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Inter se convierte en el nuevo hogar para futbolistas ingleses: Stones, Spence y Jones

En 118 años, Inter apenas había tenido un puñado de futbolistas ingleses. Este verano, en una sola ventana, ha igualado esa cifra: John Stones, Djed Spence y Curtis Jones aterrizan en Milán y convierten al vigente campeón de la Serie A en un inesperado polo de atracción para la Premier League.

No es una moda pasajera. Es una decisión de vida para los tres.

Stones, un veterano que se lanza al vacío… con red

John Stones cumplió 32 años en mayo. Un mes después expiró su contrato con Manchester City, el club en el que pasó una década y con el que lo ganó prácticamente todo. Podía haberse quedado en la comodidad de Inglaterra. Prefirió lo contrario.

“Era algo que siempre había querido hacer y, cuando apareció esta oportunidad, hablé con mi familia y lo tuvimos claro: queríamos venir aquí”, explicó el central al canal oficial de Inter. No buscaba solo un último gran contrato; buscaba sacudirse la rutina.

“Quiero aprender cosas nuevas, entender una nueva forma de jugar y vivir una nueva liga. No puedo esperar para empezar este nuevo capítulo y este nuevo viaje. No podría imaginar un lugar mejor para hacerlo”.

El contexto le acompaña. Aunque la Serie A ya no domina el mapa futbolístico como en los noventa, sigue siendo, para muchos defensas, el examen más duro de todos.

Fikayo Tomori, referencia de AC Milan y compañero de Stones en la selección inglesa, lo resumió así en una entrevista con The Athletic: en Inglaterra la intensidad es correr, chocar, ir a por el rival sin descanso; en Italia, la batalla se libra en la cabeza. La preparación, la presión exterior, las expectativas de la grada. Y, sobre todo, la obligación de no desconectarse ni un segundo.

“Lo que valoran aquí es estar concentrado y metido en el partido durante 90 minutos”, explicaba Tomori. Un error, uno solo, y el rival te castiga. Esa es la vara de medir. Esa es la liga a la que se asoma ahora Stones.

Spence vuelve a un terreno conocido

Para Djed Spence, Italia ya no es un territorio exótico. El lateral pasó seis meses cedido en Genoa en la segunda mitad de la temporada 2023-24 y la experiencia le marcó.

“Aprendes muchísimo cuando juegas en el extranjero”, admitió. “Puedo decir que me hice hombre cuando estuve fuera y estoy agradecido por esa experiencia”.

Regresa, esta vez a un gigante como Inter, con la sensación de que el salto no corta su progresión internacional. Durante la etapa de Gareth Southgate, casos como el de Tomori demostraron que jugar en Serie A podía penalizar en las convocatorias de Inglaterra. El rendimiento europeo reciente del fútbol italiano tampoco ha ayudado: resultados discretos, proyectos irregulares.

Inter, sin embargo, ha ido a contracorriente. Dos finales de Champions League en tres temporadas entre 2023 y 2025 lo colocan en un escalón distinto dentro del calcio. Incluso el tropiezo del curso pasado, aquella sorprendente eliminación en el play-off ante Bodo-Glimt, no borró la impresión que dejó en Curtis Jones.

Jones, seducido por el balón… y por la grada

“Jugué contra ellos con Liverpool y es un equipo al que le encanta tener la pelota”, recordó Jones en la web oficial del club. El centrocampista vio de cerca un conjunto con gol, con creatividad, con un flujo constante de ocasiones. Pero lo que más le golpeó no estaba en el césped.

“Se nota lo unido que está este vestuario. Inter puede competir con los mejores equipos del mundo. También se siente el hambre que hay aquí y, como ya he dicho, el apoyo de los aficionados es increíble. Los aficionados de Inter son realmente el jugador número 12”.

Lo que terminó de inclinar la balanza fue una noche de Champions League en el San Siro. Jones no lo olvida.

