Karim Benzema celebra a Zidane como leyenda de Les Bleus
Karim Benzema no duda: “Es una leyenda, es el hermano mayor”. El delantero ha decidido salir a la luz en un momento clave para el fútbol francés, justo cuando la Fédération Française de Football se prepara para cerrar una transición histórica en el banquillo de Les Bleus: el esperado aterrizaje de Zinedine Zidane.
La entrevista, concedida a Konbini en su popular sección “In or Out”, destila algo más que nostalgia. Benzema habla con una mezcla de respeto, complicidad y excitación ante el giro táctico que se avecina. Tras la dolorosa eliminación de Francia en semifinales del Mundial 2026, la larga era de Didier Deschamps se apaga a toda velocidad. Todo apunta a que el relevo ya tiene nombre y apellido.
“Es una leyenda, es el hermano mayor”, repite Benzema, tirando de memoria y de vestuario. No habla solo del mito. Habla del hombre con el que levantó Champions League una y otra vez en el Santiago Bernabéu, del técnico que lo elevó de delantero de trabajo silencioso a referencia total del ataque. “¿Estoy contento con que se convierta en seleccionador de Les Bleus? No sé seguro si será él, pero si es él, sí, estoy muy contento”, remata, dejando claro de qué lado está.
El eco de Madrid en el banquillo de Francia
El vínculo entre ambos no es una construcción romántica: está escrito en los números. Bajo el mando de Zidane en el Real Madrid, en sus dos etapas (2016-18 y 2019-21), Benzema firmó 108 goles, solo superado por Cristiano Ronaldo en ese periodo. Eran años en los que el francés aceptaba el papel de socio, de engranaje perfecto en la famosa “BBC” junto a Ronaldo y Gareth Bale, pero sin renunciar a su propia huella en el área.
Con Zidane en la banda, el Madrid encadenó tres Champions League consecutivas (2016, 2017, 2018), una racha que marcó época y de la que Benzema fue pieza central. A ese triplete se sumaron títulos de LaLiga, Supercopas de Europa y de España, y Mundiales de Clubes. Un ciclo que no solo definió a un club, sino también la jerarquía de un entrenador que ahora está a un paso de asumir el cargo más simbólico del fútbol francés.
Ese pasado compartido explica el tono casi familiar de Benzema. No habla de un simple cambio de seleccionador. Habla de reencontrarse, quizá, con el entrenador que mejor ha entendido sus movimientos, sus silencios, sus rachas y sus noches grandes.
¿Un último baile con Les Bleus?
El posible aterrizaje de Zidane en el banquillo de Francia abre inevitablemente otra puerta: la de un hipotético regreso de Benzema a la selección. Tiene 38 años. En teoría, edad de retirada internacional. En la práctica, sigue marcando como si no hubiera calendario.
En Al-Hilal, el delantero mantiene cifras que obligan a mirarlo con seriedad: nueve goles en 13 partidos esta temporada. Antes, en Al-Ittihad, dejó 57 tantos en 87 encuentros. No son estadísticas de un jugador que viva de su nombre. Son números de un delantero que sigue leyendo el área con la misma frialdad de siempre.
La decisión, sin embargo, no será suya. Dependerá por completo de la visión de Zidane —si finalmente se confirma su nombramiento— y de cómo quiera moldear una delantera francesa en plena mutación. El frente ofensivo de Les Bleus se ha rejuvenecido a gran velocidad: Michael Olise y Bradley Barcola se han sumado a un núcleo ya consolidado con Kylian Mbappé y Ousmane Dembélé. La competencia es feroz, el perfil del equipo apunta a velocidad, desborde y energía inagotable.
Ahí surge la pregunta: ¿hay espacio para un veterano que ofrece pausa, experiencia y una lectura casi quirúrgica del juego? Con Zidane, Benzema ya demostró que puede ser mucho más que un goleador; puede ser el organizador silencioso del ataque, el hombre que da sentido a los movimientos de los demás. Pero trasladar ese rol a una selección con tanta pólvora joven es una decisión estratégica, no sentimental.
La FFF prepara el escenario
Mientras las especulaciones se disparan, la Fédération Française de Football ha empezado a mover ficha. El organismo ha anunciado una rueda de prensa para este martes, encabezada por su presidente, Philippe Diallo, tras una reunión extraordinaria del comité ejecutivo esa misma mañana.
El guion parece escrito: salvo giro de última hora, Diallo presentará oficialmente a Zidane como sucesor de Deschamps al frente de Les Bleus. La FFF aún no ha estampado el sello definitivo de forma pública, pero el propio presidente ya había prometido un anuncio antes de que termine el mes. Todo indica que el martes será el día en que esa promesa tome forma ante las cámaras.
Ese escenario coloca a Francia ante un punto de inflexión. Deschamps deja una selección acostumbrada a competir hasta el final, con títulos y finales en su mochila. Zidane llega con un aura distinta: la del técnico que domina las grandes noches de eliminatorias, que gestiona egos y vestuarios con una calma que roza la frialdad, que sabe convivir con la presión de ganar siempre.
Y en medio de todo, Benzema. El veterano que, desde la distancia y desde otro continente, alza la voz para bendecir el cambio y, de paso, dejar abierta una puerta que parecía cerrada. La leyenda en el banquillo, el hermano mayor según sus propias palabras. El delantero que no se resigna a ser solo un recuerdo.
Si Zidane confirma su desembarco, la próxima lista de convocados de Francia no será una simple convocatoria. Será una declaración de intenciones sobre quién manda en la nueva era y sobre si aún queda sitio para un último capítulo entre el 9 y el técnico que lo convirtió en mucho más que un goleador.
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