Josue Caicedo llega a Barcelona Atlètic: un futuro prometedor
Josue Caicedo ya está en casa nueva. El lateral ecuatoriano de 18 años aterrizó por fin en Cataluña, un mes después de que Barcelona Atlètic hiciera oficial su llegada. Un mes de espera, de papeles, de trámites y de maletas listas sin poder volar.
Mientras el filial cerraba su ‘stage’ de pretemporada el pasado domingo en Vall d’en Bas, en Girona, Caicedo seguía atrapado al otro lado del Atlántico. El acuerdo, sin embargo, estaba sellado desde el 13 de julio: cesión desde LDU Quito con una opción de compra de 2,5 millones de euros, que podría convertirse en obligatoria si se cumplen determinadas condiciones. El fútbol ya le esperaba; la burocracia, no.
Los problemas administrativos frenaron su salida de Ecuador y le impidieron presentarse el 20 de julio, la fecha marcada para incorporarse a los entrenamientos del filial. El calendario deportivo corría; el suyo, no se movía.
El desahogo llegó en el aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat. Nada más pisar suelo catalán, Caicedo dejó claro que no viene a pasear.
«Estoy agradecido con toda la gente de aquí. Quiero ser campeón y quedarme aquí. Mi sueño es debutar en primera división con Barcelona», lanzó ante los medios, sin titubeos, con la ambición desnuda de quien apenas tiene 18 años pero no piensa comportarse como un juvenil.
El club no solo ficha proyección, ficha un perfil muy concreto. Físicamente y técnicamente, el ecuatoriano ofrece un paquete moderno de lateral: agresivo al ataque, ágil, rápido en la reacción. Un futbolista que mira hacia adelante por instinto. No es casual que su espejo en el vestuario sea Alejandro Balde.
«Mi referente en Barcelona es Balde», confesó, reivindicando esa nueva generación de laterales que viven más en campo rival que en el propio.
Durante el mes de espera, Caicedo no pudo entrenarse con sus nuevos compañeros, pero no se quedó de brazos cruzados. Explicó que se mantuvo entrenando por su cuenta mientras el papeleo se alargaba, intentando que el tiempo perdido en los despachos no se notara en el césped. También admitió que todavía no ha podido hablar con Deco, una conversación que llegará más pronto que tarde y que marcará su hoja de ruta en el club.
Pese a su edad, no llega verde del todo. Ya sabe lo que es competir en un primer equipo: 8 partidos con LDU Quito, 344 minutos en la élite ecuatoriana y un estreno en la Copa Libertadores el 26 de mayo ante Always Ready, de Bolivia. Esa primera cata de competición continental no es un simple apunte en su currículum; es una señal de que ya ha olido la presión de los grandes escenarios.
En las oficinas de Barcelona le tienen bien apuntado. Ven en él un proyecto serio de lateral para el futuro, pero no hay prisas. Saben que necesitará tiempo para adaptarse al ritmo, a la idea y a la exigencia del juego del club. Primero, hacerse fuerte en Barcelona Atlètic. Después, llamar a la puerta del primer equipo.
Caicedo ya ha dejado claro cuál es su horizonte: la primera división con la camiseta azulgrana. Ahora le toca demostrar si ese sueño es solo una declaración de llegada… o el primer capítulo de una historia larga en el fútbol europeo.
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