Nueva Zelanda exige investigación externa sobre Infantino
La resistencia al liderazgo de Gianni Infantino ya no es solo un murmullo europeo o asiático. Ha llegado al Pacífico. Nueva Zelanda se ha convertido en el último país en retirar su apoyo a la reelección del presidente de la FIFA, en plena tormenta por el fallido plan de venta de una participación en los derechos comerciales del organismo.
Mientras tanto, la Confederación de Fútbol de Oceanía (OFC) optó por un tono mucho más prudente y mantuvo su respaldo a la actual cúpula de la FIFA, subrayando los avances logrados en la región en la última década.
Un presidente cuestionado y un plan que estalló en las manos
Infantino, que buscará el próximo año un cuarto mandato al frente del organismo en el Congreso de la FIFA, afronta una rebelión abierta. Tres confederaciones –UEFA, la Confederación Asiática (AFC) y CONCACAF– han pedido una revisión de su gestión y han cargado contra su forma de manejar el intento de atraer inversión privada a las competiciones de la FIFA.
El dirigente suizo impulsó un proyecto para escindir los derechos comerciales del Mundial y vender un 20 por ciento a inversores privados, con el objetivo de recaudar unos 4.200 millones de dólares. El paquete incluía una promesa muy concreta: una subvención de 20 millones de dólares para cada federación miembro en el siguiente ciclo de financiación, cantidad que podría haberse duplicado si se firmaba el acuerdo.
El plan se vino abajo entre críticas y sospechas. Tras una reunión de crisis en Marruecos la semana pasada, la FIFA se vio obligada a pedir disculpas a sus 211 asociaciones por los errores en la gestión de la propuesta y aseguró que su cúpula directiva respaldaba plenamente a Infantino.
Nueva Zelanda rompe filas y pide una auditoría real
En ese contexto, la posición de Nueva Zelanda marca un giro llamativo dentro de Oceanía. Es el único país de la OFC que disputará el Mundial este año y, aun así, decidió cortar amarras con el presidente.
El viernes, New Zealand Football (NZF) anunció que retiraba su apoyo a Infantino y reclamó que la revisión del fallido plan de venta se realice de forma completamente independiente, alegando una pérdida de confianza en el liderazgo de la FIFA.
“No queremos ver una especie de lavado rápido interno”, afirmó el director ejecutivo de NZF, Andrew Pragnell, en declaraciones a la agencia Reuters. Para él, una investigación externa es clave para empezar a recomponer la credibilidad: “Una revisión independiente es algo que también han pedido otras confederaciones y que ayudará a restaurar parte de la confianza”.
Pragnell subrayó que esa revisión del proyecto conocido como FIFA Forward Enterprise debe arrojar luz sobre los procesos de decisión y los mecanismos de supervisión dentro del organismo. Y fue más allá: considera imprescindible que se identifique con claridad quién participó en el diseño del plan que situaba a Thrive Capital –firma con estrechos lazos familiares con el expresidente estadounidense Donald Trump– como actor central de la operación.
“El alcance debe definirse con mucho cuidado, pero lo más importante es que todas las confederaciones se pongan de acuerdo sobre ese alcance y que el proceso arranque con urgencia”, remarcó.
Oceanía, entre el respaldo institucional y la incomodidad
La posición oficial de la OFC contrasta con la dureza neozelandesa. En un comunicado, la confederación oceánica celebró la decisión de la FIFA de retirar la propuesta de venta y destacó que el fútbol en la región ha crecido bajo el actual liderazgo del organismo mundial.
“OFC reconoce los progresos logrados en la última década en el desarrollo del fútbol en Oceanía bajo el liderazgo de la FIFA y anima a la FIFA a utilizar la revisión como una oportunidad para identificar e implementar cualquier cambio que sea necesario”, señaló la nota.
El mensaje es claro: agradecimiento por los recursos y el crecimiento, pero también la expectativa de ajustes internos. Un equilibrio delicado mientras una de sus federaciones más visibles, Nueva Zelanda, se sitúa ya en el bando crítico.
Aliados, votos y una batalla política abierta
Pese al ruido, Infantino no está aislado. Ni mucho menos.
Las confederaciones africana y sudamericana han reiterado su apoyo al presidente suizo de cara a las elecciones del próximo marzo. La Confederación Africana de Fútbol (CAF) fue tajante: su comité ejecutivo confirmó de forma unánime su respaldo, aunque eso no garantiza que las 54 federaciones voten en bloque llegado el momento.
Seis presidentes de federaciones árabes, entre ellos los de Qatar y Marruecos –este último coanfitrión del Mundial 2030–, también cerraron filas el jueves, destacando sus “esfuerzos sostenidos para hacer avanzar el fútbol a nivel global”.
En el otro lado del tablero, la oposición de UEFA, AFC y CONCACAF agrupa a 136 de las 211 asociaciones con derecho a voto. Una mayoría numérica que no asegura, por sí sola, un vuelco electoral, pero que convierte la próxima cita en el Congreso de la FIFA en un examen político de enorme peso.
Australia se suma a la presión por la investigación
Nueva Zelanda no está sola en la región Asia-Pacífico. Australia, miembro de la AFC, también ha pedido una revisión independiente del plan, alineándose con la postura oficial del bloque asiático, aunque sin pronunciarse de forma explícita sobre la continuidad de Infantino.
“Por lo que hemos visto, incluida la adhesión de Australia a la declaración de la AFC, estamos fuertemente alineados”, apuntó Pragnell, subrayando la sintonía entre las dos federaciones de referencia en esa parte del mundo.
Mientras la FIFA intenta contener el daño político y rediseñar su estrategia, la pregunta ya no es solo quién apoya a Infantino hoy, sino cuántos seguirán dispuestos a hacerlo cuando llegue el momento de votar.
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