en este Mundial ha estado rodeada de incertidumbre desde el inicio, marcada por la guerra en Oriente Medio y las derivadas de seguridad que acompañan al conflicto.
En ese contexto, la selección cambió su base de operaciones: abandonó Arizona, en Estados Unidos, y se instaló en Tijuana, México, una decisión tan simbólica como práctica. Desde allí debe entrar y salir de territorio estadounidense con un margen mínimo cada vez que juega.
Las complicaciones no se limitan a los desplazamientos del equipo. Varios miembros “integrales” del cuerpo técnico y del staff de apoyo no obtuvieron visado para entrar en Estados Unidos. Además, la FFIRI denunció que su asignación de entradas fue revocada en la víspera del torneo, y apeló a Fifa para que “mantenga los principios de neutralidad, justicia y regulaciones establecidas”.
La tensión se palpa. Gianni Infantino, presidente de Fifa, visitó el vestuario iraní tras el empate ante New Zealand en Los Ángeles, un gesto poco habitual que ilustra el clima que rodea a la selección.
Washington responde: “Aceptaron estos términos”
Desde el lado estadounidense, la versión es tajante. Un portavoz del Department of Homeland Security aseguró a la BBC que “la selección nacional de Irán aceptó estos términos”. Es decir, que el marco de entradas y salidas ya estaba pactado antes del torneo.
Andrew Giuliani, director ejecutivo del White House Fifa Task Force, fue igual de claro en declaraciones a CBS News: el equipo podrá entrar en Estados Unidos “match day minus one”, el día anterior al partido, y deberá abandonar el país la misma noche del encuentro. Y así será en Los Ángeles, y en cada cita que Irán tenga en suelo estadounidense.
Sobre el papel, Washington y Teherán han firmado un acuerdo de paz inicial con el objetivo de poner fin a la guerra. Sobre el césped, sin embargo, la realidad es otra: cada desplazamiento de Irán a Estados Unidos se convierte en una operación medida al minuto, con margen cero para la preparación extendida que disfrutan otras selecciones.
Dos partidos más… y la misma frontera
Irán tiene todavía dos compromisos de fase de grupos, ambos en Estados Unidos: Belgium en Los Ángeles y Egypt en Seattle, el 27 de junio (04:00 BST). Dos viajes, dos nuevas entradas al país bajo las mismas condiciones de visado.
Desde la FFIRI insisten en que, para lograr una preparación “óptima, técnica y física”, el equipo “necesitaba llegar a cada ciudad anfitriona dos días antes de cada partido y regresar al campamento base el día siguiente al encuentro”. Esa planificación, habitual en el fútbol de élite, choca de frente con las restricciones impuestas.
El choque entre deporte y geopolítica rara vez se muestra tan desnudo. Mientras el balón rueda y los puntos se reparten, Irán juega otro partido, menos visible, contra el reloj, las fronteras y la burocracia. Y ese encuentro también puede decidir hasta dónde llega su Mundial.
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