Singapur se despide del campeonato ASEAN tras derrota global
BANGKOK — Singapur se despidió del campeonato de la ASEAN con la cabeza alta. Ganó 2-1 a Tailandia en el Rajamangala Stadium este martes 18 de agosto, pero el golpe del partido de ida fue demasiado pesado: el 3-1 encajado en el Jalan Besar Stadium dejó el global en 4-3 para los tailandeses y cerró la puerta de la final para los Lions.
Un gigante contra las cuerdas
El contexto era brutal. Tailandia, número 94 del ranking mundial y gran favorita del torneo, llegaba con once victorias consecutivas ante Singapur. No perdía contra los Lions desde 2012, cuando cayó 3-1 en Jalan Besar en la ida de la final, una edición que acabaría levantando Singapur pese a caer 1-0 en la vuelta.
Esta vez, el guion parecía escrito de antemano. Tailandia había arrasado en la fase de grupos: cuatro triunfos, diez goles a favor, ninguno en contra. Singapur, en cambio, había tenido que pelear cada punto: 2-1 ante Camboya en el debut, victoria en casa frente a Timor-Leste, un 0-0 de carácter en Vietnam y un 1-1 sufrido ante Indonesia para sellar el segundo puesto del Grupo A, por detrás de los vigentes campeones vietnamitas, que mandan 2-0 sobre Malasia en la otra semifinal.
Con ese telón de fondo, el equipo de Gavin Lee llegó a Bangkok con una montaña por escalar. Pero salió disparado.
Golpe de carácter bajo el aguacero
El césped, castigado por un aguacero vespertino, se convirtió en un rival más. Sobre ese tapiz pesado, Tailandia lanzó el primer aviso: un disparo de Patrik Gustavsson que se desvió en Hariss Harun y encendió las alarmas.
Singapur respondió con lo que pudo. Llegadas a medias, intentos lejanos, insinuaciones más que ocasiones claras, mientras los locales esperaban atrás para salir como flechas al contragolpe. En uno de esos zarpazos, minuto 19, Gustavsson se escapó por la derecha y cayó dentro del área ante la salida de Izwan Mahbud. El estadio contuvo el aliento. Tras una breve revisión, el videoarbitraje confirmó: nada de penalti.
Los Lions se agarraron al partido con su nueva referencia ofensiva. Ilhan Fandi, la gran revelación de Singapur en este campeonato, dispuso de dos buenas oportunidades en la primera mitad. Primero, un tiro libre raso desde la frontal que el guardameta Kampon Phatomakkakul blocó con seguridad. Poco después, un cabezazo del propio Ilhan obligó a Kampon a volar para desviar el balón por encima del larguero.
El 1-0 parecía maduro. Pudo llegar en los pies de Song Ui-young, pero su disparo se topó de nuevo con un Kampon muy seguro. Parecía que el descanso llegaría sin goles.
Entonces apareció la chispa.
Farhan Zulkifli, eléctrico, atacó el espacio, se plantó solo y forzó la salida desesperada de Kampon, que se lanzó al suelo y logró frenarle. El rebote cayó lejos del área, pero no lejos de la ambición de Harhys Stewart. Desde fuera, con calma y precisión, el mediocampista enganchó un disparo con efecto que se coló en la red. Gol en el último suspiro de la primera parte. Silencio en el Rajamangala. Vida para Singapur.
El intercambio que no bastó
Tailandia salió del vestuario herida en su orgullo. En el minuto 53 rozó el empate: un centro desde la banda encontró a Seksan Ratree completamente solo, con la portería abierta. No controló. Se le escapó la pelota y con ella un gol cantado.
El aviso encendió al equipo de Anthony Hudson. La presión se hizo constante y, esta vez, Singapur sí cedió. Una combinación rápida dejó a la zaga visitante mal parada y Ryhan Stewart llegó tarde al cruce. Penalti. Sin discusión.
El recién ingresado Kakana Khamyok tomó la responsabilidad. Carrera corta, disparo seco a la escuadra. Imparable para Izwan Mahbud. 1-1 en el partido, 4-2 en el global. El sueño de la remontada parecía deshilacharse.
Pero estos Lions no se rindieron.
Apenas unos minutos después, Ryhan Stewart se redimió de la forma más contundente posible. Se proyectó por banda y puso un centro raso y fuerte al corazón del área. La pelota golpeó a Pansa Hemviboon y terminó dentro de la portería tailandesa. Autogol, 2-1 para Singapur. Otra vez por delante en el marcador. Otra vez la eliminatoria a un solo tanto.
El tramo final se convirtió en un pulso nervioso. Singapur necesitaba un gol más para forzar la prórroga; Tailandia, simplemente resistir. La ocasión más clara fue local: minuto 79, disparo envenenado de Teerasak Poeiphimai y mano sensacional de Izwan, que desvió el balón al poste y lo mandó a córner. Una parada que mantuvo viva la esperanza, aunque solo fuera unos minutos más.
Victoria que duele, pero deja huella
El pitido final congeló el resultado y la paradoja: triunfo 2-1 en Bangkok, eliminación en el global. Singapur se quedó a un gol de tumbar al gigante de la región y de regresar a una final que no pisa desde aquella noche de gloria en 2012.
Tailandia, siete veces campeona del torneo, sufrió más de lo esperado, pero se mantuvo en la carrera por otro título. Singapur, por su parte, abandona la competición con una mezcla de orgullo y frustración.
Remontó en el marcador, ganó el partido, se atrevió a mirar de frente a la selección mejor clasificada del campeonato. No alcanzó para seguir vivo. La pregunta es otra: ¿será este el punto de partida para que los Lions vuelvan a pelear por títulos, y no solo por gestas aisladas?
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