Andy Robertson: De Liverpool a Tottenham y su impacto en el nuevo proyecto
En Liverpool no se regalan elogios. Y cuando en Anfield muchos colocan a Andy Robertson entre los mejores laterales izquierdos del mundo, no es una frase hecha: es la conclusión de casi una década de carreras imposibles, centros medidos y noches de títulos. Ahora, a los 32 años, el escocés cambia el rojo por el blanco de Tottenham. No es un simple fichaje libre. Es una declaración de intenciones.
Un grande de Liverpool, sin discusión
En la era Premier League, Liverpool no ha tenido un lateral izquierdo mejor. Así de simple. Para encontrar un competidor real en toda la historia del club hay que irse a Alan Kennedy, el hombre de los goles decisivos en dos Copas de Europa. El listón es altísimo. Robertson lo ha alcanzado.
Su palmarés con Liverpool habla por él: dos Premier League, una UEFA Champions League, una FA Cup, dos League Cup y un FIFA Club World Cup. Lo ganó todo. Y no como actor secundario, sino como pieza esencial del sistema de Jürgen Klopp.
El fútbol de alta intensidad del técnico alemán parecía diseñado a medida del escocés. Robertson vivía en la banda: arriba y abajo, con y sin balón, siempre a máxima velocidad. Su energía encajó como un guante en un equipo que jugaba al límite físico y emocional. Fue una sociedad perfecta.
Su impacto no pasó desapercibido fuera de Merseyside. Tras un 3-1 de Liverpool a Manchester United en diciembre de 2018, José Mourinho, entonces técnico de los Red Devils, se rindió ante él: “Estoy cansado solo de mirar a Robertson. Hace sprints de 100 metros cada minuto, absolutamente increíble”. No era un elogio vacío. Era la constatación de que aquel lateral estaba marcando una época.
Una máquina de correr… y de producir
Los números respaldan la sensación visual. En la temporada 2020/21, Robertson recorrió 389,3 kilómetros en Premier League, la segunda mayor distancia entre todos los laterales, solo por detrás de Luke Ayling. Pero no se trataba solo de volumen, sino de intensidad.
Entre 2019 y 2022 lideró durante tres cursos seguidos la estadística de sprints entre los laterales de la liga. En 2019/20 firmó 567, en 2020/21 se disparó hasta 843 y en 2021/22 sumó 656. Cifras que explican por qué los rivales terminaban exhaustos solo de perseguirle.
Su presión también dejó momentos icónicos. El más recordado, aquel sprint de 13 segundos contra Manchester City en enero de 2018, en un 4-3 inolvidable en Anfield. En una sola acción persiguió y acosó a Bernardo Silva, Kyle Walker, John Stones, Ederson y Nicolás Otamendi. Una secuencia que condensó su carácter: agresivo, inagotable, decidido. Una de las jugadas defensivas más emblemáticas que se recuerdan en la Premier League.
Pero Robertson no era solo pulmón. Era, y sigue siendo, producción ofensiva pura.
Solo dos laterales en la historia de la Premier League han firmado 10 o más asistencias en tres temporadas distintas: Trent Alexander-Arnold y el propio Robertson, que lo logró en 2018/19, 2019/20 y 2021/22. En esas campañas repartió 11, 12 y 10 asistencias respectivamente, compitiendo codo con codo con su socio del costado derecho.
Desde su llegada desde Hull City en 2017/18, por unos 8 millones de libras, ha dominado casi todos los registros ofensivos entre los laterales izquierdos de la liga: más toques en el área rival (612), más ocasiones creadas (430), más grandes ocasiones generadas (88), más asistencias (56, récord absoluto para un lateral izquierdo en Premier League), más pases exitosos que terminan en el último tercio (4.000). Solo Lucas Digne le supera en centros exitosos en jugada. Entre todos los defensas, no solo laterales, Robertson se sitúa en el top 2 en casi todos esos apartados.
¿El mejor lateral izquierdo de la historia de la Premier League? Ashley Cole sigue siendo la referencia para muchos. Pero Robertson se ha ganado el derecho a sentarse muy cerca de él en esa mesa.
Por qué Tottenham se lanza a por él
No sorprende que, con su contrato en Liverpool llegando a su fin, media Europa se haya interesado por él. Tottenham fue uno de los clubes que más insistió. El intento ya había arrancado en enero, pero se frustró porque Liverpool no pudo recuperar a Kostas Tsimikas de su cesión en Roma. El movimiento quedó aparcado, no olvidado.
