Preocupación en Dortmund por el colapso de Karetsas
El silencio en el Signal Iduna Park llegó de golpe. Minuto 23 del estreno de Champions ante el club de LaLiga, un ataque aparentemente rutinario y, de pronto, Stefanos Karetsas se desplomó sin contacto alguno. El joven atacante de 18 años levantó el brazo, pidió asistencia y cayó en un escenario que heló la sangre a todo el estadio.
Según informó el diario belga Het Laatste Nieuws, los médicos barajan que el jugador griego pudiera haberse desplomado por no haber ingerido suficiente agua justo antes del encuentro. En la primera exploración hospitalaria, los doctores sospecharon deshidratación. A mediodía del miércoles, Borussia Dortmund seguía sin hacer público ningún diagnóstico definitivo.
Desde el club apenas se han dado pinceladas. Preguntado por la agencia SID, un portavoz se limitó a señalar que Karetsas se encuentra “bien dadas las circunstancias”. Ya durante la noche del partido, el director gerente deportivo Lars Ricken había explicado que el atacante había sufrido repentinos “problemas circulatorios”.
La escena fue tan rápida como inquietante. Instantes antes del colapso, Karetsas había realizado un regate completamente normal y soltado un pase sencillo. Nada hacía presagiar lo que venía. Después de pedir ayuda con el brazo, los servicios médicos irrumpieron a toda velocidad en el césped y el nuevo fichaje fue sacado en camilla entre aplausos, visiblemente emocionado, con lágrimas en los ojos.
Ole Book, director deportivo de Dortmund, describió el impacto del momento justo después del 3-2 final: “Salí con él, pero en ese momento no podía hablar directamente. Naturalmente esperamos que mejore muy, muy rápido y que no sea nada grave”. Y dejó clara la sensación general en el vestuario: “Llegó muy de repente. Por supuesto, eso pone un freno importante al estado de ánimo”.
Un BVB golpeado por las bajas
La preocupación no es solo humana. También es deportiva. Perder a Karetsas durante un periodo prolongado sería otro golpe durísimo para un Borussia Dortmund que ya anda corto de efectivos en ataque.
El nuevo fichaje Giannis Konstantelias se rompió el ligamento cruzado en su primer partido de Bundesliga, ante Hamburger SV en la jornada inaugural, y estará fuera durante mucho tiempo. El plan ofensivo se tambalea cada vez que llega un parte médico.
Con el mercado a punto de cerrar y la lesión de Konstantelias aún fresca, Dortmund reaccionó a contrarreloj y trajo cedido a Ethan Nwaneri desde Arsenal. El joven inglés fue precisamente quien entró al campo para sustituir a Karetsas el martes, un relevo que no estaba previsto tan pronto y que deja claro hasta qué punto el margen de error en la plantilla es mínimo.
Defensa tocada y un horizonte exigente
El problema no se limita a la delantera. La línea defensiva también se resiente. En el duelo frente a Villarreal, el técnico Niko Kovac se vio obligado a retirar a Nico Schlotterbeck, Emre Can y Filippo Mane, todos con molestias. Tres cambios forzados atrás en un partido de este nivel son más que un aviso.
Ramy Bensebaini sigue arrastrando un fuerte golpe en la caja torácica. Aunque, en su caso, ni siquiera podría haber sido de la partida: está sancionado tras ver la segunda amarilla y posterior roja en el encuentro de febrero ante Atalanta Bergamo (1-4).
El resultado ante el conjunto español, un 3-2 trabajado, debería haber sido una noche de impulso para el BVB. Sin embargo, la imagen de Karetsas abandonando el campo entre lágrimas y la lista creciente de lesionados dibujan otro tipo de pregunta para Dortmund: ¿hasta cuándo podrá sostener este ritmo con una plantilla tan castigada?
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