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El verano en Old Trafford: recuerdos de 2023

El verano en Old Trafford vuelve a sonar a déjà vu. INEOS ha ganado crédito tras un 2025 mucho más ordenado en los despachos de Manchester United, pero con la pretemporada ya encima, la sensación es conocida: el plan de fichajes cojea justo donde más duele.

Un verano que recuerda demasiado a 2023

En el centro del campo, la prioridad era clara: un fichaje de primer nivel. Un nombre que marcara jerarquía. Sin embargo, la lista de objetivos se va deshojando. Elliot Anderson rumbo a Manchester City. Mateus Fernandes elige Tottenham Hotspur. Aurélien Tchouameni se queda en Real Madrid y se encamina hacia una renovación hasta 2031.

Ese último capítulo suena a historia repetida en Old Trafford. Un gigante europeo, un jugador top, coqueteo mediático, presión para mejorar contrato… y el desenlace ya conocido. Como aquel Sergio Ramos de 2015 que usó el interés de United como palanca para firmar mejor acuerdo en el Bernabéu.

En Manchester se mueven otras piezas, más discretas, más funcionales. Pero la película empieza a parecerse demasiado al verano de 2023.

Entonces, United llegaba con viento a favor: Carabao Cup en el bolsillo, tercer puesto en Premier, un primer curso de Erik ten Hag razonablemente sólido. La goleada 7-0 en Anfield, la derrota en la final de FA Cup y la eliminación en Europa League habían enfriado algo el ambiente, pero el club daba la impresión de estar listo para el siguiente salto.

Se habló de Harry Kane, de Declan Rice, de nombres que cambian el nivel de una plantilla. El resultado final fue otro: Rasmus Hojlund, Andre Onana y Mason Mount cruzaron la puerta de Carrington.

El tiempo ha sido duro con ese trío. Mount ha encadenado tres temporadas marcadas por las lesiones. Onana y Hojlund terminaron cedidos el curso pasado; el delantero danés ya ha cerrado un traspaso definitivo a Napoli. El gran salto nunca llegó.

Hoy, el escenario se repite con otros protagonistas. Michael Carrick ha devuelto al equipo a la Champions, de nuevo con un tercer puesto, y la estructura parece estable. Pero la sensación es la misma: falta ese golpe de autoridad en el mercado.

Karl Darlow está listo para llegar a la portería. Andrey Santos se perfila como otro fichaje de más de 50 millones procedente del Chelsea de Mount. El posible desembarco de Ederson desde Atalanta —el club que vio despegar a Hojlund— habría acentuado aún más el paralelismo con 2023, pero esa operación se ha enfriado hasta casi detenerse.

Santos y Darlow merecen tiempo y juicio justo. No son culpables de las expectativas ajenas. Aun así, el diagnóstico es evidente: United necesita algo más grande. Un nombre que levante la ceja en Europa, no solo la ceja de sus propios aficionados.

El plan B tras el portazo de Tchouameni

En los despachos de Old Trafford se respiraba cierta esperanza con Tchouameni. Si Real Madrid lo hubiera considerado prescindible, el francés veía con buenos ojos la opción de liderar el centro del campo del United. Pero en el Bernabéu han decidido lo contrario: renovación hasta 2031 en el horizonte y puerta cerrada.

Era el objetivo soñado. Un futbolista seguido desde su etapa en Monaco, perfil perfecto para anclar y mandar. Ese barco ya ha zarpado. La cuestión ahora es cómo reaccionar.

El radar se ha girado hacia otro campeón del mundo francés: Manu Koné. Su nombre ha ganado fuerza tras la información del periodista Ben Jacobs, que aseguró en el podcast United Stand que el club ha realizado “consultas” por el mediocentro, especialmente después de que la opción Ederson se viniera abajo.

Koné pertenece a AS Roma y no saldría barato: se estima que su precio rondaría los 50 millones de libras si abandona el Stadio Olimpico este verano. No tiene todavía el mismo peso mediático que Tchouameni, pero su impacto reciente con Francia ha sido imposible de ignorar.

Ha ocupado el sitio del propio Tchouameni en el centro del campo de Didier Deschamps en los últimos partidos del Mundial, y no se ha limitado a cumplir. Ha mandado. Ha acompañado a Adrien Rabiot con una mezcla de energía y serenidad que ha llamado la atención de media Europa.

El ojeador Jacek Kulig lo definió en su día como un “mediocentro box-to-box monstruoso”. El adjetivo no sobra viendo su rendimiento con la selección: un seis puro que mezcla físico, lectura táctica y una calma impropia de su edad.

Los números de este verano refuerzan la impresión. En sus cuatro titularidades con Francia, Koné ha firmado un 93% de acierto en el pase, pierde el balón apenas 7,3 veces por encuentro y promedia 1,3 balones largos completados por partido. Cifras muy cercanas a las de Tchouameni en el mismo torneo: 91% de precisión, siete pérdidas por duelo y el mismo promedio de balones largos.

En defensa, Tchouameni sigue imponiendo más. El madridista domina en entradas e intercepciones (6,0 por partido frente a las 2,6 de Koné), pero en recuperaciones de balón las cifras se acercan: 6,3 frente a 5,3. Para Deschamps, la transición ha sido casi indolora: Francia no ha encajado en los dos últimos partidos pese a la ausencia de su mediocentro titular.

Koné, sin embargo, no está actuando como simple suplente aplicado. Patrick Vieira, voz autorizada en la materia, lo ha llegado a calificar como “el mejor centrocampista de Francia” en este momento. Palabras mayores.

Con 1,85 de estatura, Koné ofrece ese perfil imponente que tanto persigue United en la sala de máquinas. Un pilar físico, pero también una pieza capaz de dar continuidad al juego. No es solo músculo: es estructura.

Fichar a un jugador en plena ebullición tras un gran torneo de selecciones suele ser un riesgo. Los veranos están llenos de héroes fugaces. En el caso de Koné, el contexto es distinto. Su crecimiento no se limita a la camiseta de Francia. En Roma ha cerrado la temporada 2025/26 con un 90% de acierto en el pase en Serie A, una cifra solo un punto por debajo del 92% de Tchouameni en LaLiga.

Por unos 50 millones, el francés no solo encaja en la franja de inversión que maneja United; también ofrece algo que el club lleva años buscando: un mediocentro joven, dominante y con margen para convertirse en referencia mundial.

INEOS necesita un movimiento que marque territorio, que rompa la sensación de repetir errores. Tchouameni ya no es una opción. Ederson se ha enfriado. La pregunta es si Old Trafford se atreverá a apostar fuerte por Koné antes de que otro gigante europeo se adelante y convierta, una vez más, el verano del United en una historia de lo que pudo ser y no fue.