Tottenham y la bomba de De Zerbi: cinco fichajes que agitan el vestuario
Roberto De Zerbi encendió el norte de Londres con una sola palabra: “bomba”. El técnico de Tottenham confesó que el club está cerca de cerrar un fichaje de ese calibre y dejó a la afición en vilo, tratando de descifrar quién es el objetivo misterioso que debe apuntalar el ataque antes del cierre del mercado.
No es un verano cualquiera en el Tottenham Hotspur Stadium. El club ya ha invertido una cifra récord de 237 millones de libras y ha incorporado a seis jugadores. De Zerbi, sin embargo, insiste en que el trabajo apenas va por el 60 por ciento. Falta pegada. Falta colmillo arriba. Falta ese jugador que cambie partidos.
La lesión de Eli Junior Kroupi, operado del pie y fuera de los planes durante unos cuatro meses, ha obligado a girar el timón. El delantero de Bournemouth era uno de los objetivos prioritarios, pero su baja ha cerrado esa puerta. El radar de Tottenham se ha movido de inmediato y los nombres empiezan a repetirse en los despachos y en las tertulias.
Cinco perfiles destacan en el escaparate. Cinco maneras distintas de entender el gol.
Deniz Undav, el goleador silencioso
Deniz Undav no llena portadas, pero llena redes rivales. Desde que dejó Brighton para recalar en Stuttgart, el delantero alemán ha construido una reputación de delantero letal sin necesidad de grandes focos.
En la Premier dejó destellos –como aquel globo exquisito en el campo de Arsenal en 2023–, pero fue en la Bundesliga donde explotó de verdad: 19 goles en Liga el curso pasado, a un ritmo de 0,76 tantos por 90 minutos. Números de élite. Séptimo máximo goleador entre los delanteros de las cinco grandes ligas europeas y sexto en ratio goleador. Frío, clínico, constante.
Esa racha viajó con él al Mundial, donde se convirtió en el revulsivo perfecto de Alemania: tres goles y dos asistencias en apenas 69 minutos de fase de grupos. Impacto inmediato, cero adaptación.
Su perfil encaja como un guante en la libreta de De Zerbi: delantero técnico, capaz de bajar a recibir, enlazar juego y abrir pasillos para que los extremos ataquen los espacios. El tipo de “9” que no vive solo del área, sino que hace mejores a los que le rodean.
Su edad, 30 años, podría ser un freno para una planificación a largo plazo. Pero De Zerbi ya ha dejado claro que, en este momento del proyecto, prefiere la certeza del rendimiento probado a la promesa del potencial.
Brian Brobbey, la fuerza que ya conoce el Tottenham Hotspur Stadium
Si Undav representa el instinto, Brian Brobbey simboliza la potencia. El delantero de Sunderland y de la selección de Países Bajos viene de un Mundial sobresaliente y de una primera temporada en la Premier que le ha colocado en el mapa de los grandes.
Brobbey fue el faro ofensivo de una Holanda que parecía preparada para llegar más lejos, antes de caer en los penaltis ante Marruecos en octavos de final. Tres goles en la fase de grupos, un trabajo incansable de espaldas y una presencia física que desordena defensas enteras.
Tottenham sabe de primera mano lo que supone enfrentarse a él. Marcó en el 1-1 en el Tottenham Hotspur Stadium en enero, un partido en el que su poderío condicionó cada salida de balón. Y en el debut de De Zerbi en el banquillo de Spurs, en la derrota por 1-0 ante Sunderland en el Stadium of Light, el italiano vio de cerca cómo Brobbey puede dominar incluso a centrales veteranos.
Es un delantero que nunca deja de correr, que presiona, que choca, que arrastra. Esa relentlessness –esa capacidad para no bajar el ritmo– encaja de lleno con el plan de De Zerbi: un Tottenham agresivo, que aprieta arriba y obliga al rival a jugar incómodo desde su propio campo.
