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Ben Godfrey se une a Rangers con la ambición de ganar títulos

Ben Godfrey aterriza en Rangers con hambre de reivindicación. El exdefensa de Everton llega cedido desde Atalanta con una idea fija en la cabeza: empujar al club de Ibrox hacia los títulos que, según él, “merece”.

El acuerdo incluye una opción de compra para el próximo verano, una señal clara de que en Glasgow no lo ven como un simple parche. A sus 28 años, Godfrey entra en una fase decisiva de su carrera y busca estabilidad en un escenario grande, exigente y expuesto.

Su trayectoria reciente explica el punto de inflexión. Tras perder protagonismo en Atalanta y ver cómo se reducían sus minutos de competición, el inglés salió en invierno hacia Brondby. Allí disputó 12 partidos en la segunda mitad del curso, en un equipo que terminó cuarto en la liga danesa. No fue un fracaso, pero tampoco el escaparate que un central con pasado en la Premier League esperaba para relanzarse.

Ahora el decorado cambia por completo. Ibrox, la presión semanal por ganar y un vestuario acostumbrado a vivir entre la obligación y el ruido. Godfrey lo sabe y no se esconde. Habla de “honor enorme” al vestir la camiseta de Rangers y de ilusión genuina por integrarse cuanto antes en el grupo. “Estoy encantado, muy feliz de estar aquí. Conozco el tamaño del club”, subraya, consciente de que en Glasgow no hay margen para la indiferencia.

Su mensaje va directo al corazón del hincha: quiere ayudar a que el equipo vuelva a levantar trofeos y a ofrecer “tiempos emocionantes”. No promete nada que no dependa del césped, pero marca la línea: compromiso, ambición y la sensación de que este préstamo es, para él, mucho más que un simple cambio de aires.

Rangers gana un defensa con experiencia en la élite inglesa y con la urgencia competitiva de quien ha pasado demasiado tiempo mirando desde el banquillo. Godfrey, por su parte, encuentra un club que le ofrece minutos, foco y una oportunidad real de quedarse más allá de esta temporada.

El resto lo dictará la pelota. Y en un entorno como Ibrox, las segundas oportunidades no suelen durar mucho.