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John McGovern transforma el partido en Tallaght con doblete

El campeón necesitaba una sacudida. La encontró en el banquillo. John McGovern saltó al césped y, en apenas cinco minutos, firmó un doblete que cambió el guion de una noche salvaje en Tallaght Stadium, donde Shamrock Rovers tuvo que remontar dos veces para tumbar a un Waterford que llegó lanzado y se marchó con su racha rota.

El 13 partidos sin perder de los Blues se estrelló contra la resistencia –y la profundidad de plantilla– del líder. Rovers, que no ganaba en liga desde hacía tres jornadas, vuelve a la cima, al menos por 24 horas. Pero el precio fue sudor, nervios y un tramo final al borde del colapso.

Waterford golpea primero

El Waterford, en racha y con el mismo once por cuarto partido consecutivo, aterrizó en Dublín con confianza. Esa estabilidad se notó desde el inicio. Tras el primer córner de Benny Couto, un viejo conocido de la casa, Conan Noonan, conectó una volea que fue bloqueada en el área. Aviso temprano.

Rovers tardó poco en adueñarse del balón. Una combinación amplia terminó con un disparo de Will Fitzgerald repelido por la defensa. Parecía el preludio del dominio local, pero el partido se abrió a un ida y vuelta frenético.

A los 20 minutos, Waterford firmó el primer tiro a puerta serio: Evan McLaughlin obligó a Ed McGinty a intervenir sin apuros. Acto seguido, Matt Healy probó suerte desde el otro lado del campo, con idéntico desenlace. El duelo se encendía.

McGinty tuvo que sacar una mano de mucho mérito cinco minutos después para evitar el 0-1. El despeje del guardameta visitante Stephen McMullan fue prolongado con inteligencia por el capitán Padraig Amond hacia Tommy Lonergan, cuyo disparo raso fue desviado a córner por el portero de Rovers con una gran estirada.

La respuesta de los Hoops fue contundente en ocasiones, no en el marcador. Primero, Jack Byrne se resbaló justo al armar la pierna y mandó el balón a las nubes tras una buena acción de Adam Brennan y Aaron Greene. Luego, Graham Burke cruzó demasiado su remate tras un gran pase filtrado de Dylan Watts. Dos oportunidades claras. Cero premio.

Y el castigo llegó.

McLaughlin silencia Tallaght

En el 35, Lonergan colgó un balón desde la derecha, más despeje que centro, pero la pelota cayó perfecta para Couto. El lateral tocó de primeras hacia McLaughlin, que controló y fusiló a la escuadra. Disparo seco, a la escopeta, directo al techo de la red. Golazo y ventaja visitante.

Rovers, herido, buscó el empate antes del descanso. Un corte providencial de John Mahon evitó que Greene pudiera rematar en buena posición. Y en la última acción del primer tiempo, Couto volvió a aparecer a balón parado: su córner encontró a Amond, cuyo disparo fue bloqueado por el propio Greene en el área. Los locales se marcharon al vestuario al borde del 0-2.

Rovers reacciona… y vuelve a tropezar

Tras el descanso, el campeón salió con otra cara. Más ritmo, más agresividad, más metros ganados. El empate debió llegar en el 56: centro medido y cabezazo de Watts, pero McMullan voló para sacar una parada magnífica.

De ese córner nació, por fin, el 1-1. Byrne colgó el balón, la defensa no acertó a despejar del todo, Brennan lo devolvió al área con un globo y el capitán Roberto Lopes lo peinó para que Greene, de espaldas y con instinto, enganchara un remate acrobático a la red. Tallaght rugió. Partido nivelado. Sensación de remontada inminente.

Duró un suspiro.

Apenas un minuto después, Rovers encajó otro gol evitable. El centro raso de Noah Mawene atravesó el área sin oposición. Lonergan la dejó atrás con criterio para Couto, que se acomodó el balón a su pierna derecha y, desde la frontal, ajustó un disparo al fondo de la portería. 1-2. Otro mazazo. Otro síntoma de fragilidad defensiva.

Bradley mueve el banquillo y cambia el partido

Stephen Bradley miró al banquillo y decidió que era el momento de agitarlo todo. Dos dobles cambios que alteraron el paisaje del encuentro. Entraron John McGovern y Tunmise Sobowale en el 61, y seis minutos más tarde Jake Mulraney y Naj Razi. Ese golpe de timón dio aire, piernas y, sobre todo, pegada.

El empate llegó en el 73. Watts y Mulraney tejieron la jugada por la izquierda hasta encontrar a Burke, abierto en banda. El atacante levantó la cabeza y puso un centro tenso al corazón del área. Allí apareció McGovern, recién incorporado, para empujarla a la red. 2-2. El estadio se encendió. El suplente olía a héroe.

No dio tiempo ni a respirar.

Dos minutos después, Mulraney encaró a Hayden Cann por la izquierda, lo superó con potencia y velocidad, y sacó otro centro letal. McGovern, de nuevo en el sitio justo, conectó una volea a quemarropa para el 3-2. Cinco minutos en el campo, dos goles, partido patas arriba.

Final de infarto y racha rota

Lejos de bajar el telón, el duelo se mantuvo abierto hasta el último suspiro. Waterford, fiel a su momento de forma, no se rindió. Cann rozó el empate con un cabezazo que se estrelló en el larguero. El rechace cayó a los pies de Lonergan, que remató con todo. Y cuando el 3-3 parecía inevitable, McGinty firmó una parada espectacular para preservar la victoria.

Los Blues se marchan de Tallaght con la sensación de haber merecido al menos un punto, pero con su racha de 13 partidos sin perder hecha añicos. Rovers, mientras tanto, recupera el liderato y se reencuentra con una versión más competitiva, aunque todavía vulnerable atrás.

La diferencia, esta vez, la marcó el banquillo. Y un nombre propio: John McGovern.

Alineaciones

Shamrock Rovers: Ed McGinty; Dan Cleary (Cory O'Sullivan 87), Roberto Lopes, Lee Grace; Will Fitzgerald (John McGovern 61), Dylan Watts, Jack Byrne (Naj Razi 67), Matt Healy, Adam Brennan (Jake Mulraney 67); Graham Burke; Aaron Greene (Tunmise Sobowale 61).

Waterford: Stephen McMullan; Hayden Cann, John Mahon, Kevin Long, Benny Couto; Jorgen Voilås (Jordan Houston 76), Noah Mawene (Luke Heeney 76), Evan McLaughlin (Sam Glenfield 64), Conan Noonan (Jordan Faria 76); Padraig Amond, Tommy Lonergan.

Árbitro: Aaron O’Dowd (Dublín).