Mika Baur y su increíble debut en Celtic Park
Mika Baur aún siente el eco de Celtic Park en la piel. El centrocampista alemán, recién llegado desde Paderborn, vivió un estreno en casa que él mismo define como “increíble” y ahora quiere dar el siguiente paso: rematar a LASK y hacer realidad su sueño de jugar la Champions League.
Celtic viaja al partido de vuelta del play-off con una renta de 3-0 tras el contundente triunfo en Glasgow. Un marcador que invita al optimismo, pero que en el vestuario nadie se atreve a dar por definitivo. Martin O'Neill no lo permite. Y Baur tampoco se confía.
Un debut que lo cambia todo
Su primera aparición en Celtic Park llegó en esa noche europea, después de haber tenido unos minutos antes en Tannadice, en la League Cup. Nada comparable a lo que sintió en el estadio principal.
“Fue increíble”, confesó el alemán al recordar su primer contacto con Parkhead. “La atmósfera y la energía en el estadio… ya lo conocía de verlo por televisión, pero sentirlo en la vida real es increíble, una sensación muy bonita”.
Baur no oculta que está persiguiendo un anhelo de infancia.
“Jugar la Champions League es un sueño para cualquier niño que crece viendo fútbol”, admitió. Ahora está a 90 minutos —o algo más, si la noche se complica— de pisar de verdad el torneo que miraba por televisión.
Respeto máximo a LASK
El 3-0 de la ida podría invitar a la relajación. No en este Celtic. O'Neill ha repetido que la eliminatoria no está cerrada, y su mensaje ha calado en el vestuario. Baur sabe que en Europa los partidos se tuercen en un suspiro.
“Es difícil porque sabemos que son un buen equipo”, advirtió sobre LASK. “Hicieron un buen partido en Glasgow, así que sabemos lo que tenemos que hacer. Necesitamos la misma mentalidad y la misma energía para, ojalá, volver a ganar”.
Nada de especular con el resultado, nada de administrar la ventaja. La idea es repetir intensidad, repetir ritmo, repetir ambición. Sellar la clasificación con autoridad, no con miedo.
La huella de O'Neill y una nueva vida en Glasgow
En medio de la exigencia competitiva, Baur se está acostumbrando a un nuevo país, un nuevo club y una forma distinta de entender el fútbol. En ese proceso, la figura de Martin O'Neill se ha vuelto clave.
“Nos hace sentir cómodos, su manera de gestionar el equipo es diferente a lo que conozco en Alemania, pero es realmente, realmente impresionante”, explicó el centrocampista de 22 años.
Fuera del césped, su vida también se mueve a toda velocidad: nuevos compañeros, nuevo idioma, nueva ciudad, nuevas rutinas.
“Está pasando mucho ahora mismo, pero lo disfruto de verdad: conocer gente nueva y jugar con ellos, es un estilo diferente pero me gusta mucho”, contó. “Pasear por la ciudad, buscar piso… es un momento bonito ahora mismo”.
Entre cajas de mudanza, entrenamientos y noches europeas, Baur se ha encontrado de golpe en el corazón de un club que vive para estos partidos. Si Celtic confirma su ventaja ante LASK, el alemán habrá pasado en cuestión de semanas de ver la Champions League en la televisión a escuchar su himno desde el césped. Y ahí ya no hay vuelta atrás.
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