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Julián Álvarez y su crisis en el Atlético: ruptura con el agente y tensión con la afición

La larga telenovela de mercado en torno a Julián Álvarez ha dejado algo más que ruido y rumores. Ahora empieza a cobrarse facturas dentro y fuera del vestuario del Atlético de Madrid. El delantero argentino, según informó Onda Cero, se plantea seriamente romper con su agente de toda la vida, Fernando Hidalgo, en plena crisis deportiva y emocional en el Metropolitano.

Hidalgo ha llevado la carrera de Álvarez desde el inicio, pero la fricción generada este verano entre el jugador, el Atlético y el interés de Barcelona habría terminado por quebrar una relación que parecía inamovible. La confianza, cuentan, ya no está.

Pastore entra en escena

Álvarez ya habría mantenido conversaciones preliminares con The Elegant Game, la agencia dirigida por el ex jugador de Paris Saint-Germain Javier Pastore. No es un movimiento cualquiera: esa misma agencia representa a Enzo Fernández, amigo íntimo de Álvarez y compañero en la selección argentina. Un puente emocional que podría hacer mucho más suave el cambio de manos en la gestión de su carrera.

Mientras el delantero medita su futuro fuera del campo, dentro del club las miradas apuntan con claridad hacia su actual entorno. En los despachos del Metropolitano no esconden el malestar con la representación del jugador. Consideran que la confusión en torno a un posible traspaso a Barcelona y las tensiones posteriores en la negociación de su contrato se agravaron por influencias externas.

Miguel Ángel Gil Marín, consejero delegado del Atlético, fue especialmente contundente. No habló de matices, habló de daño. “Julián está realmente mal. Ha habido personas que se han tomado la libertad de engañarle, de confundirle”, declaró, señalando directamente al círculo que rodea al futbolista.

Pitos, gestos y un vestuario incómodo

La crisis ya no es solo de despacho. Es de césped y de grada. El vínculo entre Álvarez y la afición colchonera está al límite. Llegó con expectativas altas, con cartel de estrella, pero en las últimas semanas ha sido recibido con silbidos y abucheos tras trascender su voluntad de buscar una salida.

Las imágenes se repiten: gesto torcido, lenguaje corporal tenso, mirada perdida. Cuando se queda en el banquillo, suele irse directo al túnel al terminar el encuentro, sin apenas contacto con compañeros ni público. Ese comportamiento ha generado fricción en el vestuario y ha colocado a Diego Simeone ante un reto tan táctico como emocional: cómo recuperar para la causa a un delantero que hoy parece desconectado de todo.

En paralelo, Mundo Deportivo apunta que el entorno más cercano al jugador lleva tiempo empujándole hacia un cambio de agente. Consideran que Hidalgo ha gestionado mal este periodo turbulento, tanto en lo deportivo como en lo extradeportivo, y que el argentino necesita un giro de timón en su carrera.

Minutos contados y una sola chispa

El terremoto fuera del campo también se nota en las alineaciones. Entre dudas, negociaciones y ruido mediático, Álvarez apenas ha tenido protagonismo este curso: solo tres apariciones en todas las competiciones con el Atlético de Madrid.

Su única contribución directa al marcador llegó en la Champions League, con una asistencia en la derrota por 2-1 ante Liverpool. Un destello aislado en medio de un arranque de temporada marcado por la incertidumbre y la falta de continuidad.

Para un delantero que vive del ritmo, de la confianza y del gol, el escenario no puede ser más incómodo. Ni juega, ni se siente arropado, ni tiene claro quién debe dirigir su futuro.

El derbi, en el peor momento posible

Todo esto estalla en la semana menos indicada: la del derbi. El Atlético se prepara para recibir a Real Madrid el domingo, con el ambiente cargado y con Simeone obligado a gestionar un vestuario sensible y una grada exigente.

El equipo rojiblanco es tercero en LaLiga con 13 puntos, a solo dos de un Real Madrid que marca el paso en la parte alta de la tabla. El margen es corto, la oportunidad es grande, la tensión máxima.

En ese contexto, la figura de Julián Álvarez se convierte en un enigma. ¿Recurso de impacto desde el banquillo? ¿Problema por resolver más adelante? ¿O primer capítulo de una ruptura mayor que podría redefinir su etapa en el Atlético?

La respuesta, para el club y para el jugador, puede empezar a escribirse en un solo partido. Y en un solo despacho.