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Italia busca a Guardiola: el desafío de Maldini

Italia ha movido ficha. Y lo ha hecho a lo grande. Paolo Maldini, nuevo director técnico de la selección, y su asesor Leonardo volaron en silencio a Barcelona el pasado fin de semana con una misión casi utópica: convencer a Pep Guardiola para que se siente en el banquillo de la Azzurra.

La noticia la destapó Sky Sport Italia el lunes. El martes, los principales medios italianos –de Repubblica a Corriere della Sera, pasando por Gazzetta dello Sport y Tuttosport– no solo la confirmaron, sino que añadieron un matiz clave: Guardiola no ha dicho que no. Todavía.

Un “no” probable… pero no definitivo

El escenario, por ahora, es claro. Todas las fuentes coinciden: es poco probable que Guardiola acepte. No solo por cuestiones económicas. El técnico español acaba de cerrar una década extenuante en Manchester City y hace apenas unos días dejó claro que quería parar, respirar, recuperar vida familiar y compartir tiempo con su padre de 95 años.

Ese deseo de desconexión no ha cambiado. La prioridad de Guardiola sigue siendo la familia. Italia llega en un momento en el que, en teoría, él se había prometido bajar del tiovivo.

Y, sin embargo, no ha colgado el teléfono.

La oferta que le intriga

Ahí se abre la rendija por la que se agarra la esperanza italiana. Según Repubblica, Guardiola se ha tomado un tiempo real para evaluar la propuesta y podría dar una respuesta definitiva mañana. No ha despachado el asunto con un rechazo inmediato. Lo está pensando.

¿Qué le atrae? No se trata solo de dirigir a la selección campeona de Europa en 2021. La propuesta, tal y como la describen los medios italianos, va mucho más allá del banquillo. Tuttosport subraya que el proyecto que le han presentado tiene un calado casi fundacional: rediseñar la cultura futbolística italiana desde la base, al estilo de lo que Johan Cruyff hizo con Barcelona y, por extensión, con el fútbol español.

No sería solo elegir convocatorias y dibujar sistemas. Sería marcar una era.

Maldini, una relación que pesa

En esta partida también cuenta la relación personal. Guardiola mantiene una excelente sintonía con Paolo Maldini. No es una cortesía reciente. El técnico catalán llegó a dedicarle la primera Champions que ganó como entrenador, en 2009, cuando su Barcelona derrotó a Manchester United en el Olímpico de Roma. Aquel gesto no se olvida.

Ahora Maldini reaparece, no como símbolo del Milan, sino como rostro de un país que le pide a Guardiola que lidere una transformación histórica. Un icono llamando a otro.

Aun así, Corriere della Sera es tajante: la misión de Maldini de convencer a Guardiola es “casi imposible”. Pero el propio diario admite que, mientras no llegue el no definitivo, en la FIGC y en todo el país se mantiene una pequeña llama de ilusión.

El plan B de la FIGC: Pirlo, Mancini y la sombra de Conte

Italia no puede esperar eternamente. Si Guardiola rechaza la propuesta, la Federación tiene preparada una lista clara de alternativas. En la parte alta aparecen dos nombres que conocen bien el banquillo de la selección: Andrea Pirlo y Roberto Mancini. Antonio Conte se mantiene en un discreto segundo plano, como opción más lejana.

Aquí se abren matices entre los grandes diarios. Gazzetta dello Sport sitúa a Pirlo como favorito si Guardiola dice no. Un perfil de continuidad en el juego de posición, con aura de líder silencioso y una lectura del fútbol muy valorada en los despachos federativos.

Corriere dello Sport, en cambio, coloca a Mancini al frente de la carrera si Pep rechaza el reto. El técnico que devolvió a Italia a la cima de Europa con la Eurocopa de 2021 sigue teniendo crédito y peso político dentro de la FIGC.

Un sí que cambiaría un país

Italia se ha atrevido a imaginar lo que hace unos años habría parecido ciencia ficción: Guardiola como seleccionador, con poder para moldear no solo a la Azzurra, sino el futuro del fútbol italiano. El propio diseño del proyecto, con Maldini como cara visible, habla de una voluntad de ruptura con inercias históricas.

Ahora todo se condensa en una decisión personal. Familia, descanso y una década de desgaste en un lado de la balanza. Al otro, la posibilidad de dejar otra huella imborrable en un país que vive el fútbol como religión.

La respuesta de Guardiola marcará el rumbo de la selección y, quizá, de toda una generación de futbolistas italianos. ¿Aceptará escribir su siguiente gran obra en azzurro o dejará a Italia buscando su próximo plan maestro sin él?