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Thibaut Courtois vuelve al once inicial del Real Madrid

Thibaut Courtois vuelve a su sitio. Bajo palos, en el once inicial de Real Madrid frente a Racing el próximo domingo, el belga recupera la portería después de perderse el Clásico por una inoportuna enfermedad. El regreso no es solo una buena noticia deportiva: es también una cita con la historia del club.

Courtois, de regreso y rumbo al podio histórico

Desde 2018, la portería blanca tiene dueño. Courtois se adueñó del arco del Bernabéu y no lo ha soltado. Ni la presión, ni la exigencia, ni la sombra de sus ilustres predecesores le han movido un centímetro. Según el diario español Marca, sus ocho años en Chamartín ya le han abierto hueco entre los mejores guardametas que ha tenido Real Madrid.

En Santander, el domingo, alcanzará un peldaño simbólico: igualará al mítico Miguel Ángel como tercer portero con más partidos oficiales en la historia del club, con 346 encuentros. Un nombre que se suma a una lista muy corta, reservada a los que han resistido el paso del tiempo bajo una de las porterías más expuestas del mundo.

Por delante, aún dos gigantes. Paco Buyo, con 454 partidos. Y muy lejos, casi en otra dimensión, Iker Casillas, dueño absoluto del registro con 725 apariciones. Esa cifra marca la frontera de lo casi imposible.

La cumbre de Casillas, un reto inalcanzable

Alcanzar a Casillas se antoja fuera del alcance de Courtois. El belga ya ha superado la treintena y se mueve en la franja de los 34 años, mientras que el portero de Móstoles irrumpió mucho antes y se adueñó de la portería durante 16 temporadas completas.

Casillas vivió un final agitado, con competencia, debates y ruido alrededor de su figura. Aun así, esos últimos cursos le bastaron para fijar una marca que, a día de hoy, parece blindada. No solo por el número de partidos, también por el contexto: otro fútbol, otra gestión de las plantillas, otra manera de rotar.

Courtois, sin embargo, ha comprimido su impacto. Ocho años, una autoridad indiscutible y números que resisten cualquier comparación.

Una carrera marcada por la lesión… y por las noches grandes

Lo más llamativo es que sus cifras podrían ser todavía más contundentes. La rotura del ligamento cruzado en la pretemporada 2023-2024 le arrancó de golpe 50 partidos del calendario. Medio centenar de oportunidades menos para seguir sumando apariciones, porterías a cero y títulos.

Esa lesión parecía condenarle a un año casi en blanco. Pero reapareció a tiempo para lo que en Real Madrid siempre cuenta de verdad: la final de la Champions League ante Borussia Dortmund en Wembley. Allí volvió a sostener al equipo cuando hizo falta y recordó, una vez más, por qué se le considera el mejor portero del mundo. No alcanzó la exhibición casi irreal de la final de 2022 frente a Liverpool, pero el nivel volvió a ser de élite absoluta.

Sus dos Champions con Real Madrid le colocan a un solo título de Casillas en el gran escaparate europeo. El capitán de Móstoles levantó tres; Courtois ya tiene dos con la camiseta blanca y no parece dispuesto a conformarse.

El resto de su palmarés impresiona: cuatro Ligas, dos Premier League, dos copas nacionales, una FA Cup, tres Supercopas de España y otros trofeos que completan una vitrina de campeón serial. La mayoría con Real Madrid, aunque también dejó huella en Atlético de Madrid, Chelsea y hasta en su Genk natal, con el que se proclamó campeón de Bélgica en la temporada 2010-2011.

Entre la frustración y la fe del club

Los dos últimos cursos han tenido un punto amargo. A nivel colectivo, Real Madrid ha sufrido golpes duros en momentos clave. A nivel individual, Courtois ha tenido que convivir con algo que apenas conocía: la fragilidad física. Siete lesiones en este tramo reciente, incluida una rotura de menisco que le apartó de ocho partidos, han puesto a prueba su paciencia y su carácter.

El club, sin embargo, no ha dudado. Ni un matiz, ni una grieta en la confianza. En Valdebebas lo resumen con una frase que lo dice todo: “Se quedará hasta que él decida irse”. No es una declaración vacía, es una hoja de ruta.

La renovación de su contrato hasta, como mínimo, 2028 está prácticamente cerrada. El mensaje es claro: Real Madrid quiere que Courtois siga siendo el guardián del arco mientras el cuerpo y la ambición le acompañen. El tiempo juega en contra de cualquier portero, pero el belga ha demostrado que sabe pelear contra el reloj.

Un presente de récord y un legado en construcción

Cada partido que pasa, Courtois agranda una obra que ya no se mide solo en paradas espectaculares, sino en peso histórico. Entrar en el podio de los grandes porteros de Real Madrid no es un detalle estadístico: es instalar su nombre al lado de Miguel Ángel, Buyo y Casillas en la memoria colectiva del club.

El domingo, en Santander, no será solo el regreso del titular indiscutible tras una enfermedad pasajera. Será una nueva página en una carrera que se ha escrito a base de reflejos, personalidad y noches europeas.

Casillas seguirá lejos, quizá para siempre. Pero mientras Courtois siga bajo los tres palos del Bernabéu, la historia de la portería blanca no estará cerrada. Y esa, para Real Madrid, es la mejor garantía posible.