Con la llegada de Roberto De Zerbi al banquillo de los Spurs, el interés se reactivó con fuerza. Superada la competencia de Juventus y otros pretendientes, el club del norte de Londres se aseguró la firma de un futbolista que aún tiene mucho que ofrecer.
Tottenham cuenta ya con Destiny Udogie y Djed Spence para el lateral izquierdo, pero la fotografía del vestuario revela otra carencia: falta peso específico, falta jerarquía, faltan voces que marquen el estándar. De Zerbi lo resumió con claridad al anunciar el fichaje: Robertson aporta “experiencia, mentalidad y cualidades”. Un “gran jugador” para ellos, en palabras del propio técnico.
Y ahí está una de las claves. Tottenham viene de dos temporadas de pesadilla, con puestos 17 en la clasificación que han dejado cicatrices profundas. El equipo no solo necesitaba piernas; necesitaba cultura competitiva. Robertson es un ganador en serie, acostumbrado a la exigencia diaria y a un nivel de autoexigencia que contagia.
¿Qué versión verá el Tottenham?
Robertson llega a los 32 años, pero lejos de dar señales de declive dramático. Será el capitán de Escocia en el Mundial de la FIFA 2026, una prueba clara de su vigencia en la élite internacional.
En la temporada 2025/26 disputó 11 partidos como titular en Premier League con Liverpool y entró desde el banquillo en otros 13. Sumando todas las competiciones, participó en 35 encuentros. No son cifras de un jugador residual. Son números de un veterano importante en una plantilla grande.
Su mapa de calor del último curso sigue dibujando a un lateral profundamente ofensivo, aunque ya no pise el área rival con la misma frecuencia que en sus años de máximo esplendor. Aun así, continúa atacando, ofreciendo amplitud y profundidad, y dando equilibrio al sistema.
Los datos comparativos con los laterales izquierdos de Tottenham en 2025/26 son contundentes. Por 90 minutos, Robertson completó 5,07 pases al interior del área, por 2,67 de Spence y 1,75 de Udogie. En éxito en el tackle, el escocés firmó un 75 %, frente al 61,36 % de Spence y el 61,29 % de Udogie.
En centros en jugada, volvió a imponerse: 0,92 centros exitosos por 90 minutos, por 0,44 de Spence y 0,34 de Udogie. Y en ocasiones creadas, misma historia: 1,54 por partido, casi el doble que Spence (0,81) y muy por encima de Udogie (0,44).
No son solo credenciales de pasado. Son argumentos presentes para pensar que puede convertirse rápidamente en titular en el equipo de De Zerbi.
El encaje en el proyecto de De Zerbi
Tottenham busca algo muy concreto con este movimiento. De Zerbi quiere futbolistas inteligentes, técnicos, capaces de interpretar diferentes alturas y funciones en la banda, pero que al mismo tiempo compitan con determinación y coraje. Robertson encaja en ese perfil casi al milímetro.
Su capacidad para abrir el campo, para elegir bien el momento del centro, para conectar con los hombres de ataque y para sostener una presión alta desde la línea defensiva, le convierte en una pieza ideal para un equipo que pretende mandar desde la posesión, pero que no quiere perder agresividad sin balón.
A eso se suma algo que no se mide con números: su influencia en el vestuario. Tras tantos años bajo la exigencia de Klopp, Robertson llega a Londres con un manual de hábitos ganadores que Tottenham necesita desesperadamente. Es el tipo de jugador que sube el nivel del entrenamiento diario, que no permite relajaciones, que marca la línea de lo que es aceptable y lo que no en un club que aspira a algo más que sobrevivir.
Tottenham no ficha al Robertson de 2019. Ficha a una versión más madura, quizá con menos explosividad, pero con un poso competitivo enorme y todavía con piernas para marcar diferencias. La apuesta es clara: que su clase y su personalidad eleven el estándar colectivo.
La pregunta ahora no es qué fue Robertson en Liverpool. La verdadera cuestión es cuánto puede transformar a Tottenham un futbolista que ha vivido en la élite, que ha ganado todo y que todavía juega como si tuviera algo que demostrar.
Podría interesarte

Graham Potter: De la Premier a la gloria en Estocolmo

José Mourinho y Mateus Fernandes: Refuerzo clave para el Real Madrid

Andy Robertson: De Liverpool a Tottenham y su impacto en el nuevo proyecto

Robbie Keane y el conflicto en Celtic: afición dividida por su posible llegada

Lauren James firma la obra maestra del año en Europa

Bournemouth no vende a Eli Junior Kroupi: El futuro en el Vitality Stadium