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Virgil van Dijk: El pilar del nuevo Liverpool de Iraola

Virgil van Dijk nunca había parecido tan imprescindible. Y eso que cumple 35 años y entra en el último año de contrato de la ampliación que firmó en abril de 2025. En casi cualquier otro club, el relato sería el del adiós paulatino. En Anfield, sigue siendo el tótem. El capitán que sostiene una defensa en plena reconstrucción y que se prepara ya para su tercer entrenador en el club: Andoni Iraola.

El contexto no deja lugar a dudas. Giovanni Leoni y Jeremy Jacquet, 19 y 21 años, aún no han debutado en la Premier League. Joe Gomez vuelve a estar lastrado por las lesiones. Ronald Araujo está a punto de ser confirmado como fichaje de emergencia, cedido desde Barcelona. En medio de tanta incertidumbre, la figura de Van Dijk es el ancla que agradece, y mucho, el nuevo técnico.

Incluso ya entrado en la treintena, sigue siendo un central de élite, con una influencia enorme en el vestuario y una serenidad que contrasta con el ruido que rodea al equipo. Pero el precio que ha pagado en el último año es evidente.

El año que no acababa nunca

Ningún jugador disputó más minutos que él en las cinco grandes ligas europeas la temporada pasada. El capitán del Liverpool acumuló 5.841 minutos antes del Mundial. Y luego lo jugó todo con Países Bajos hasta los octavos de final. El total: 6.141 minutos en 69 partidos entre club y selección. Una media de 89 minutos por encuentro. Para un futbolista en el tramo final de su carrera. Y con una rotura de ligamento cruzado en su historial desde octubre de 2020.

El propio Van Dijk asumió que tenía que pisar el freno. Este verano pidió más descanso del habitual.

«He tenido seis, siete u ocho días de entrenamiento, así que tenía muchas ganas de sumar minutos en las piernas y estoy contento de haber salido sin problemas», explicó tras su primer partido de la pretemporada, el domingo, en la derrota 3-2 ante Monaco.

Con Iraola, el encaje ha sido inmediato: «Ha estado absolutamente bien trabajar con él, tuvimos una gran conversación en la primera semana cuando se anunció y lo principal para él es saber que yo estoy aquí para él, pase lo que pase. Lo que necesite, lo que quiera saber, lo que quiera que haga por el equipo, estoy aquí para él y ojalá tengamos éxito esta temporada, que es lo que queremos».

No se olvida de Arne Slot, con quien compartió un curso de transición que acabó con sabor amargo: «Nada que quitarle a Arne y a su staff, tuvimos un tiempo increíble juntos, aunque el año pasado fue una decepción. Este año tenemos un nuevo entrenador con nuevas formas de preparación. Tenemos que adaptarnos a un nuevo cuerpo técnico, a métodos de entrenamiento diferentes, pero me gustó trabajar con Arne y estoy seguro de que me gustará trabajar con el nuevo entrenador».

Un capitán que elige el trabajo silencioso

Van Dijk fue claro con el club tras el Mundial: no quería más viajes largos. Renunció a la gira de pretemporada por Estados Unidos después de sus tres semanas de vacaciones.

Prefirió el AXA Training Centre a los vuelos transatlánticos y el inevitable jet lag en el momento clave para poner el cuerpo a punto.

«Pedí claramente un buen descanso porque sentía que lo necesitaba, no solo físicamente sino también mentalmente», reconoció. «Fue un año muy exigente desde antes de que empezara la pretemporada pasada hasta el día en que me eliminaron del Mundial, así que sentía que necesitaba un buen parón y tuve quizá tres días más que Ryan (Gravenberch), Flo (Wirtz) y Alex (Isak).

»Para mí era clave no ir a América porque no quería tener jet lag y luego tener que volver de eso. Sentía que tener un par de días extra en el AXA, hacer las pruebas antes de que llegara el equipo y estar listo para, cuando el equipo volviera, apretar desde el primer día, era personalmente la mejor manera».

Es la decisión de un futbolista que se conoce, que entiende el momento de su carrera y que asume su responsabilidad como capitán. No se trata de alargar por alargar, sino de llegar bien a cada tres días de competición.

“¿Vas a decir que con 35 años no puedo hacerlo?”

En un Liverpool que ha visto marcharse a Ibrahima Konaté, Andy Robertson y Mohamed Salah solo un año después de una primera gran revolución de la plantilla, el discurso de Van Dijk tiene más peso que nunca. Se marcha medio esqueleto del equipo que conquistó todos los títulos posibles con Jürgen Klopp y, más tarde, afrontó el cambio con Arne Slot. El neerlandés se prepara para su décima temporada en Anfield con la sensación clara de estar en medio de un nuevo ciclo.

«Definitivamente se siente un poco como una transición, seguro», admite. «Depende de todos los asociados al Liverpool asegurarnos de que estamos construyendo algo que será exitoso durante años. Este año queremos tener éxito, pero aún queda mucho trabajo por hacer».

En lo personal, su mensaje es tan desafiante como transparente.

«Sí, estoy listo para ir a por más», responde cuando le preguntan si puede seguir al mismo nivel. «¿Vas a decir que con 35 años no puedo hacerlo?

»Al final del día, tienes que cuidarte. No diría que necesitas suerte, pero sí hacer todo lo que esté en tu mano. Ese es el mínimo para mí, porque siento la responsabilidad de estar listo para cada partido. Jugamos cada tres días. Entre partidos, en casa, en el campo de entrenamiento, tienes que hacer todo lo posible para estar listo para jugar de nuevo.

»Yo me siento bien. También soy un ‘late bloomer’, así que… es lo que es».

Van Dijk insiste en el vínculo con la grada, ese que le ha acompañado desde que pisó Anfield: «Quiero hacer sentir orgullosos a todos los aficionados en todo el mundo que nos apoyan donde vayamos, y eso es ganando partidos y mostrando lo que significa llevar esta camiseta cada vez. Ese es para mí el mínimo, así que seguimos».

El eje de una era nueva

El nuevo Liverpool de Iraola se está levantando sobre terreno inestable. Se van referentes, llegan jóvenes centrales que aún no han probado la Premier League, se espera la llegada de Ronald Araujo como solución de urgencia y el mercado todavía promete movimientos.

Van Dijk lo sabe: «Todos sabemos lo difícil que es jugar en la Premier League, la League Cup, la FA Cup y la Champions League, así que necesitamos a todos a su mejor nivel. Tenemos que ser consistentes y ganar más partidos. Vamos a ver qué traen las próximas semanas en el mercado. Cualquier calidad que podamos añadir al equipo será bienvenida, así que veremos».

En un club que se reinventa a la fuerza, el capitán se mantiene firme en el centro de la tormenta. Más veterano, más cansado, quizá. Pero también más consciente que nunca de que, si este nuevo Liverpool quiere competir en todos los frentes, su columna vertebral sigue empezando por el mismo nombre: Virgil van Dijk.