Kovac elogia a Kane antes del Der Klassiker
Niko Kovac no necesitó rodeos. A dos días de visitar Múnich, el técnico de Dortmund se plantó ante los micrófonos y, antes de hablar de tácticas, habló de Harry Kane. Del nuevo Balón de Oro. Del hombre que está marcando la diferencia en la Bundesliga.
«No hace falta decir una palabra sobre él. El mero hecho de que haya recibido este título lo dice todo», afirmó el entrenador en la web oficial del club. «Ya era un jugador top en Inglaterra. Dar otro salto adelante ahora es sensacional».
El elogio no es gratuito. El capitán de Inglaterra mantiene en Alemania la misma voracidad que le convirtió en leyenda en su país, y Kovac sabe que la magnitud del reto para su defensa el sábado es enorme. Kane llega lanzado, Bayern está en la cima y Dortmund se juega mucho más que tres puntos.
Un Der Klassiker por la cumbre
El contexto lo eleva todo: ambos equipos igualados a 17 puntos tras siete jornadas. Bayern en lo más alto por diferencia de goles. Dortmund, con la opción de asaltar el liderato en casa de su gran rival. Un escenario perfecto para un Der Klassiker con sabor a partido de título… en otoño.
Kovac, lejos de quejarse, celebra la igualdad en la parte alta de la tabla. Para él, es aire fresco para la liga, un campeonato que durante años ha mirado casi siempre hacia el mismo lado.
«Esto sin duda hace todo mucho más emocionante que en los últimos años», reconoció. Pero el croata no confunde emoción con facilidad. Al contrario, elevó el listón desde el primer minuto: «Eso no lo hace más fácil, porque el FC Bayern München es sin duda lo mejor de lo mejor, no solo en Alemania, sino también en Europa. Tenemos que jugar al nivel más alto».
El mensaje final fue una declaración de identidad. «Pero somos Dortmund: tenemos nuestros propios estándares y pensamos estar a su altura». Nada de complejo de inferioridad. Solo una exigencia clara a su vestuario: en Múnich solo vale la versión más alta del equipo.
Velocidad atrás, cerebro en el medio
Para frenar a Kane y compañía, Kovac se aferra a una pieza clave en su línea defensiva: Joane Gadou. El central se ha ganado la confianza del técnico con un atributo que pesa tanto como la colocación o el juego aéreo en el fútbol moderno: la velocidad.
El entrenador destacó que el joven zaguero ha sido registrado como uno de los jugadores más rápidos de la liga. Esa punta de velocidad le ha permitido apagar varios contragolpes que parecían letales en las últimas semanas. «Creo que fue el jugador más rápido captado por las cámaras en la Bundesliga. En el partido de copa contra Bremen no solo tuvo velocidad, sino que también recorrió muchísimos metros para ser central. Espero que se haya recuperado lo suficiente para pisar el acelerador el sábado», apuntó.
Si Gadou representa el seguro contra las transiciones de Bayern, Joey Veerman simboliza la calma en el epicentro del huracán. El neerlandés, titular en los últimos tres encuentros, se ha consolidado como el metrónomo de Dortmund.
Kovac le ve como una pieza esencial para domar la presión bávara. «En un partido como este, puede ser crucial usar el control del balón para neutralizar la presión del FC Bayern München. Él es sin duda una parte muy, muy importante de eso. Está cogiendo cada vez más ritmo con cada partido», señaló.
La idea es clara: piernas rápidas atrás, cabeza fría en el medio. Reducir espacios a Kane y al mismo tiempo quitarle el balón a Bayern el mayor tiempo posible. Fácil de decir. Brutal de ejecutar.
Karetsas, contra el reloj
Entre las buenas noticias y las incógnitas, aparece el nombre de Konstantinos Karetsas. El centrocampista, que arrastraba una lesión de ligamentos, ha vuelto ya a parte de los entrenamientos con el grupo. Una señal positiva, aunque todavía no definitiva.
Su presencia en la convocatoria para el Klassiker dependerá de la última prueba física del viernes. Si recibe el visto bueno, Kovac ganará una opción más en una zona del campo donde cada perfil puede cambiar el guion del partido. En un choque de esta intensidad, un pie fresco en el centro puede marcar diferencias en el tramo final.
El resto del equipo que participó en la victoria copera a mitad de semana está en buenas condiciones y listo para el desgaste que implica un Bayern–Dortmund con la cima de la tabla en juego.
Kane llega como Balón de Oro. Bayern, como referencia de Europa. Dortmund, como aspirante decidido que se niega a mirar hacia arriba con miedo. El escenario está listo. La pregunta es si la ambición de Kovac y los suyos alcanzará para tumbar al “mejor de los mejores” en su propia casa.
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