Andoni Iraola y Ronald Araújo: la nueva defensa a balón parado
Andoni Iraola mira a Ronald Araújo: la nueva muralla a balón parado antes del examen Arsenal
El giro de Liverpool en las jugadas a balón parado tiene nombre y apellido. Andoni Iraola no dudó en señalar a Ronald Araújo como una de las claves del cambio, justo en la semana en la que su equipo se mide a quien considera el mayor desafío posible en esta faceta: Arsenal.
El contraste con la temporada pasada es brutal. En la Premier League actual, Liverpool no ha encajado ni un solo gol a balón parado. Solo uno en total: el cabezazo de Conor Gallagher en la derrota de Tottenham en la Carabao Cup en Anfield, allá por septiembre, ante Giorgi Mamardashvili. Nada más.
Hace unos meses, el panorama era otro. El Liverpool de Arne Slot fue un coladero en este tipo de acciones: 20 goles encajados en jugadas de estrategia, excluyendo penaltis, en la Premier League. El peor registro del campeonato, empatado con Crystal Palace y el Bournemouth del propio Iraola. De la fragilidad al blindaje en un verano.
Araújo, el “lateral” que piensa como central
Iraola no se cuelga la medalla. Reparte méritos hacia dentro. Señala a sus asistentes, Tommy Elphick y Shaun Cooper, y al grupo de analistas del club como arquitectos de esta nueva solidez. Pero cuando aparece el nombre de Ronald Araújo, el discurso se afila.
“Te ayuda mucho tener un central jugando de lateral derecho cuando hablamos de defender jugadas a balón parado”, admite el técnico. Altura. Cuerpo. Intimidación. Liverpool ha ganado centímetros y presencia en su área en cada córner y cada falta lateral.
Ese ajuste tiene un precio. Iraola no lo esconde. Asume que, con Araújo en el costado, pierde desborde y profundidad por banda. No le va a pedir al uruguayo lo mismo que a un lateral puro. No puede. La solución pasa por compensar por otros lados, por activar “otros patrones” ofensivos para no empobrecer el juego con balón mientras se refuerza la trinchera defensiva.
En paralelo, el entrenador confía en recuperar piezas importantes para sostener ese equilibrio: Dominik Szoboszlai y Víctor Muñoz podrían reaparecer tras lesión, un refuerzo doble para un partido que amenaza con llevar al límite cada detalle táctico.
El fantasma del Arsenal a balón parado
Si hay un equipo que obliga a afinar cada marca y cada salto en el área, es Arsenal. El campeón del curso pasado construyó buena parte de su título desde la pizarra: 25 goles a balón parado, sin contar penaltis. Una cifra demoledora.
Esta temporada, el arranque ha sido más discreto. No habían visto puerta en estas acciones hasta el pasado fin de semana. En cuanto abrieron la lata, las alarmas se encendieron en todos sus rivales. Iraola lo tiene muy claro: el peligro sigue ahí, latente.
“Son una amenaza muy grande”, reconoce. Altura, potencia en el juego aéreo, movimientos trabajados al milímetro. Arsenal exige concentración absoluta en cada balón colgado, en cada bloqueo, en cada segunda jugada. No concede margen al despiste.
Liverpool llega al duelo con la confianza de quien, hasta ahora, ha “lidiado muy bien” con las jugadas de estrategia. Iraola incluso recurre al clásico “tocar madera” para no tentar a la suerte. Pero no se engaña: el examen del domingo se juega en otra categoría.
“Arsenal es probablemente el mayor desafío”, sentencia.
El relato de la temporada dirá si este Liverpool ha cambiado de verdad su ADN a balón parado o si el choque ante el campeón destapa viejas grietas. De momento, la pizarra sonríe a Iraola. Ahora falta ver si resiste cuando la pone a prueba el rival más exigente posible.
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