“La mayor clave fue la sensación que tuve la temporada pasada cuando jugué contra Inter en Champions y viví la pasión que tienen sus aficionados por el equipo. Claro que puedes hablar de los trofeos, de la historia del club y de todos los grandes jugadores que han llevado esta camiseta. Pero los aficionados fueron el factor decisivo. Estaba en el césped del San Siro y podía oírlos cantar y apoyar a los jugadores todo el partido”.

Ese rugido, esa vibración del Giuseppe Meazza, no es patrimonio exclusivo de la mitad nerazzurra de la ciudad.

El imán del San Siro y la “evangelización” inglesa

Tomori, desde el lado rossonero, también se declara devoto del ambiente de San Siro. Lo vive cada quince días.

“Aficionados ultra apasionados que cantan durante 90 minutos. Ni siquiera 90. Están ahí antes de que salgamos a calentar”, contaba. “Siguen ahí después del partido. Eso, por sí solo, es otro matiz que lo hace tan especial. Incluso mis amigos… se lo contaba y no lo entendían hasta que vinieron al estadio”.

El central se ha convertido casi en embajador oficioso de la Serie A entre los ingleses. Habló con su excompañero en Chelsea, Ruben Loftus-Cheek, antes de su fichaje por Milan. Y cuando Tammy Abraham dudaba si aceptar la oferta de Roma, Tomori no lo dudó: “Bro, esta es una liga realmente buena”.

Ya no es el campeonato que monopolizaba a las estrellas mundiales, pero, como insiste Micah Richards, “la Serie A está muy infravalorada”. Y casos recientes explican por qué jugadores como Curtis Jones miran ahora hacia la península con otros ojos.

El efecto McTominay y el espejo napolitano

El ejemplo más llamativo quizá sea el de Scott McTominay. En Nápoles ya no es solo Scott. Es “McFratm”. Un escocés convertido en símbolo local.

Su trayectoria se parece, en parte, a la de Jones: formado y consolidado en un único club inglés, Manchester United en su caso, hasta que decidió buscar minutos y protagonismo en su posición natural lejos de la Premier. Eligió la Serie A. Eligió Napoli.

Dos años después, el centrocampista nacido en Lancashire ya luce un scudetto y se ha instalado en el panteón moderno del club. Su popularidad no se explica solo por los goles. McTominay se arrojó de cabeza a la vida napolitana: idioma, historia, arquitectura, cultura, gastronomía. Hasta los tomates.

“Fue una decisión enorme para mí, pero hay momentos en la vida en los que simplemente tienes que lanzarte”, confesó en una entrevista con The Times. Sabe que no todos aterrizan igual de bien en Italia.

“Empezar fuerte en la Serie A no siempre es fácil. Muchos jugadores vienen y les cuesta encontrar su sitio porque es ligeramente diferente a la Premier League. Es más táctica. No es fácil ir al extranjero, pero para mí ha sido bastante fluido, siendo justos, por lo mucho que la gente italiana me ha ayudado a adaptarme”.

Ese relato pesa. Marca una ruta. No garantiza nada, pero demuestra que el salto puede transformar carreras.

¿Puede Jones seguir ese camino en el Inter campeón?

A Curtis Jones no se le exige convertirse en el nuevo McTominay de la Serie A. Sería pedir demasiado. Pero no sería extraño verle triunfar donde tantos compatriotas se quedaron a medias.

Llega al mejor equipo de Italia, a un vestuario campeón, y lo hace acompañado por dos ingleses más. No aterriza solo ante un fútbol nuevo y un idioma desconocido. Habrá complicidad, habrá referencias, habrá una pequeña isla británica en el corazón del campeón de la Serie A.

Solo por eso, Italia ya no se parece tanto a “vivir en un país extranjero” como les ocurrió a otros británicos en décadas pasadas. Ahora, para Stones, Spence y Jones, suena más bien a oportunidad. Y a reto que no se puede dejar pasar.