PSG sufre su peor inicio en 14 años tras perder ante Monaco
El Parc des Princes volvió a escuchar el pitido final con un sabor amargo. Paris Saint-Germain perdió 2-1 en casa ante Monaco y encendió todas las alarmas en el inicio de la Ligue 1. Tres jornadas, ningún triunfo. Para un club acostumbrado a arrasar en el campeonato francés, la estadística golpea fuerte: es su peor comienzo de temporada doméstica en 14 años y la primera vez desde la campaña 2012-13 que no gana en ninguno de sus tres primeros partidos de liga.
Mientras tanto, Monaco vive el escenario opuesto. Tres partidos, tres victorias. Pleno de puntos y liderato en solitario, convertido por ahora en el único equipo con un 100% de efectividad en el torneo. El contraste no puede ser más brutal.
Enrique se rebela contra el pánico
En medio del ruido, Luis Enrique no se dejó arrastrar por el dramatismo. El técnico español, sometido ya a un escrutinio intenso pese a estar en el arranque del curso, defendió con firmeza la actuación de su equipo y se agarró a los datos.
“Estoy contento con lo que he visto. Es el inicio de la temporada. No estamos todavía en nuestro mejor nivel, pero merecimos ganar este partido. Eso es el fútbol, es un deporte de mierda”, declaró, citado por ESPN, dejando una frase tan cruda como reveladora del momento. Insistió en que las métricas avanzadas avalan su discurso: “He visto muchas cosas positivas. El xG está a nuestro favor”.
No buscó excusas tácticas enrevesadas. “¿Cómo lo explico? El fútbol a veces es inexplicable. Me gustaría destacar la mentalidad de los jugadores. Será un campeonato emocionante. Tenemos que prepararnos para el futuro”, añadió, intentando cambiar el foco del resultado inmediato hacia el largo recorrido de la temporada.
Un arranque que pesa: empates, derrota y un título perdido
La caída ante Monaco no llega sola. Se suma a los empates 2-2 frente a Rennes y Lille en las dos primeras jornadas de Ligue 1, partidos en los que PSG también dejó escapar ventajas y sensaciones de control. A ese rastro de dudas se añade la derrota en la Supercopa de Francia ante Lens el mes pasado, otro golpe que rompió la inercia ganadora que el club pretende imponer año tras año.
La suma de tropiezos construye un contexto incómodo: el campeón no encuentra ritmo, no cierra partidos y ve cómo otros se le adelantan en la carrera por el título. La presión, inevitablemente, crece.
Europa como refugio… o como nuevo juicio
El calendario no espera. Sin tiempo para lamerse las heridas, PSG deberá cambiar de chip y mirar a Europa. La próxima semana abrirá su campaña continental recibiendo a Slovan Bratislava en el Parc des Princes, un estreno que ya se siente como algo más que un simple partido de fase de grupos.
Luis Enrique necesita algo contundente. No solo una victoria, sino una actuación que marque territorio, que devuelva autoridad a un equipo que, por plantilla y presupuesto, está obligado a imponer respeto. El técnico lo sabe: un triunfo corto aliviaría, pero una goleada podría reescribir el relato de este inicio tambaleante.
La pregunta ya flota en París: ¿será esa noche europea el punto de inflexión o la confirmación de que esta temporada será mucho más turbulenta de lo que nadie imaginaba?
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