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Iraola enfrenta el reto de la Copa con Liverpool: ¿quién está listo?

Andoni Iraola apenas ha aterrizado en Anfield y ya vive uno de los primeros grandes equilibrios de su etapa en Liverpool: competir cada tres días, sostener el nivel y, al mismo tiempo, no romper a sus futbolistas.

Preguntado por si puede alinear siempre su once más fuerte en la Carabao Cup, el técnico fue tajante: no.

No. Puedes decidir y poner a los mismos jugadores en cada partido. El problema es que llegará un momento en que estarán realmente cansados. Y habrá más riesgo de lesión

explicó. No habló de teoría, habló de supervivencia.

Iraola sabe que no todos responden igual al castigo del calendario. “Hay jugadores que juegan cada tres días sin problemas. Son muy robustos, su rendimiento no cambia demasiado. Hay otros en los que el riesgo es mayor y las prestaciones son diferentes”.

Ahí está su tarea inmediata: “Tengo que aprender quién está listo para jugar cada tres días y quién necesita descansar para que su nivel no se vea afectado. Pensaba que lo tenía bastante claro con algunos, pero con otros es algo nuevo, incluso para ellos, porque no habían jugado tantos partidos. Estamos aprendiendo”.

Y el examen llega ya: Tottenham en Anfield, a partido único, sin red.

Un sorteo incómodo y una decisión delicada

La teoría dice que las primeras rondas de la EFL Cup sirven para rotar, dar minutos a suplentes y abrir la puerta a los canteranos. La práctica, esta vez, es otra cosa: el bombo emparejó a Liverpool con Tottenham, no con un rival de categorías inferiores.

Ante un Premier League, cada giro en la alineación pesa más. El riesgo es mayor. Y el contexto no ayuda: el equipo viene de un empate frustrante en casa ante Fulham, en un partido plano tras una noche europea brillante frente al Atletico Madrid.

¿Reacción con un once fuerte para recuperar sensaciones? ¿O rotación profunda para proteger piernas de cara a un calendario que se endurece con Premier League, Champions League y Carabao Cup encadenadas?

Esa es la encrucijada de Iraola. Y no hay mucho margen para el error.

La Copa que define a Liverpool

Si hay un torneo que explica buena parte del ADN competitivo de Liverpool, es la League Cup. Nadie la ha ganado más veces: 10 títulos.

El club levantó el trofeo por primera vez en la temporada 1980-81, inicio de una racha histórica de cuatro conquistas consecutivas que se extendió hasta 1984. Después llegó un largo paréntesis hasta 1995, cuando un doblete de Steve McManaman ante Bolton en Wembley devolvió la copa a las vitrinas de Anfield.

El nuevo milenio trajo otro impulso. En 2001, bajo la dirección de Gerard Houllier, Liverpool volvió a coronarse. Dos años más tarde, de nuevo con el técnico francés al mando, llegó el séptimo título, esta vez ante el eterno rival, Manchester United, en la final.

En 2012, en su segunda etapa al frente del club, Kenny Dalglish añadió otro capítulo a la historia al superar a Cardiff City en una tanda de penaltis dramática.

Hubo que esperar hasta 2022 para el siguiente gran recuerdo: un 11-10 inolvidable desde los once metros frente a Chelsea, con Jurgen Klopp en el banquillo. Y fue el propio Klopp quien firmó la décima, y hasta ahora última, League Cup en 2024, otra vez contra Chelsea en la final.

Diez copas. Un listón altísimo. La pregunta se impone sola: ¿será Iraola el hombre que lleve a Liverpool al número 11?

Dos partidos en Anfield, dos empates y un aviso

La puesta en escena de Liverpool en la Premier League abre más interrogantes que certezas. Dos partidos en casa, dos empates. Y un dato que pesa: es apenas la tercera vez en 63 años que el club no gana ninguno de sus dos primeros encuentros ligueros como local.

Tras una actuación llena de energía y personalidad ante el Atletico Madrid en la Champions League, el 0-0 frente a Fulham dejó una sensación opuesta. Un Anfield plano, un equipo cansado. “Física y mentalmente”, se vio otro Liverpool, muy alejado del que había tumbado a un conjunto de Diego Simeone semifinalista de Champions la temporada pasada.

