Jamal Musiala tranquiliza al Bayern tras su colapso: "Estoy bien"
El susto en Heidenheim heló la tarde de pretemporada del Bayern Múnich. El resultado, un 4-2 convincente, quedó reducido a nota al pie. Toda la atención se fue de golpe hacia Jamal Musiala.
El momento del derrumbe
Vincent Kompany había movido el banquillo en el minuto 61. Entró Musiala por el nuevo fichaje Ismael Saibari, un cambio rutinario en apariencia. Seis minutos después, el partido se detuvo en seco.
El atacante de 23 años cayó en la zona central del campo. La escena recordó de inmediato al episodio vivido días antes ante RB Leipzig. Jonathan Tah y Harry Kane corrieron hacia él de inmediato. En segundos, los jugadores de ambos equipos formaron un círculo, mientras los médicos irrumpían en el césped de la Voith-Arena.
Tras una breve atención, Musiala logró ponerse en pie. Sujetado por un miembro del cuerpo técnico, caminó tambaleante hacia la banda, visiblemente desorientado. Avanzó unos metros, se giró y terminó marchándose por el túnel del lado opuesto. Las gradas reaccionaron instintivamente: cánticos con su nombre, preocupación en cada rostro.
Cuando el speaker del estadio anunció que Musiala era sustituido por Cassiano Kiala, la respuesta fue una ovación cerrada. El partido seguía, pero el ambiente ya era otro.
Eberl da la primera pista
En la zona mixta, nada más el pitido final, el director deportivo Max Eberl fue preguntado por el estado del internacional alemán. Sus palabras dejaron entrever que el club conocía el problema.
“Jamal hablará de ello él mismo en un futuro próximo. Lo sabíamos y lo sabemos”, explicó Eberl. ¿Y cómo estaba en ese momento? “Está en el vestuario, se está cambiando, se está duchando”.
La calma aparente del dirigente contrastaba con las imágenes vividas sobre el césped. Faltaba la voz principal. No tardó en llegar.
El mensaje de Musiala: diagnóstico y alivio
Pocos minutos después, Musiala publicó un largo mensaje en Instagram. Era la explicación que todos esperaban.
“Lo primero de todo: estoy bien”, escribió. “Entiendo que muchos de vosotros estáis preocupados. Hoy quiero quitaros esa preocupación y explicarlo: me han diagnosticado ausencias temporales, breves pero fácilmente tratables, debidas a una disfunción neurológica”.
El propio jugador conectó esos episodios con lo ocurrido ante Leipzig y ahora en Heidenheim. “Pueden provocar momentos como los que han pasado recientemente, como contra Leipzig o aquí en Heidenheim. Sé que a primera vista parecen aterradores, pero para mí forman parte de mi vida cotidiana ahora mismo. Estoy recibiendo el mejor tratamiento médico posible y soy muy optimista”. Según su comunicado, no existe “ningún riesgo adicional para la salud más allá de eso”.
Las llamadas “ausencias” son breves lapsos repentinos de consciencia, normalmente dentro del espectro de una crisis epiléptica. Suelen durar entre cinco y quince segundos: la persona se queda mirando al vacío, no responde y luego se recupera rápido, sin recordar ese tramo. El cuadro, según los especialistas, puede controlarse y curarse con medicación.
Un triunfo que pasa a segundo plano
Sobre el marcador, el Bayern cumplió. Ganó 4-2 el amistoso en Heidenheim. Marcaron Felipe Chavez, Arijon Ibrahimovic, Luis Díaz y el nuevo fichaje Nathaniel Brown. Fue un buen ensayo con balón, pero nadie hablaba de sistemas ni de goles al salir del estadio.
El contexto hacía el susto aún más llamativo. Musiala ya se había desplomado poco antes del final del amistoso del sábado contra RB Leipzig (3-1). El lunes se ausentó de la presentación del equipo en el Campus y sólo trabajó de forma individual. Por eso su participación ante Heidenheim sorprendió a más de uno.
Ahora, con el Supercup del sábado en el horizonte, con visita al Borussia Dortmund, el Bayern se ve obligado a mirar más allá del siguiente título y a pensar en la gestión médica y deportiva de uno de sus talentos más determinantes.
Un camino lleno de obstáculos
El episodio llega tras un año complicado para Musiala. En el Mundial de Clubes sufrió la rotura del peroné y un grave daño en la articulación del tobillo. Volvió a los terrenos de juego en enero, pero todavía no ha recuperado la versión que deslumbró a Europa.
Justo después de un Mundial decepcionante a nivel personal, también pasó por el quirófano para retirarse una placa metálica del pie izquierdo. Lesiones, operaciones, ahora un diagnóstico neurológico que exige control. La lista es larga para un jugador de 23 años.
El Bayern ha ganado un amistoso más. Musiala, en cambio, pelea por algo mucho más importante: estabilizar su salud para poder volver a ser el futbolista que cambió partidos y temporadas con un regate. La próxima vez que salte al césped, la pregunta no será sólo cómo juega, sino cuánto tiempo tardará en volver a sentirse indiscutible.
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