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Carlos Baleba y su posible fichaje por el Manchester United

El Manchester United avanza con paso firme en la pretemporada, pero mantiene en pausa uno de los fichajes más delicados del verano: el mediocentro que debe reemplazar a Casemiro. Mientras los focos apuntan a los amistosos y a la goleada 5-0 ante Rosenborg, en los despachos se cocina una operación que podría redefinir el centro del campo de Old Trafford. Y un nombre vuelve una y otra vez: Carlos Baleba.

El sueño de Baleba no se apaga

El club ya ha dado los primeros golpes en el mercado. Michael Carrick cuenta con Youri Tielemans y Andrey Santos como nuevas piezas para su sala de máquinas, y el plan incluye todavía otro centrocampista, un lateral izquierdo y, probablemente, un delantero, condicionado por posibles salidas. Pero la posición de pivote, el ancla del equipo, es la prioridad absoluta.

Ahí aparece Baleba. El mediocentro del Brighton ya estuvo muy cerca hace un año. Según desveló Fabrizio Romano en su canal, el jugador presionó con fuerza en agosto de 2023 para fichar por el United y llegó a tener un acuerdo en términos personales con el club. El camino parecía despejado para cumplir su sueño de vestir de rojo.

El muro fue Brighton. El club del sur de Inglaterra se negó a vender y la operación se congeló. Baleba era un objetivo de primer nivel en la etapa en la que Rubén Amorim estaba vinculado al proyecto, pero la ruptura de caminos entre el técnico portugués y el United, en enero, enfrió también la pista del camerunés.

Ahora el nombre vuelve a escena. No porque el United haya lanzado un ataque decidido, sino porque el entorno del jugador ha reactivado los contactos. Desde el lado de Baleba se ha sondeado de nuevo a los dirigentes de Old Trafford para saber si, tras caerse la opción de Ederson y otros movimientos en el mercado, existe margen para reabrir conversaciones.

El mensaje es claro: Baleba sigue queriendo al United. La pelota está en el tejado del club.

Un precio de élite para un mediocentro de futuro

La cifra exacta que pide Brighton no ha trascendido, pero las estimaciones sitúan el coste por encima de las 70 millones de libras. No es un peaje menor para un jugador de 22 años, pero encaja en la lógica actual del mercado para un mediocentro físico, joven y ya contrastado en la Premier League.

Baleba ha dejado huella en poco tiempo. Su impacto en Brighton ha sido suficiente para despertar elogios de voces autorizadas. El excentrocampista de la Premier League Charlie Adam se declaró “gran admirador” del camerunés, al que destacó junto a Yasin Ayari por su rendimiento, especialmente en la victoria en Old Trafford ante el propio United. Aquella actuación no pasó desapercibida: potencia, recorrido, personalidad con balón en un escenario grande.

Roberto De Zerbi, hoy en el banquillo del Tottenham pero artífice del crecimiento de muchos talentos en Brighton, fue aún más lejos en su valoración: aseguró que cree en Baleba y que puede convertirse “en uno de los mejores jugadores de la Premier League en el futuro”. No son palabras menores para un técnico que ha manejado a varios de los grandes proyectos jóvenes del campeonato.

El vacío de Casemiro y la decisión que no puede esperar

La salida de Casemiro deja algo más que un hueco en el once. Deja un vacío jerárquico en la base del mediocampo. En el fútbol actual, el pivote es el engranaje que sostiene todo: protege a la defensa, ordena la salida, marca el ritmo de la presión. Sin una pieza de nivel mundial en esa zona, cualquier proyecto se tambalea.

Tielemans y Andrey Santos aportan calidad y energía, pero el perfil de mediocentro dominante, capaz de abarcar campo y ganar duelos, sigue sin estar cubierto del todo. Baleba encaja en ese molde de “monstruo” físico que tanto se valora en la élite: fuerte, agresivo, con despliegue y margen de crecimiento.

El United, sin embargo, no se ha lanzado todavía. El club mide tiempos, valora alternativas y observa un mercado inflado. Cada movimiento condiciona el siguiente, y la posible llegada de un delantero o un lateral también pesa en el presupuesto.

Mientras tanto, el jugador espera. Su entorno insiste. El interés es mutuo desde hace un año, pero la situación ha cambiado: nuevo contexto, nuevas prioridades, nuevas cifras.

La pregunta ya no es si Carlos Baleba quiere jugar en Old Trafford. Eso está claro. La cuestión es otra: ¿se atreverá el Manchester United a pagar el precio, económico y deportivo, de convertirlo en el nuevo dueño de su mediocampo?