Logotipo completo Juego Final

Cristiano y Al-Nassr: Un gol en propia puerta en el 98’

La imagen lo dice todo: Cristiano Ronaldo sentado en el banquillo, solo, mirando al césped con incredulidad mientras el resto del estadio se queda helado. Al-Nassr tenía la noche, el partido y medio título en la mano. En el minuto 98, lo perdió todo en una jugada tan cruel como absurda.

Durante casi todo el encuentro en Al-Awwal Park, el guion parecía perfecto para el líder. Al-Nassr mandaba, imponía ritmo y nervio, y se acercaba a lo que debía ser el paso definitivo hacia su primer título de Saudi Pro League desde 2019.

Mohamed Simakan abrió el marcador en la primera parte y encendió la grada local. El gol, trabajado y celebrado como un golpe de autoridad, reforzó la sensación de que el campeonato estaba ya inclinándose de forma definitiva. Con Cristiano activo, participando en el juego y tirando del equipo, Al-Nassr controlaba el duelo directo con Al-Hilal y, con él, la narrativa de la temporada.

Ovación para Cristiano, giro brutal del destino

En los minutos finales, cuando el cronómetro empezaba a caer del lado de los locales, llegó el momento simbólico: Cristiano fue sustituido. La respuesta del estadio fue inmediata: ovación cerrada, el público en pie, esa mezcla de respeto y alivio del que siente que el trabajo está casi hecho. El portugués, con 26 goles ligueros esta campaña, salía del campo como el hombre que había empujado a Al-Nassr hasta la puerta del título.

Pero el fútbol no firma contratos hasta que suena el pitido final.

Con el tiempo añadido ya consumiéndose, Al-Hilal se volcó en busca de un último milagro. Todos arriba, último balón colgado, la desesperación como único plan. Un saque de banda largo cayó en el área de Al-Nassr y, en ese instante, todo se torció.

El portero Bento salió decidido a despejar. Tenía una misión sencilla: puños fuertes, balón lejos, partido cerrado. En lugar de eso, chocó con su compañero Inigo Martinez, calculó mal el golpeo y terminó golpeando el balón hacia atrás, por encima de su propia cabeza. El esférico viajó lento, cruel, camino de la portería vacía.

Abdulelah Al-Amri corrió desesperado hacia la línea de gol. Se estiró, trató de sacar lo imposible, pero ya era tarde. La pelota había cruzado. 1-1. Silencio.

Del rugido al silencio en Al-Awwal Park

El cambio de atmósfera fue inmediato. Lo que un minuto antes era un estadio en modo celebración se convirtió en un lugar incrédulo, casi aturdido. La fiesta se apagó de golpe. El empate de Al-Hilal no solo rescataba un punto: reabría una carrera por el título que Al-Nassr creía casi resuelta.

Tras el pitido final, las cámaras encontraron a Cristiano en el banquillo. Quieto. Mirada perdida hacia el césped donde acababa de escaparse una noche que podía marcar su primera gran liga en Arabia Saudí. Su prometida, Georgina Rodríguez, y sus hijos observaban desde la grada mientras él contenía las emociones, visiblemente afectado.

Un miembro del cuerpo técnico se acercó, le dio una palmada en el hombro, un gesto breve de consuelo. Cristiano se levantó despacio, negó con la cabeza y se marchó hacia el túnel con la cabeza gacha. No hizo falta una palabra para entender lo que significaba ese empate.

Un título que se resiste

Los números explican parte de la frustración. Desde su llegada en 2022 tras salir de Manchester United, Cristiano ha firmado 127 goles en 146 partidos con Al-Nassr. Ha sostenido al equipo, lo ha convertido en foco mundial y lo ha llevado a levantar la Arab Club Champions Cup, hasta ahora su único trofeo con el club saudí.

Esta temporada, con 26 goles en liga, ha vuelto a ser el faro ofensivo. Y, sin embargo, la gran corona local se le sigue escapando entre los dedos.

La clasificación mantiene a Al-Nassr en cabeza, con cinco puntos de ventaja sobre Al-Hilal. Pero el matiz lo cambia todo: Al-Hilal tiene todavía dos partidos por disputar, mientras que Al-Nassr solo tiene un encuentro pendiente, ante Damac la próxima semana. El margen existe, pero el control ya no es el mismo.

El empate en el 98’ no solo fue un golpe al marcador. Fue un golpe a la psicología de un vestuario que ya se veía casi campeón. La liga sigue dependiendo de detalles, de una jornada más, de no fallar donde el margen ya es mínimo.

Cristiano, que llegó a Arabia para seguir acumulando títulos y goles, se encuentra de nuevo ante un desafío que no se resuelve solo con su instinto en el área. Después de una noche tan cruel, la pregunta es clara: ¿tendrá Al-Nassr la frialdad y el carácter para levantarse en una semana… o recordará este 1-1 como el momento en que dejó escapar la liga?