Un Barça de lujo sin ‘9’: el gran agujero del campeón
El verano del campeón de España ha sido el de los golpes de efecto. Línea por línea, el Barça se ha blindado. Pero en el centro del área, donde se deciden las Ligas, hay un vacío que lo condiciona todo.
Hansi Flick arranca LaLiga el domingo 23 de agosto en el campo del Elche con una plantilla llena de talento, piernas frescas y campeones del mundo. Lo que no tiene es un delantero centro consagrado.
Fichajes de peso, hueco enorme
El club ha apuntalado el centro del campo con un nombre mayúsculo: Rodri, procedente del Manchester City. Un Balón de Oro y capitán campeón del mundo aterriza en una medular ya repleta de calidad. Jerarquía, experiencia y control para un equipo que quiere mandar en cada partido.
En ataque, la apuesta ha sido la electricidad. Anthony Gordon y Karim Adeyemi aportan desborde, velocidad y profundidad por fuera. A ellos se suma Jesse Bisiwu, extremo belga de 18 años, pensado más como inversión de futuro que como solución inmediata.
Sobre el papel, el dibujo es ilusionante. Hasta que se mira al centro del ataque.
Adiós Lewandowski, adiós goles de Torres
El problema nace de dos salidas que pesan mucho en el área rival. Robert Lewandowski, 37 años, se marchó libre al Chicago Fire de la Major League Soccer al terminar contrato. Se fue el goleador veterano, el especialista del área, el referente.
Poco después, Ferran Torres puso rumbo a Paris St-Germain por unos 50 millones de euros. El internacional español firmó 21 goles en 49 partidos el curso pasado y fue el recurso recurrente como alternativa a Lewandowski en la posición de ‘9’.
Entre uno y otro se va casi todo el gol estructurado del equipo. Y en la plantilla actual no queda un solo delantero centro de jerarquía contrastada.
El deseo: Julián Álvarez
En los despachos, el plan está claro: el objetivo número uno es Julián Álvarez, ahora en el Atlético de Madrid. El argentino, de 26 años, ya dejó caer durante el Mundial que buscaba un cambio de aires.
El Barça lo ve como el encaje perfecto: joven, competitivo, capaz de asociarse y de vivir en el área. Pero el Atlético ha levantado un muro. Ante el interés también del Real Madrid, el consejero delegado Miguel Ángel Gil Marín fue tajante: no venden a Álvarez, ni siquiera por 200 millones de euros.
Con ese mensaje, el mercado se le complica al campeón. Y el calendario no espera.
Flick, entre la urgencia y la pizarra
Hansi Flick no esconde el problema. “Sabemos que tenemos que hacer algo”, admitió este mes. La necesidad está diagnosticada, pero el técnico alemán no se queda bloqueado por la falta de un ‘9’ puro. Mira dentro del vestuario y encuentra alternativas, aunque ninguna sea ortodoxa.
La gran joya es Lamine Yamal. El adolescente ya se ha convertido en el foco del ataque blaugrana y viene de una temporada descomunal: 24 goles y un Mundial levantado con España. Su especialidad no es rematar centros, sino destrozar laterales desde la derecha, encarar, recortar hacia dentro y fabricar ocasiones desde la nada.
Flick lo tiene claro: su preferencia es que Lamine Yamal parta desde la banda derecha, no fijado entre centrales.
Ahí se abren otros caminos. Dani Olmo puede actuar como falso nueve, interpretando espacios y generando superioridades por dentro. Raphinha también ha sido utilizado como referencia central por el propio Flick. Fermin López se ha ofrecido como otra pieza para esa posición híbrida: se siente cómodo jugando como falso nueve y llegando desde atrás.
Gordon y Adeyemi, por su parte, garantizan zancada, profundidad y ruptura al espacio. Pero ninguno es, en esencia, un delantero centro clásico.
Un ataque sin ancla… ¿o un arma letal?
Ante este escenario, el Barça puede optar por girar el problema y convertirlo en virtud. Un frente ofensivo fluido, sin un ‘9’ fijo, con permutas constantes, extremos atacando el área y mediapuntas apareciendo por sorpresa entre centrales.
Un rompecabezas para cualquier defensa: sin referencia clara, sin un jugador al que agarrarse, con movimientos que arrastran marcas y abren huecos. Sobre el papel, un equipo así puede resultar casi imposible de sujetar.
El riesgo es evidente: en las noches cerradas, cuando el partido se atasca y el área se llena de piernas, siempre se echa de menos a ese delantero que vive de un centro mal despejado o de un balón suelto en el punto de penalti.
El Barça de Flick se asoma a la nueva temporada con un centro del campo de lujo, bandas demoledoras y una idea de juego ambiciosa. Falta por saber si el mercado le dará ese ‘9’ que complete el puzle o si el campeón de España se atreverá a defender el título sin un especialista del gol.
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