Omar Marmoush, talento por reactivar
El tercer nombre ya está en el radar de Tottenham desde hace tiempo: Omar Marmoush. El delantero egipcio de Manchester City llegó a la Premier procedente de Eintracht Frankfurt en enero de 2025 y arrancó con fuerza, pero su impacto se ha ido diluyendo.
La última temporada liguera dejó solo tres goles en su casillero. Un registro discreto para un club que aspira al título y que ahora le considera prescindible. Ahí se abre la ventana para Spurs.
Marmoush es un atacante versátil: puede caer a recibir entre líneas, arrancar al espacio o partir desde un costado. Tiene movilidad, intuición para atacar huecos y un punto de imprevisibilidad que atrae a técnicos como De Zerbi, siempre dispuestos a moldear perfiles con margen de mejora.
Pese a su campaña complicada, ya ha demostrado que puede ver puerta con regularidad en la Premier. A sus 27 años, entra de lleno en el rango de edad que De Zerbi considera ideal para ganar ya, sin más temporadas sufriendo cerca del descenso. El reto sería claro: devolverle la confianza y afinarle la puntería.
Y existe un escenario todavía más ambicioso: un doble movimiento que lleve a Savinho y a Marmoush a norte de Londres. Un golpe de mercado que cambiaría de inmediato el listón de exigencia hacia una plaza segura en el top seis.
Savinho, la chispa de banda que espera su explosión
Savinho lleva tiempo en la agenda de Tottenham. No sería la “bomba” de la que habló De Zerbi, sino el complemento perfecto a ese fichaje estrella. Pero su perfil responde a la perfección a lo que el técnico italiano pide a sus extremos.
Velocidad. Verticalidad. Desborde. El brasileño ofrece todo eso, aunque sus números aún no lo reflejen del todo: solo un gol en Liga la pasada temporada. Los datos invitan a la prudencia, las sensaciones, a la apuesta.
Savinho aparece en los sitios correctos, se mueve bien entre líneas, gana duelos en el uno contra uno. Le falta la última decisión, la calma en los metros finales, la precisión en el remate o el pase definitivo. Es justo el tipo de jugador al que un entrenador como De Zerbi puede convertir en un arma de élite con tiempo y trabajo.
El propio futbolista vería con buenos ojos un cambio a Londres. Para Tottenham sería una inversión en presente y futuro, con la promesa de un techo todavía lejano.
Bradley Barcola, el sueño que cambiaría el mapa de la Premier
En la rueda de prensa previa al duelo ante Chelsea, De Zerbi quiso aclarar qué entiende por “bomba”: un futbolista de nivel top. Pocos encajan mejor en esa etiqueta que Bradley Barcola.
El extremo de Paris Saint-Germain busca minutos y sabe que en un vestuario repleto de talento ofensivo el margen es escaso. Su salida parece cuestión de tiempo. Lo que no parece tan cercano es que el destino sea Tottenham.
Un fichaje así rozaría lo irreal para buena parte de la afición. No hay señales claras de que el club esté en disposición de acometer una operación de ese tamaño, con Liverpool también apuntándole como objetivo prioritario y con un historial que ya incluye dos Champions League en su palmarés.
Barcola sería algo más que un refuerzo: sería un mensaje. Para el vestuario, para la grada, para el resto de la Premier. Un jugador formado para competir en la élite europea, con colmillo en noches grandes, aterrizando en un proyecto que ha pasado dos temporadas mirando de reojo al descenso.
PSG, saturado de atacantes, parece condenado a sacrificar talento, y Barcola asoma como una de esas víctimas de lujo. No por falta de calidad, sino por exceso de competencia. Para Tottenham, sería el tipo de golpe sobre la mesa que cambia percepciones y obliga a todos a recalibrar expectativas.
Tottenham ya ha gastado, ya ha reconstruido, ya ha cambiado de idea y de entrenador. Lo que falta ahora es ese fichaje que convierta un buen verano en un punto de inflexión. Sea Undav, Brobbey, Marmoush, Savinho o el casi imposible Barcola, la “bomba” de De Zerbi no solo definirá el ataque de esta temporada. Puede marcar hasta dónde se atreve a soñar este Tottenham en los próximos años.
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