El Barça vende a Ferran Torres al PSG y enfrenta crisis en la delantera
FC Barcelona y Paris Saint-Germain han llegado a un acuerdo para el traspaso de Ferran Torres por unos 50 millones de euros. El héroe del último Mundial hará las maletas rumbo a París y deja en caja una cifra importante para un futbolista que, en el Camp Nou, ha vivido más como recurso de banquillo que como indiscutible, y que entraba ya en su último año de contrato.
Desde los despachos, la operación es oro. Ferran estaba prácticamente amortizado contablemente y todo ese ingreso se puede computar de golpe. Un alivio inmediato para unas cuentas que necesitan oxígeno y que miran de reojo otra gran operación: la de Rodri.
Dinero fresco para ir a por Rodri
Con la venta de Ferran, el Barça gana margen para negociar con Manchester City por Rodri, otro campeón del mundo que también entra en su último año de vínculo. El club inglés no piensa regalar a uno de los mejores mediocentros del planeta y espera un traspaso elevado.
Ese dinero que llega del PSG permite al Barça respirar un poco más y estirar la oferta. Acerca el acuerdo. Acerca el sueño de reforzar el centro del campo con un futbolista total. Pero cada paso hacia Rodri abre un agujero mayor arriba.
De dos delanteros… a ninguno
Porque el movimiento que luce impecable en el Excel complica todavía más el dibujo sobre el césped. Robert Lewandowski ya se marchó a Chicago Fire y dejó un vacío enorme en la posición de ‘9’. Ferran, sin ser un nueve puro, había sido una de las dos referencias ofensivas utilizadas el curso pasado.
Si se consuma su salida, Xavi —o quien tome las decisiones deportivas— pasa de tener dos opciones para el frente de ataque… a cero. De golpe. Sin red.
El club lleva semanas rastreando el mercado en busca de un delantero de primer nivel. El nombre marcado en rojo es Julián Álvarez. El problema es que Atlético de Madrid, dueño de sus derechos en esta historia, no muestra ni el más mínimo gesto de querer vender. Cierre total.
El Barça ha sondeado alternativas. Ninguna encaja del todo: o se disparan los precios, o el nivel no es el deseado para liderar el proyecto desde el área rival. No hay un plan B que ilusione y, al mismo tiempo, entre en los números.
Cuenta atrás por Julián Álvarez
En este escenario, el club se ha impuesto un límite. Según las informaciones que circulan, Barcelona dará hasta finales de la próxima semana para que la operación por Julián Álvarez dé un giro decisivo. Si no hay fumata blanca, el plan es claro: se abandona la persecución, al menos en esta ventana de fichajes, y se cambia de objetivo.
El problema es que nadie en el club confía demasiado en que Atlético cambie de postura. Y el reloj aprieta. Quedan poco más de dos semanas de mercado y, sin Ferran ni Lewandowski, el Barça está obligado a actuar con rapidez.
No basta con un solo fichaje. La situación apunta a que deberán llegar, como mínimo, un delantero titular y, si el presupuesto lo permite, un segundo atacante que devuelva profundidad y variantes a la plantilla. El margen de error es mínimo.
El Barça ha conseguido caja y se acerca a Rodri. Pero cada euro que entra por Ferran convierte la delantera en un campo minado. La pregunta ya no es cuánto puede gastar el club, sino cuántos goles se puede permitir perder antes de que sea demasiado tarde.
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