Burnley rompe patrocinio con Finotive One antes del debut
Burnley vive una situación tan extraña como incómoda a las puertas del inicio de temporada. A apenas unos días de estrenar la campaña en casa ante West Ham United, el club ha roto su acuerdo de patrocinio principal con Finotive One, apenas 42 días después de haberlo firmado.
El contrato, anunciado como un paso importante en la estrategia comercial del club, ha quedado hecho trizas antes incluso de que la Premier eche a rodar en Turf Moor. El precio, económico y reputacional, promete ser elevado.
Camisetas retiradas y vídeo estrella a la basura
La ruptura llega con un daño colateral evidente: las camisetas. Burnley ha ofrecido reembolsos completos o cambios a los aficionados que ya habían comprado las equipaciones de local y visitante 2026-27 con el logo de Finotive One en el pecho.
El golpe es mayor si se mira el contexto reciente. Hace solo dos semanas, el club había presentado con gran despliegue su nueva camiseta crema de visitante, acompañada de un vídeo promocional de alto perfil. En él aparecían el exjugador de la NFL y inversor minoritario JJ Watt, el excricket internacional James Anderson e incluso Arnold Schwarzenegger.
Hoy, todo ese material es papel mojado. El vídeo ha quedado obsoleto, las camisetas han desaparecido de la web oficial y no estarán disponibles en la tienda del club antes del estreno liguero del domingo.
Algunos aficionados quizá decidan conservar esa camiseta con Finotive One como pieza de coleccionista. La mayoría, sin embargo, optará por el cambio: el nuevo patrocinador frontal será la cadena de concesionarios Vertu motors, con presencia en todo el Reino Unido y ya vinculada a Burnley desde 2022.
Las pistas antes del anuncio
La decisión no llegó del todo por sorpresa para los más atentos. El jueves, un promocional de Sky Sports para el partido del domingo mostró a un jugador de Burnley con una camiseta sin patrocinador. Llamó la atención. Sobre todo porque el equipo había disputado toda la pretemporada con Finotive One estampado en el pecho.
Incluso el pasado sábado, en el duelo de Carabao Cup ante Notts County, el logo lucía en la camiseta. Nada hacía pensar en una ruptura tan inminente.
Hasta que los aficionados detectaron otro detalle: todas las noticias relacionadas con el acuerdo con Finotive One habían desaparecido de la web oficial de Burnley. La sospecha se convirtió en certeza el viernes por la mañana, cuando el club confirmó que el acuerdo se había cancelado “para proteger los intereses del club y de nuestros aficionados”.
Sin explicaciones públicas sobre el fondo de la decisión, la sensación es clara: Burnley ha preferido cortar por lo sano, aunque cueste caro.
Un historial turbulento con los patrocinadores
No es la primera vez que el club de Lancashire se ve envuelto en problemas con su patrocinador principal. LoveBet, una casa de apuestas asiática, firmó un contrato de tres años y fue reemplazada después de solo dos por dificultades financieras.
Ese cambio coincidió con la llegada de AIK Capital, que compró el club en diciembre de 2020. En aquel momento, el nuevo presidente Alan Pace respondió a las críticas por la vinculación con el juego asegurando en X que el asunto se revisaría “como parte de la estrategia comercial global del club”. También advirtió de que podía haber “obligaciones contractuales históricas”, pero se comprometió a analizarlo a largo plazo con su equipo.
La realidad posterior fue tozuda. Bajo la propiedad de AIK Capital, las casas de apuestas han dominado casi por completo el frontal de la camiseta. Salvo un paréntesis de una temporada en 2022-23 con Classic Football Shirts, todos los patrocinadores principales han estado ligados al juego… hasta esta campaña.
LoveBet dio paso a SpreadEx, especializada en apuestas de cuotas fijas y spread betting. Tras el acuerdo con Classic Football Shirts, llegó la empresa de juego con sede en Filipinas W88. Y en 2024, Burnley firmó un polémico contrato de dos años con 96.com, web de apuestas operada por TGP Europe.
La relación se tensó aún más cuando, el año pasado, la Gambling Commission advirtió a Burnley y a otros tres clubes por sus vínculos con webs gestionadas por TGP Europe, que había renunciado a su licencia de juego en Reino Unido. La investigación concluyó que TGP Europe no había realizado “controles suficientes sobre sus socios comerciales” y había incumplido normas de “prevención del blanqueo de capitales”.
Finotive One, apuesta arriesgada y caída exprés
Buscando un sustituto para 96.com, Burnley se desvió del camino habitual. Finotive One, registrada en Chipre, se presentaba como un “ecosistema integral” para traders. Un perfil distinto al del patrocinio clásico de casas de apuestas, pero rodeado de interrogantes: poco se sabía de su operativa real y de quiénes eran sus clientes.
Sobre el papel, el acuerdo con Finotive One parecía el más lucrativo disponible hace apenas unas semanas. La urgencia por alejarse del juego, unida a la promesa económica, empujó al club a cerrar el trato.
Seis semanas después, el contrato está roto y el club expuesto a un bochorno público. Sin detalles sobre las causas, solo queda claro que la entidad ha preferido asumir el golpe antes que prolongar un vínculo que consideraba dañino.
En medio del caos, Vertu motors ha dado un paso al frente. La compañía ya tenía relación de patrocinio con Burnley desde 2022 y ahora ocupará el espacio más visible de la camiseta. Los términos del nuevo acuerdo no han trascendido, pero es evidente que el club no negociaba desde una posición de fuerza en pleno mes de agosto.
Burnley llega al estreno liguero con un nuevo logo en el pecho, un vídeo promocional enterrado y una pregunta incómoda sobre la mesa: ¿cuánto tiempo más puede permitirse equivocarse con algo tan básico como el nombre que luce en su camiseta?
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