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Raheem Sterling se declara culpable de conducción peligrosa

Raheem Sterling afronta uno de los capítulos más oscuros de su carrera lejos de los terrenos de juego. El internacional inglés se declaró culpable de conducción peligrosa y posesión de óxido nitroso para inhalación indebida, después de estrellar su Lamborghini en una autopista del Reino Unido el pasado mes de mayo.

El exjugador de Liverpool, Manchester City, Chelsea y Arsenal compareció este martes ante un tribunal de magistrados en Basingstoke, Inglaterra, donde admitió los cargos.

El accidente en la M3

La policía acudió a primera hora de la mañana a la autopista M3, en sentido sur, cerca del Minley Interchange, en Hampshire, tras recibir el aviso de una colisión. Según explicó entonces un portavoz de la Hampshire & Isle of Wight Constabulary a BBC Sport, se trató de “una colisión de un solo vehículo, involucrando un Lamborghini”.

Sterling había impactado contra la mediana central que divide la autopista antes de chocar con una verja metálica en una zona de desvío. No hubo otros vehículos implicados y no se registraron heridos, de acuerdo con la versión policial.

Cuando los agentes llegaron al lugar, encontraron al futbolista de 31 años sentado en el asiento del pasajero. El lado del conductor estaba vacío. Sterling sostenía dos botes de óxido nitroso sobre su regazo, mientras que en el vehículo se hallaron en total seis cápsulas de esta sustancia, clasificada como droga de Clase C y conocida popularmente como “gas de la risa”.

Un testigo presencial describió durante la vista judicial la forma de conducir de Sterling como “absolutamente horrenda”.

El jugador aceptó los cargos de conducción peligrosa, posesión de óxido nitroso para inhalación indebida y negativa a facilitar una muestra para su análisis.

Qué castigo se arriesga a recibir

El caso sitúa ahora a Sterling frente a un abanico de sanciones severas contempladas en la normativa británica.

El Highway Code del Reino Unido recuerda que el Parlamento fija las penas máximas para los delitos de tráfico y que la gravedad del delito se refleja en esa pena tope, mientras que corresponde a los tribunales decidir la condena concreta según las circunstancias.

Para el delito de “conducción peligrosa”, la ley prevé una pena máxima de hasta dos años de prisión, una multa ilimitada y la retirada obligatoria del permiso de conducir.

Las fuerzas policiales británicas detallan que, en casos de conducción bajo los efectos del alcohol y/o drogas, la persona puede recibir:

  • Antecedentes penales.
  • Una pena máxima de hasta seis meses de cárcel.
  • Una multa sin límite máximo.
  • Una prohibición automática de conducir de al menos un año, que puede ampliarse a tres si hay dos condenas en un periodo de diez años.

Sterling, que ya ha admitido los hechos, espera ahora la decisión del tribunal. La sentencia no solo marcará su futuro al volante. También pondrá a prueba cuánto daño puede hacer un incidente de carretera a la reputación de una figura de primer nivel en el fútbol inglés.