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Krösche busca redención con Jaissle y Hütter en Eintracht

En Fráncfort, el relevo en el banquillo ya no es solo una cuestión deportiva. Es un ajuste de cuentas personal para Markus Krösche.

El director deportivo de Eintracht Frankfurt carga todavía con la apuesta fallida por Albert Riera, un experimento de medio curso que terminó en choque frontal con el vestuario, fricción con los medios y un pobre balance de cuatro victorias en 14 partidos. El precio: quedarse fuera de Europa y un club desorientado en su identidad futbolística.

Krösche no ha buscado excusas. En la rueda de prensa de final de temporada asumió el error sin rodeos. Admitió que colocó a Riera “en una situación en la que tenía pocas opciones de éxito” y calificó su contratación como “mi error. Mi error de juicio”. El mensaje era claro: la equivocación no fue solo de nombres, sino de método.

Principios traicionados y una lección aprendida

El propio Krösche explicó dónde se desvió del camino. Tiene una regla básica para los cambios de entrenador a mitad de temporada: no apostar por alguien que no conozca la liga ni tenga experiencia en la élite. Esta vez la ignoró.

¿Por qué? Porque se dejó llevar por la corazonada. Habló de una “sensación, una convicción” tan fuerte que le hizo saltarse su propia norma de prudencia. El resultado está a la vista en la clasificación y en el vacío europeo que afrontará el club.

Ahora, con la temporada entrando en sus últimas semanas, el contexto es muy distinto. No hay urgencia de bombero, hay margen para construir. Y, sobre todo, hay un objetivo claro: devolver a Eintracht a un fútbol de alta intensidad que vuelva a encender el estadio.

Jaissle, la vieja idea que vuelve con fuerza

Aquí reaparece un nombre conocido en los despachos de Fráncfort: Matthias Jaissle. La relación entre ambos viene de lejos, forjada en el universo Red Bull. Krösche trabajó durante años en RB Leipzig; Jaissle se hizo un nombre en RB Salzburg. No es casualidad que el director deportivo intentara ficharlo dos veces para Eintracht: primero en verano de 2023, tras la marcha de Oliver Glasner, y de nuevo en el parón invernal. Ninguna de las dos operaciones llegó a buen puerto.

Esta vez, el encaje parece más natural. Jaissle conoce la Bundesliga, aunque solo como exjugador de TSG Hoffenheim, y, según Sport1, cumple un requisito clave en el perfil buscado: un técnico germanoparlante capaz de reactivar un fútbol agresivo, de ritmo alto, que conecte con la grada. Esa es la idea que sobrevuela el proyecto.

El entrenador alemán acaba de levantar por segunda vez la Champions League asiática con Al-Ahli y tiene contrato allí hasta 2027. No es un detalle menor: su salida implicaría una compensación. Aun así, el propio Jaissle está dispuesto a recortar de forma importante su actual salario, cifrado en unos 15 millones de euros, si recibe la llamada de un club ambicioso de la Bundesliga o de la Premier League. El guiño está hecho.

Eintracht ya ha sondeado su situación. No es solo un nombre en una lista; es una opción real, trabajada desde hace tiempo y que encaja con el deseo de reactivar la identidad competitiva del equipo.

Hütter, el regreso que seduce al vestuario

Jaissle no es el único candidato fuerte. El otro nombre con peso específico en la carrera por el banquillo es Adi Hütter, un viejo conocido en el Rhein-Main.

El austríaco ya dejó huella en su anterior etapa en Eintracht, y vuelve a aparecer como una alternativa sólida al perfil que se busca: un entrenador con ideas claras, capaz de combinar presión, transiciones rápidas y fases de posesión controlada. Justo la mezcla que Krösche considera imprescindible para que el club vuelva a pelear de forma estable por plazas europeas.

Hay un factor que juega claramente a favor de Hütter: está libre desde su salida de AS Monaco en octubre del año pasado. Su fichaje no exigiría pagar traspaso alguno. Para un club que debe equilibrar ambición deportiva y realidad económica, esa diferencia con respecto a Jaissle no es menor.

Visión, intensidad y una decisión inminente

Krösche ha definido con precisión lo que espera del próximo entrenador. Quiere a alguien con una “visión clara” de cómo debe jugar el equipo. No se trata solo de un sistema, sino de una seña reconocible: un Eintracht que vuelva a imponer “una cierta intensidad”, capaz de alternar el golpe letal al contragolpe con fases de dominio del balón. En sus palabras, el club necesita dominar ambos registros si quiere instalarse con regularidad en la pelea por Europa.

El tiempo, sin embargo, no es infinito. “Estamos en conversaciones. Queremos encontrar una solución pronto”, deslizó recientemente el director deportivo al ser preguntado por el calendario de la decisión. Según Bild, el objetivo interno es cerrar el nombre del nuevo técnico ya la próxima semana.

Entre la vieja obsesión por Jaissle y el posible retorno de Hütter, Eintracht se asoma a un cruce de caminos que marcará su próximo ciclo. Krösche ya ha reconocido su gran error. Ahora le toca demostrar si ha aprendido lo suficiente como para no permitirse otro.