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Bristol City y el futuro de Alex Scott: ¿Una palanca hacia la Premier?

Steve Lansdown lo tiene claro: el futuro de Alex Scott puede volver a llenar las arcas de Bristol City sin que el centrocampista vuelva a pisar Ashton Gate con su camiseta.

El dueño del club de Championship confirmó que los ‘Robins’ se beneficiarán económicamente si AFC Bournemouth acaba vendiendo al internacional sub-21 inglés, fichado por los ‘Cherries’ en un traspaso cercano a los 25 millones de libras, tres años y medio después de que Bristol City lo rescatara del fútbol no profesional en Guernsey FC.

Scott se ha asentado en la Premier League, ha llamado la atención de gigantes como Chelsea y Arsenal, y el mes pasado Bournemouth rechazó una oferta de 64 millones procedente de Stamford Bridge. El club del sur de Inglaterra insiste: el jugador, con contrato hasta 2028, “no está en venta”, pese a que el mediocentro ya ha rechazado una nueva propuesta de renovación.

La cláusula que puede cambiar un proyecto

Lansdown, en declaraciones a BBC Guernsey, fue tajante sobre la política del club:

“Nunca dejaríamos salir a un jugador sin una cláusula de venta”.

Recordó el caso de Antoine Semenyo, también traspasado a Bournemouth y posteriormente vendido a Manchester City, como ejemplo de cómo Bristol City sigue cobrando por talentos que ya no están en el vestuario.

Con Scott la idea es la misma. El propietario admite que en el club son “optimistas” respecto a una futura venta del centrocampista por parte de Bournemouth, porque eso activaría la cláusula de porcentaje sobre una futura plusvalía.

No quiso desvelar el porcentaje exacto pactado por Scott. Pero explicó el modelo: se trata de una parte del beneficio que obtenga el club vendedor. Así, si Bristol City tuviera, por ejemplo, un 20% de la plusvalía y Bournemouth alcanzara la cifra que se maneja en Inglaterra —un precio en torno a los 80 millones—, el conjunto de Championship podría ingresar hasta 11 millones de libras.

Para un club que pelea por entrar en el play-off de ascenso, ese dinero no es un simple extra. Es combustible directo para el proyecto deportivo que Lansdown quiere ver competir por subir a la Premier.

Inversión, equilibrio y ambición

El magnate, que hizo su fortuna con la firma financiera Hargreaves Lansdown, tomó la presidencia de Bristol City en 2002, después de años como accionista mayoritario. En 2012 amplió su apuesta deportiva al tomar el control de Bristol Rugby, integrando ambos bajo el paraguas de Bristol Sport, con Ashton Gate como casa común.

Su discurso mezcla ambición y realismo económico. Por un lado, reconoce que el sueño es ver a Bristol City en la élite. Por otro, subraya que ese salto exige más músculo financiero del que él puede o quiere aportar en solitario.

“He dejado perfectamente claro que busco inversión en Bristol City, ya sea para ir de la mano conmigo o, básicamente, para que en algún momento me releven”, explicó.

Las conversaciones están en marcha, aunque todavía sin desenlace. Lansdown habla de un negocio “muy grande”, donde competir “en la cima del juego” exige capital fresco.

Entre la presión de la grada y la hoja de Excel

El propietario no esconde la tensión diaria entre la pasión y los números.

Por fuera, la hinchada pide fichajes, gasto, resultados inmediatos. Por dentro, el club pelea por mantener un presupuesto lo más equilibrado posible. Y ahí es donde entran las inyecciones de capital… y operaciones como la de Alex Scott.

“No puedes realmente mantener ese equilibrio sin inyectar capital. La cantidad de capital que pones ahí dicta lo bien que te va”, resume.

Cuantos más inversores se sumen al proyecto, insiste, más opciones tendrá Bristol City de ser competitivo y acercarse a la élite. Y mientras busca ese socio estratégico, Lansdown mira de reojo al mercado de la Premier, a Bournemouth… y al destino de un centrocampista que podría volver a empujar al club hacia su gran objetivo: pelear de verdad por subir.