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Chelsea sufre una dura derrota ante Brentford y la responsabilidad recae en Martínez

El proyecto de Xabi Alonso en Chelsea recibió un golpe serio en el GTech Community Stadium. Brentford no solo ganó. Pasó por encima de los Blues con un 3-0 que dejó dudas, miradas cruzadas y un foco muy claro: la portería de Emiliano Martínez.

Un debut amargo para Henderson

Jordan Henderson, flamante fichaje veraniego, reaparecía tras una fractura de brazo sufrida con la selección de Inglaterra. Primera noche con la camiseta de Chelsea. Y primera noche de frustración.

El primer gol lo retrató todo.

Brentford sacó un córner desde la izquierda. Mikkel Damsgaard colgó un balón al segundo palo, lo peinaron hacia el centro del área… y allí apareció Jaidon Anthony, completamente solo, para rematar y abrir el marcador. Mientras el balón viajaba y la jugada se desmoronaba, Emiliano Martínez se quedó clavado bajo palos. No dio un paso. No mandó. No salió.

Nada.

Henderson, a pocos metros, no marcaba a nadie en concreto y, en cuanto el balón entró, giró sobre sí mismo y dejó clara su frustración con el guardameta argentino. El gesto fue evidente: reproche directo, sin disimulo. No le gustó nada que Martínez no atacara el balón en una acción tan franca.

La jugada encendió todas las alarmas. No solo por la pasividad del portero, también porque Anthony había llegado al remate tras deshacerse de hasta tres defensores de Chelsea con una facilidad preocupante.

La portería, un problema que no se apaga

Chelsea fichó a Emiliano Martínez desde Aston Villa por 7,5 millones de libras con una misión clara: cerrar una herida abierta en la portería. Robert Sánchez, antiguo número uno, había encajado dos goles en la primera jornada ante Fulham y ahora está cedido en Como. El mensaje era evidente: hacía falta un guardián fiable.

De momento, la solución no ha llegado.

Con el 3-0 en Brentford, el equipo de Alonso encadena tres partidos seguidos sin ganar y ya suma 12 goles encajados en sus cinco primeros encuentros de Premier League. Demasiado castigo para un bloque que aspira a competir arriba. Demasiado castigo para una defensa que no termina de entenderse con su nuevo portero.

Martínez, brillante durante su etapa en Aston Villa, no ha logrado trasladar ese nivel a Londres. Cada balón colgado genera dudas. Cada desajuste se paga caro.

Cahill señala la “blandura” defensiva

En el análisis posterior en Sky Sports, un ex capitán de la casa, Gary Cahill, no esquivó el diagnóstico. Habló de responsabilidad compartida entre portero y línea defensiva y de un problema que va más allá de una sola jugada.

“Estoy seguro de que el entrenador lo abordará con vídeos y en el campo de entrenamiento. Obviamente, como portero y como línea de cuatro, sientes una gran responsabilidad cuando encajas goles”, explicó.

La receta, según Cahill, es tan simple como exigente: trabajar más y endurecerse atrás. “La única manera de salir de eso es trabajando duro juntos y asegurándote de que eres más difícil de superar, y más implacable. Ahora mismo parece haber una especie de blandura en la forma en que encajan los goles”.

Cahill también recordó que se abre una ventana para corregir rumbo: “Tienes unas semanas ahora durante el parón internacional, aunque algunos no estarán, pero tendrán tiempo”.

Tiempo, sí. Pero no infinito.

Un sistema bajo la lupa

Xabi Alonso intenta implantar una defensa de tres centrales con carrileros largos. Un sistema que, en la Premier League, siempre camina sobre la cuerda floja: si la presión no es perfecta y las vigilancias fallan, los espacios se vuelven enormes.

El ejemplo reciente de Ruben Amorim en Manchester United está fresco: otro técnico que sufrió para hacer funcionar una línea de tres en la élite inglesa.

En Brentford, Chelsea volvió a mostrar todos los riesgos del plan sin enseñar casi ninguna de sus virtudes. Los goles de Igor Thiago y Fabio Carvalho completaron la lección de los locales y agrandaron la sensación de fragilidad.

Entre los postes, Martínez no transmitió seguridad. Delante de él, la zaga no protegió ni el área ni al portero. Y en medio de ese caos, Henderson, recién llegado y con galones, ya se vio obligado a alzar la voz en pleno partido.

La pregunta ya no es solo si el sistema encaja. Es si Chelsea puede permitirse seguir aprendiendo a base de golpes mientras la confianza de su nuevo guardameta se deshace en directo.