El balance en liga lo resume todo: seis puntos de 12 posibles. Sin derrotas, sí, pero con cuatro puntos dejados en casa ante Nottingham Forest y Fulham, otro empate en Newcastle y una única victoria en Ipswich. Para un aspirante a títulos, es poco.

Un ataque millonario que todavía no despega

Ante Fulham, Iraola juntó por primera vez en la Premier a su trío ofensivo de lujo: Alexander Isak, Bradley Barcola y Florian Wirtz, un frente de ataque valorado en 364 millones de libras.

Sobre el papel, vértigo. Sobre el césped, chispazos aislados y poco más.

Los datos retratan la dificultad: Isak tocó el balón solo 16 veces en 90 minutos, la segunda cifra más baja para un jugador de campo de Liverpool desde que hay registros. El propio delantero sueco tiene el récord negativo: 14 toques ante Nottingham Forest hace apenas dos semanas.

Florian Wirtz, brillante ante el Atletico Madrid, pareció una sombra de sí mismo frente a Fulham. Barcola e Isak dejaron algún detalle, pero la sociedad aún está verde. Necesita tiempo, necesita repeticiones. El calendario, sin embargo, no espera.

Fulham resiste y Arbeloa respira

El empate sin goles ante Fulham tuvo otra lectura: el primer punto de la temporada en la Premier para el equipo de Alvaro Arbeloa, que llegó a Anfield bajo presión tras tres derrotas consecutivas desde su llegada al banquillo.

El técnico, que disputó 98 partidos con Liverpool entre 2007 y 2009, tocó su once: debut del central austríaco David Affengruber por Joachim Andersen y entrada de Sander Berge por Cesar Palacios. Iraola, por su parte, introdujo tres novedades: Kostas Tsimikas, Ryan Gravenberch y Victor Munoz por Milos Kerkez, Alexis Mac Allister y Rio Ngumoha.

El susto inicial fue para los locales. Un malentendido entre Alisson y Gravenberch dejó la portería expuesta y solo un despeje sobre la línea de Jeremy Jacquet evitó el gol de Gonzalo Garcia. Una ocasión concedida por pura falta de concentración.

Fulham fue mejor en la primera parte. Alisson tuvo que intervenir ante Josh King, mientras Antonee Robinson desperdició un buen cabezazo. Liverpool respondió con un remate de Munoz que Bernd Leno desvió con una gran mano y una volea de Barcola que Timothy Castagne mandó a córner.

Iraola movió pronto el banquillo: al descanso entró Kerkez por un Tsimikas muy impreciso. A la hora de juego, Mac Allister y Cody Gakpo sustituyeron a Gravenberch y Munoz para intentar cambiar el ritmo del encuentro.

Isak generó una opción clara, pero Leno blocó sin problemas. El portero alemán volvió a aparecer ante un disparo potente de Dominik Szoboszlai. A falta de 18 minutos, Iraola lanzó otro doble cambio: Ngumoha y Jeremie Frimpong al campo. El empuje final no encontró premio.

En el descuento, Isak cabeceó desviado un córner. Al otro lado, King y Kevin dispusieron de opciones para firmar una victoria visitante que habría sido mayúscula. Al final, punto de oro para Fulham y una mueca de frustración en Anfield.

Un calendario que no perdona

Iraola ya ha recibido el primer aviso: su idea de juego sometida a dos partidos por semana no se sostiene solo con entusiasmo. Hace falta gestión, rotación inteligente y, sobre todo, identificar rápido quién puede soportar la carga y quién no.

Con al menos siete encuentros más garantizados en la Champions League y la visita de Tottenham en la Carabao Cup este martes, el margen para seguir “aprendiendo” sin pagar un precio alto se reduce.

Liverpool tiene historia, plantilla y ambición para pelear por todo. La cuestión, a estas alturas de septiembre, es otra: ¿será capaz Iraola de encontrar pronto ese equilibrio entre intensidad y frescura que marque la diferencia cuando los títulos se pongan realmente en juego?