Hamza Abdelkarim y su oportunidad en el Barça
El verano se ha ido despejando para un futbolista al que casi nadie miraba hace unos meses. Hamza Abdelkarim, delantero egipcio del Barcelona, empieza a ver cómo el escenario se le acomoda, pieza a pieza, en el primer equipo azulgrana.
Tres salidas han cambiado el paisaje del ataque culé. Robert Lewandowski se marchó a la liga estadounidense, Ferran Torres hizo las maletas rumbo a Paris Saint-Germain y la cesión de Marcus Rashford terminó sin renovación ni compra. De golpe, el vestuario se ha quedado sin tres nombres de peso en la zona más delicada del campo.
Y el gran fichaje soñado se complica. La operación por Julián Álvarez, objetivo prioritario del club, se ha atascado. Atlético de Madrid se niega a sentarse a negociar con el Barcelona, cerrando una vía que el jugador argentino presiona para abrir. Julián quiere jugar en el Spotify Camp Nou. Lo ha dejado claro. Pero su voluntad, de momento, no rompe muros.
Deco, director deportivo, no tiene un plan B definido si se cae definitivamente la opción Álvarez. En la prensa ha aparecido el nombre de Lautaro Martínez, de Inter de Milán, pero todo suena más a ruido de mercado que a proyecto real. En Italia consideran intocable al argentino, y en los despachos lo saben.
En medio de este embudo, emerge un beneficiado inesperado: Hamza Abdelkarim. El egipcio se ha ganado un sitio en la pretemporada con el primer equipo y Hansi Flick, a pocos días del Trofeo Joan Gamper, insiste en mantenerlo dentro del grupo. No es un premio simbólico. Es una decisión deportiva.
El técnico alemán tomó la determinación después de ver a Abdelkarim responder en los amistosos. Goles, presencia, carácter. Suficiente para que el entrenador lo vea como una opción real mientras el club sigue buscando un ‘9’ puro en el mercado. El problema estructural del Barça en la posición de delantero centro puede convertirse en la gran oportunidad de su carrera.
Para Hamza, el momento no puede ser más delicado ni más prometedor. Ha entrado en los planes de Flick justo cuando la temporada asoma y el club no encuentra soluciones claras. No se trata de imaginarlo como titular indiscutible desde el primer día; la camiseta de ‘9’ del Barcelona pesa demasiado y el equipo compite por todos los títulos. Pero como recurso desde el banquillo, su candidatura gana fuerza.
Ahí es donde su perfil marca diferencias. Flick podría recurrir a Abdelkarim en esos partidos cerrados, cuando el equipo necesita un rematador de área, alguien que domine el juego aéreo y ataque centros laterales. En esa faceta, el egipcio ofrece algo que ningún otro jugador de la plantilla aporta con la misma naturalidad.
La paradoja es clara: la falta de un delantero hecho en el mercado, lo que hoy se vive como una crisis en los despachos, puede abrirle al joven Hamza una puerta que parecía reservada a grandes nombres. Si el Barça no encuentra su ‘9’ fuera, quizá lo tenga ya dentro. Y Flick lo sabe.
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