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Beccacece se despide de Ecuador tras eliminación en el Mundial

En Ciudad de México, con el Azteca rugiendo y una eliminación que dolió más por las expectativas que por el marcador, Sebastian Beccacece puso punto final a su ciclo como seleccionador de Ecuador. La derrota 2-0 ante México en los octavos de final del Mundial cerró no solo el torneo para la Tri, sino también el proyecto del técnico argentino.

Llegaba Ecuador con viento a favor. Venía de un triunfo épico ante Alemania, una remontada que había reactivado la ilusión y devuelto al equipo al centro de la conversación mundialista. Pero el arranque furioso de México y su defensa impenetrable apagaron pronto cualquier atisbo de gesta.

“El contrato terminaba con el Mundial. No creo que hayamos podido lograr la hazaña que prometimos: hacer de este el mejor Mundial de todos. Hoy me toca decir adiós”, reconoció Beccacece, sincero, todavía con el eco del estadio retumbando detrás.

El partido dejó una sensación clara en el propio entrenador: la superioridad mexicana en el primer tramo fue incontestable. “Nos superaron en el primer tiempo”, admitió sin rodeos. México golpeó de entrada, manejó los ritmos, se hizo dueño de las segundas jugadas y obligó a Ecuador a correr siempre detrás del balón.

Tras el descanso, la historia cambió de tono, aunque no de final. Ecuador adelantó líneas, se adueñó de la posesión por tramos largos y buscó con insistencia el gol que reabriera la eliminatoria. No llegó. La zaga mexicana, que completó el partido sin fisuras, sostuvo la ventaja sin conceder la rendija que necesitaban los sudamericanos.

“Reaccionamos, pero no pudimos encontrar el gol que nos diera un impulso”, lamentó el técnico. La sensación fue de esfuerzo sin premio, de una búsqueda constante chocando una y otra vez contra un muro verde.

La derrota arrastraba consecuencias. Beccacece lo sabía desde antes de sentarse en la sala de prensa. “Por eso me tengo que ir. Me hubiera gustado seguir porque lo que recibí de los jugadores y de la dirigencia ameritaba la posibilidad de continuar. Pero entiendo cómo funciona esto y duele, pero creo que la decisión estaba clara”, explicó, dejando ver el conflicto entre el deseo personal y la lógica implacable de los resultados.

En medio del golpe deportivo, el argentino eligió refugiarse en el vínculo construido con el vestuario y con el país. Cuando le preguntaron por su legado, corrió el foco de sí mismo y lo colocó en el grupo. “El legado es de los jugadores, porque han sido el equipo más joven de Ecuador”, subrayó, reivindicando el proceso más allá del marcador final.

No hubo reproches. Solo gratitud. “No tengo quejas, solo agradecimiento a la gente y a los jugadores. Recibí tanto agradecimiento y cariño desde lo más profundo de mi corazón. Los chicos me regalaron dos horas hermosas después del partido y con eso nos quedamos”, contó, dejando una imagen íntima y poderosa en medio del ruido del adiós.

Se va Beccacece sin la “hazaña” que prometió, con la herida fresca de una eliminación prematura, pero también con la convicción de haber dejado una base joven que ya probó que puede competir al máximo nivel. El Mundial se termina para Ecuador, el ciclo del técnico también. La pregunta, ahora, es quién tomará el relevo de esta generación y hasta dónde podrá llevarla en el próximo gran escenario.

Beccacece se despide de Ecuador tras eliminación en el Mundial