O'Neill teme por el atractivo del Celtic tras el golpe europeo
O'Neill admite un golpe “masivo” y teme por el atractivo de Celtic en el mercado
Martin O'Neill no se escondió tras el descalabro europeo. El técnico asumió de frente el mazazo que supone, por segundo año consecutivo, quedarse fuera de la fase de liga de la Champions League y advirtió de que el daño va más allá del orgullo.
Perder esa vidriera, reconoció, golpea directamente el poder de seducción del club en el mercado de fichajes. “Sabíamos que estamos a un millón de millas del producto terminado; eso es absolutamente cierto. Ya lo pensábamos, pasara lo que pasara”, admitió. “Pero sentíamos que, si nos clasificábamos para la Champions League, habría jugadores que querrían venir precisamente por eso. Eso no va a ser así. Pero ya veremos”.
La noche no solo dejó frustración. Dejó también una radiografía brutal de la distancia competitiva. LASK sometió a Celtic de principio a fin: 40 remates, 4,8 goles esperados (xG) y 10 ocasiones claras. Un asedio. El conjunto escocés apenas respondió con ocho tiros y 0,5 xG en 120 minutos. Casi nada.
O'Neill, lejos de refugiarse en excusas, volvió a la carga: “Cuando digo que nos quedamos cortos –y quizá hablo de estar a un millón de millas–, es que el otro día jugamos brillantemente, brillantemente en el partido; ellos, LASK, también fueron un gran equipo, marcaron goles magníficos. Y nosotros nos quedamos muy, muy cortos, sobre todo en la segunda parte”.
El desplome tras el descanso marcó el tono de sus reflexiones. El técnico no quiso repartir culpas en el vestuario, sino cargarlas sobre sus propios hombros. “Soy responsable de esta”, sentenció. “Sin ninguna duda”.
O'Neill tiró de memoria para medir el golpe. Recordó la final de la UEFA Cup de 2003, una herida que tardó años en cicatrizar. Y aun así, colocó esta eliminación en un lugar incómodo de su lista personal. “Naturalmente, me llevó mucho tiempo superar la final de la UEFA Cup en 2003, pero esta fue enormemente decepcionante”, confesó. “En el contexto de las cosas, una era una final que habría sido fantástico ganar; esta era una eliminatoria de clasificación que deberíamos haber sido capaces de superar”.
El contraste lo dice todo. Entonces, Celtic rozaba la gloria continental. Hoy, lucha por no perder pie en la antesala de la Champions. La pregunta ya no es solo cómo se levanta el equipo del golpe, sino qué tipo de futbolistas estará dispuesto a seguirle el paso sin el imán de la gran competición europea.
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