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Rangers y el gol de Miovski: un cambio de narrativa

Cuatro minutos pueden ser una eternidad en fútbol. En Ibrox lo sintieron todos.

Rangers se asomaba al abismo cuando el tiempo añadido ya se había instalado en el marcador y los silbidos bajaban en cascada desde las gradas. Muchos aficionados, hartos de un segundo tiempo errático y nervioso ante St Mirren, ya habían emprendido la retirada. Y entonces apareció Bojan Miovski.

Un control, un remate limpio y un estadio que pasó de la bronca a la euforia en un parpadeo. Ese gol, tan simple en la ejecución como gigantesco en su impacto, cambió la conversación de la noche y, quizá, el tono de la temporada.

De los abucheos al desahogo

Si Miovski no hubiese marcado, el relato sería otro: el de un Rangers bloqueado, pitado en casa y a punto de quedar a siete puntos de Celtic apenas en la sexta jornada de liga. Porque en Perth, el conjunto de Martin O'Neill había cumplido con lo suyo ante St Johnstone, manteniendo su pleno de victorias.

La presión era asfixiante. Un tropiezo habría dejado a los de Derek McInnes con el viento de cara… pero en contra. Con un cuarto de final de Premier Sports Cup ante Celtic el domingo y una visita a Celtic Park en liga la semana siguiente, el contexto habría sido casi tóxico.

En lugar de eso, el pitido final desató escenas propias de una final ganada. Jugadores abrazados, cuerpo técnico desatado, un rugido de alivio que retumbó en un estadio que, minutos antes, mascaba la decepción. El gol de Miovski no sólo dio tres puntos: mantuvo viva la narrativa de un Rangers que, al menos en números, responde.

Seis victorias en siete partidos. Cuatro triunfos consecutivos. Invicto en cinco encuentros seguidos en casa desde aquella derrota ante Hibernian que encendió las alarmas y aceleró el juicio sobre McInnes tras la eliminación europea. Y un dato que el técnico no dudó en subrayar: no han encajado goles… salvo un autogol.

Un equipo que gana, pero no remata

Las cifras sostienen a McInnes, pero el juego aún no convence del todo. Desde el 5-1 a St Mirren en la League Cup hace un mes, los cuatro triunfos posteriores han llegado por la mínima. Señal de solidez. También de falta de colmillo.

El propio entrenador lo reconoció tras el partido. Durante una hora, su equipo fue dominante. La primera parte rozó el monólogo. Rangers “absolutamente apabulló” a St Mirren, generó ocasiones, apretó arriba, jugó con intensidad. Pero el marcador seguía inmóvil.

Y cuando castigas tanto sin castigo en el marcador, el rival se crece. McInnes admitió que en la segunda mitad St Mirren tuvo un tramo de unos 20 minutos en el que fue mejor, jugó con más fe, se lanzó a por el partido y aprovechó una cascada de malas decisiones de los locales.

Desde la banda visitante, la sensación era clara: si sobrevives a ese vendaval inicial sin encajar, algo puede caer de tu lado. Ese “poder y creencia” del que hablaba McInnes se palpó en la grada. El murmullo crecía, el nerviosismo también.

La lectura de Halliday: progreso y advertencia

Andy Halliday, excentrocampista de Rangers, vio luces y sombras. En la primera parte, destacó una mejora evidente sin balón en los últimos tres o cuatro partidos: agresividad, intensidad, recuperación alta y una lluvia de ocasiones. Pero volvió a aparecer el mismo problema: falta de contundencia en el área rival.

Para Halliday, el análisis del técnico sobre el segundo tiempo se quedó corto. No fueron sólo 20 minutos de sufrimiento. A su juicio, St Mirren mandó durante mucho más rato, mientras Rangers perdía el control, se aceleraba y caía en la precipitación.

El equipo se volvió “demasiado forzoso demasiado pronto”, empujando más con nervios que con criterio. Sin embargo, esa misma insistencia acabó abriendo la puerta al gol decisivo: un balón directo, una jugada simple, el tanto que salvó la noche.

Miovski, de descarte a héroe inesperado

El contexto en ataque no ayuda a McInnes. Las lesiones de larga duración de Youssef Chermiti y de Lawrence Shankland, llamado a ser el nueve de referencia tras su llegada en verano, han dejado al técnico sin sus dos primeras opciones en punta. A eso se suma la operación de Daisuke Yokota, extremo japonés recién incorporado, que pasará por el quirófano por una lesión en la ingle.

En medio de ese paisaje, Bojan Miovski parecía condenado al olvido. Había caído al quinto lugar en la jerarquía de delanteros y todo apuntaba a una salida en el último mercado. De pronto, se ha convertido en salvavidas.

“Así es el fútbol y lo rápido que puede cambiar todo”, apuntó Halliday. Hace dos o tres semanas, Miovski estaba fuera de los planes. Hoy, su nombre resuena como el del hombre del momento. Halliday no cree que vaya a ser titular ante Celtic, pero admite que, tras un gol así, vuelve a estar “en la foto”.

McInnes, hasta ahora, ha apostado por Ryan Naderi y por Kevin Kelsy, fichaje de peso procedente de Portland Timbers. Sin embargo, los números respaldan al héroe de la noche: el propio técnico recordó que el registro de goles por minuto de Miovski en la Premiership se acerca al de Shankland.

Cuando llegó al banquillo, McInnes celebró encontrarse con un delantero que conoce el campeonato, sabe moverse en el área y, con el contexto adecuado y la pareja idónea, garantiza goles. En Ibrox, Miovski lo demostró en la única acción que de verdad contaba.

Un gol que vale algo más que tres puntos

El debate no se apaga con el triunfo. El equipo aún está en construcción, el propio McInnes lo asume. Hay “muchas cosas que mejorar”, pero la receta es clara: seguir ganando mientras se corrige el rumbo. Ganar tiempo. Ganar confianza. Ganar aire antes del doble examen ante Celtic.

Rangers llega a esa encrucijada con una racha positiva, una portería casi blindada y un vestuario que se aferra a la idea de que, pese a todo, compite. Pero también con la sensación de que, si no afila su pegada y no aprende a cerrar partidos antes, no siempre aparecerá un Miovski en el 90.

La temporada no se decide en cuatro minutos de añadido, pero hay goles que marcan un punto de inflexión. ¿Será este uno de ellos para el Rangers de McInnes o sólo un respiro antes de la verdadera prueba del fuego ante Celtic?