Logotipo completo Juego Final

Mundial 2023: Estados Unidos enfrenta a Paraguay en un examen histórico

INGLEWOOD, California — Han pasado más de treinta años, pero la espera termina esta noche en el sur de California. El Mundial regresa a suelo estadounidense y, con él, una oportunidad que la selección de Estados Unidos lleva casi una década marcando en rojo en el calendario.

No es solo el estreno en el grupo ante Paraguay. Es el comienzo de un examen histórico: comprobar si esta generación, la más talentosa que ha dado el fútbol estadounidense, está preparada para dejar atrás la etiqueta de invitado simpático y empezar a sentarse en la mesa de los grandes.

Un país, una generación y una vieja deuda

Desde 2002, cuando el equipo alcanzó los cuartos de final en Corea y Japón, la selección masculina ha vivido más frustraciones que noches memorables en los Mundiales. Desde entonces, apenas tres victorias en la competición que marca la jerarquía real del fútbol mundial. Mucho ruido, mucha inversión, poca recompensa.

El contraste con Europa y Sudamérica ha sido constante. Tradición, oficio, colmillo competitivo. Territorios donde el fútbol es religión y donde Estados Unidos, pese al crecimiento de la MLS y el trabajo en academias, no terminaba de encajar.

Esta vez el contexto es distinto. El Mundial en casa coincide con una camada de futbolistas que ya no miran de lejos las grandes ligas; las habitan. Y no como secundarios.

Por primera vez, los nombres clave de la selección son piezas importantes en clubes de primer nivel europeo. Tyler Adams manda en la medular en la Premier League. Chris Richards y Antonee Robinson se han consolidado en la defensa en Inglaterra. Weston McKennie es uno de los favoritos de la grada de Juventus. Christian Pulisic, aquel niño prodigio al que se le colgó demasiado pronto la etiqueta de salvador, es ahora, con 27 años, una estrella plenamente asentada en AC Milan.

La ambición está clara. “Esta es para mí la mayor oportunidad para hacer crecer el deporte, para inspirar a la gente, para demostrar que los jugadores estadounidenses están al nivel del resto del mundo”, afirmó Adams el jueves. El mensaje no es tímido. Tampoco lo es el escenario.

Un debut con filo: Paraguay, agresividad y cuentas pendientes

El primer escollo se llama Paraguay, número 40 del ranking FIFA. Un rival que no intimida por nombre, pero sí por carácter. Y que ya dejó aviso hace unos meses.

Ambas selecciones se vieron las caras en un amistoso internacional el pasado noviembre. Ganó Estados Unidos 2-1, pero el marcador no fue lo más recordado de la noche. En el tiempo añadido, una tangana entre jugadores encendió el partido y dejó claro que, cuando Paraguay siente que le pisan el orgullo, responde con pierna fuerte y tensión al límite.

“Sabemos que van a ser súper, súper agresivos, así que vamos a tener que igualar eso. Lo vimos la última vez que jugamos contra ellos”, advirtió el delantero Tim Weah. No es una frase vacía: el tono físico del duelo puede marcar el debut mundialista de los anfitriones.

La selección paraguaya, además, llega tocada. Podría quedarse sin su mayor talento, el centrocampista de 22 años Julio Enciso, retirado en camilla en la primera parte del último amistoso de preparación la semana pasada. Una posible ausencia que cambia el plan de ataque de los sudamericanos, pero no su identidad: presión, intensidad, duelos individuales.

El peso de jugar en casa

Jugar un Mundial en casa siempre es un privilegio. También una carga. Estados Unidos no solo quiere competir; necesita convencer. Ante su propia afición, ante un país que ha visto crecer el fútbol entre franquicias, academias y estadios llenos, pero que todavía mide su éxito en comparación con las potencias de siempre.

El estreno en Inglewood, en un estadio moderno y con ambiente de gran evento, será el primer termómetro. ¿Podrá el equipo de Adams, Pulisic, McKennie y compañía transformar talento europeo en autoridad mundialista? ¿Responderá el grupo a la expectativa cuando el himno termine y el balón empiece a rodar?

Un grupo con trampas y una fecha marcada

Tras Paraguay, el calendario no concede respiro. La próxima semana espera Australia, un rival correoso, acostumbrado a competir en grandes torneos. El cierre del grupo llegará el 25 de junio, frente a Turquía, otra selección incómoda, con experiencia y carácter.

Todo empieza, sin embargo, esta noche. Noventa minutos contra Paraguay para comprobar si esta generación está lista para cambiar la historia o si el Mundial en casa será, otra vez, una promesa pendiente. La respuesta ya no se escribirá en proyectos ni en discursos: se decidirá en cada balón dividido.