Al-Nassr enfrenta crisis de liquidez y mercado congelado
Al-Nassr se ha topado con un problema que no se resuelve con pizarras ni tácticas. Según informó Al-Riyadiyah, el club atraviesa serias dificultades de liquidez que ya han golpeado el día a día de la entidad y han salpicado directamente al vestuario.
Varios jugadores del primer equipo solo habrían cobrado una parte de sus salarios de junio. El resto sigue pendiente, con la directiva tratando de cerrar los pagos atrasados mientras el equipo intenta preparar la temporada sobre un suelo que se mueve.
Todo ocurre en pleno periodo de pretemporada, cuando se construyen los planes y se afianzan las jerarquías. Y llega, además, tras años de fuerte inversión desde la llegada de Cristiano Ronaldo, símbolo de un proyecto que parecía blindado frente a este tipo de turbulencias económicas.
Mercado congelado y un vacío en el centro del campo
La primera consecuencia deportiva es contundente: el club ha paralizado toda su actividad en el mercado. Fichajes, negociaciones, avances… todo en pausa.
La dirección deportiva llevaba semanas peinando opciones para reemplazar a Marcelo Brozovic, cuya salida se confirmó oficialmente la semana pasada. El croata era una pieza central en la sala de máquinas. Su marcha deja un hueco evidente en el centro del campo, detectado desde el cuerpo técnico como prioridad absoluta.
Pero el plan se ha quedado en papel mojado. Sin liquidez, no hay margen para avanzar en conversaciones formales con ningún sustituto extranjero de alto nivel. La búsqueda de un nuevo director de juego para el mediocampo ha quedado suspendida sin fecha.
El riesgo es claro: si la situación no mejora con rapidez, Al-Nassr podría iniciar la nueva campaña con una plantilla debilitada justo donde había decidido reforzarse.
Un reto temprano para Ange Postecoglou
En medio de este escenario irrumpe Ange Postecoglou, recién aterrizado y ya frente a su primer gran desafío en Arabia Saudí. El técnico australiano debe preparar un curso exigente, con el equipo compitiendo en cuatro frentes: Saudi Pro League, King's Cup, Saudi Super Cup y AFC Champions League Elite.
La hoja de ruta deportiva pedía estabilidad financiera, un vestuario tranquilo y refuerzos puntuales para sostener el nivel de exigencia. Lo que tiene ahora es un contexto de incertidumbre, un mercado bloqueado y la amenaza de arrancar la temporada con “huecos” en la plantilla.
Mientras tanto, los rivales no esperan. Otros clubes del país siguen reforzándose, cerrando incorporaciones y ajustando sus plantillas con la vista puesta en un curso que se anuncia feroz. Al-Nassr, en cambio, mira de reojo las cuentas antes que las pizarras.
Una cuenta atrás incómoda
La gran pregunta se instala sobre los despachos: ¿podrá la cúpula del club resolver la falta de liquidez antes del inicio de la temporada? La presión sobre la dirigencia es evidente. Deben estabilizar las finanzas, normalizar los pagos y reactivar cuanto antes el plan de fichajes.
Solo entonces Al-Nassr podrá volver a mirar al césped con la tranquilidad de un aspirante que se sabe armado para defender su título de la Saudi Pro League y competir con garantías en Asia.
Hasta que eso ocurra, cada día de pretemporada se vive con una sombra incómoda: un gigante deportivo obligado a jugar a la defensiva fuera del campo, justo cuando más necesitaba atacar el mercado.
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