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FC Porto: remontada y desafío ante Manchester City

El FC Porto no solo ganó. Sobrevivió a un susto mayúsculo, mantuvo el liderato en solitario y salió del Estádio do Dragão mirando ya de frente a un gigante europeo. Todo en la misma noche.

El equipo de Francesco Farioli firmó su quinta victoria consecutiva en la Liga portuguesa tras remontar ante Moreirense (2-1), en un partido que empezó torcido, se enderezó a base de carácter y acabó helando la sangre por la dura lesión de Victor Froholdt en el tiempo añadido.

De golpe temprano a respuesta inmediata

Moreirense silenció al Dragão a los 20 minutos con el 0-1. El gol visitante obligó al Porto a cambiar el gesto y el ritmo. El líder se vio por detrás, en casa, y con la obligación de demostrar por qué manda en la tabla.

La reacción no tardó. Jan Bednarek apareció en el área para conectar un cabezazo y firmar el 1-1, devolviendo el pulso al estadio y al equipo. El tanto del defensa actuó como punto de inflexión: el Porto se asentó, empujó más arriba y empezó a jugar ya como un líder herido en su orgullo.

Nada más arrancar la segunda parte, llegó el premio. William Gomes aprovechó su oportunidad y marcó el 2-1 que completaba la remontada. El Dragão respiró. El Porto, también. Cinco de cinco en la liga, pleno de victorias y cima asegurada en solitario.

El silencio por Froholdt

Cuando todo parecía encaminado hacia una noche plácida de celebración, el fútbol recordó su cara más dura. Ya en el descuento, una entrada violentísima de Guilherme Liberato sobre Victor Froholdt heló el ambiente.

El centrocampista de Moreirense vio la roja directa. El danés, tendido sobre el césped, necesitó atención médica inmediata. El gesto de los jugadores, las caras en el banquillo y el silencio en la grada describían mejor que cualquier palabra la gravedad del momento.

Froholdt tuvo que abandonar el campo y fue trasladado al hospital para someterse a exámenes médicos. Farioli no lo ocultó: el banquillo quedó aterrorizado por lo que había visto. Las primeras noticias, sin embargo, trajeron algo de alivio.

“Está en el hospital haciéndose pruebas, pero parece que está bien”, explicó el técnico italiano. “Está consciente. Las noticias son positivas. Las imágenes son impactantes, estábamos muy asustados, pero está de buen ánimo y será examinado. Parece que solo fue un susto”.

El resultado ya era secundario. El liderato, también. Lo importante, en ese instante, era la salud del centrocampista.

El Dragão se prepara para Manchester City

Con el trabajo doméstico hecho, el horizonte cambia de escala. Llega el turno de la Champions League y de un examen de máximo nivel: Manchester City en el Dragão.

Farioli no disimuló la dimensión del reto. Subrayó el músculo económico y la profundidad de plantilla del campeón inglés, al que situó entre los grandes candidatos al título continental.

“Han invertido 550 millones y tienen una plantilla fantástica”, recordó el entrenador. “Son uno de los favoritos para ganar la Champions League. Tenemos una montaña que escalar, pero somos FC Porto”.

La frase resume el espíritu con el que el club afronta el duelo: respeto absoluto, complejo ninguno.

Ni siquiera ante un rival de ese calibre el técnico contempla alterar la identidad del equipo. Su mensaje fue claro: el Porto no va a traicionarse, ni siquiera frente a uno de los colosos de Europa.

“Les tenemos mucho respeto, pero vamos a preparar este partido igual que preparamos todos los demás”, insistió Farioli. “No vamos a cambiar nuestro ADN ni nuestra naturaleza”.

Entre las piezas a gestionar aparece Santiago Gimenez, que reapareció saliendo desde el banquillo tras superar una lesión de tobillo. Su puesta a punto será una de las claves en los próximos días.

El Porto llega al gran escaparate europeo con pleno de victorias, un vestuario tocado por el susto de Froholdt y un mensaje firme desde el banquillo: hay una montaña delante, sí, pero el Dragão no está acostumbrado a mirar hacia abajo.