Logotipo completo Juego Final

Harry Kane: El Capitán Indispensable de Inglaterra

La última misión de la mejor temporada de la carrera de Harry Kane no se juega en Múnich, ni en Berlín. Se juega en Dallas, con la camiseta blanca de Inglaterra y el brazalete de capitán. El delantero que por años acumuló goles sin levantar trofeos llega al Mundial como algo más que el ‘9’ de referencia: es el hombre del que depende casi todo.

Thomas Tuchel lo sabe. Inglaterra lo sabe. Sus rivales también.

El jugador que Inglaterra no puede perder

Cuando Kane no está, el vacío se nota. Y mucho. Los amistosos de marzo en Wembley fueron una advertencia en letras mayúsculas: sin él, el equipo de Tuchel empató sin gol ante Uruguay y cayó frente a Japón, un doble golpe que dejó al técnico con una conclusión evidente. Inglaterra sin Kane es un equipo reconocible en la camiseta, pero irreconocible en el área rival.

Con 32 años, su estado físico es la gran preocupación de Tuchel antes del debut mundialista contra Croacia en Dallas, el 17 de junio. No solo porque es el máximo goleador histórico de la selección, con 78 tantos en 112 partidos. Es que, sencillamente, no hay nadie que se acerque a su nivel en el puesto.

Si Kane llega sano y mantiene la forma que ha mostrado en Bayern Munich, Inglaterra se eleva. Si se rompe o se apaga, se hunde.

Chris Sutton, exdelantero de la selección, lo resumió con crudeza en declaraciones a BBC Sport: si Kane anunciara su retirada internacional esta misma tarde, la percepción sobre las opciones de Inglaterra en el Mundial se desplomaría en cuestión de minutos. El peso simbólico y futbolístico es ese.

De la sequía en Londres a la avalancha en Múnich

Durante años, sus cifras en Tottenham Hotspur fueron de videojuego, pero el palmarés seguía vacío. Goles, récords, aplausos… y nada en la vitrina. Esa etapa ya quedó atrás.

En Bayern Munich, Kane se ha desatado. Ha encadenado su segunda Bundesliga consecutiva y firmó un hat-trick en la final de la Copa de Alemania ante Stuttgart, un 3-0 que puso un broche contundente a la temporada doméstica. En total, 64 goles en 56 partidos. Una barbaridad.

Con ese impulso llega ahora al reto que siempre se le ha escapado: liderar a Inglaterra hacia el título que persigue desde 1966. Sesenta años de frustraciones, de generaciones prometedoras que se quedaron a medio camino. Él ha vivido varias de esas heridas en primera persona.

La cuenta atrás continúa con el amistoso ante Nueva Zelanda en el Raymond James Stadium de Tampa, Florida, este sábado (21:00 BST). Una cita más en el calendario, pero con un foco claro: comprobar que el capitán está fino, que la máquina sigue en marcha.

Cicatrices de grandes torneos

Los grandes campeonatos han sido un espejo cruel para Kane. En la Eurocopa 2016, en Francia, se convirtió en símbolo de un equipo desorientado: lanzó más saques de esquina (siete) que goles marcó (ninguno), y el torneo acabó con la humillación ante Islandia en octavos.

Dos años después, el giro. Capitán en Rusia 2018, Kane se llevó la Bota de Oro del Mundial con seis goles en seis partidos y llevó a Inglaterra hasta semifinales. Parecía el inicio de una era.

En la Eurocopa 2020, retrasada por la pandemia, volvió a ser el máximo goleador inglés con cuatro tantos en siete encuentros, hasta la derrota en la final frente a Italia. El Mundial de Qatar 2022 dejó otra imagen que aún escuece: el penalti fallado en el 2-1 ante Francia en cuartos.

Y luego llegó la Eurocopa 2024, un torneo extraño para él. Por sus propios estándares, decepcionante. Tan fuera de ritmo se le vio que se generó un clamor para que Aston Villa y Ollie Watkins tomaran el relevo en la punta. Tuchel lo sustituyó en todos los partidos de eliminatorias, incluida la final perdida ante España en Berlín, cuando lo retiró a los 61 minutos. Aun así, Kane terminó como máximo goleador compartido del campeonato, con tres tantos en siete partidos. Incluso cuando parece que no está, sus números siguen ahí.

Paul Robinson, exguardameta de Inglaterra y ahora analista de BBC Radio 5 Live, no tiene dudas sobre su papel: “Kane es un jugador del que Inglaterra no puede prescindir. Irremplazable”.

Toney, Watkins… y la realidad

Tuchel ha querido mover algo el tablero. Ha llamado a Ivan Toney, que llega de brillar en el Saudi Pro League con Al-Ahli, campeón de la Asian Champions League por segundo año consecutivo, con 32 goles del delantero, solo superado en la última jornada por Julian Quinones de Al Qadsiah. También está Ollie Watkins, otro perfil distinto, más vertical, más agresivo al espacio.

Son opciones reales, interesantes, necesarias para un torneo largo. Pero ninguno es Kane.

Robinson lo explica sin rodeos: si Inglaterra hace un gran Mundial, será porque Kane ha hecho un gran Mundial. Su importancia se mide en goles, sí, pero también en todo lo que genera alrededor. Capitán. Talismán. Líder. Todo eso a la vez.

Sutton coincide: Inglaterra llega mejor al Mundial en lo que respecta a Kane de lo que llegó a la Euro 2024. Entonces se le veía tocado, quizá arrastrando problemas físicos. Hubo voces que pedían dejarle fuera del once. Ahora, retirar a Kane de esta Inglaterra sería reducir de golpe su amenaza.

Una carrera levantada sobre números imposibles

Las cifras de esta temporada impresionan, pero su consistencia a lo largo de los años lo explica todo. Desde su explosión en el Tottenham 2014-15, cuando marcó 31 goles en 51 partidos, no ha bajado de los 24 tantos en ninguna de las 11 campañas siguientes. Una línea recta hacia arriba, sin altibajos. Su carrera es un monumento a la regularidad.

En el Mundial que se avecina tendrá, además, otra meta histórica al alcance: convertirse en el máximo goleador de Inglaterra en la historia del torneo. Ahora mismo suma ocho goles en 11 partidos mundialistas. Por delante solo está Gary Lineker, con 10 en 12. Dos tantos separan al capitán de otra marca simbólica.

Para Robinson, la discusión sobre si Kane está entre los mejores del mundo ni siquiera es una discusión: sus registros lo colocan ahí. Lo recuerdan también los episodios de mercado: Pep Guardiola lo quiso para su Manchester City. Imaginemos, como plantea Robinson, la cantidad de goles que habría firmado en ese equipo, con el caudal de ocasiones que genera.

La comparación con Erling Haaland aparece inevitable. Robinson se moja: ve a Kane como mejor definidor y también como mejor futbolista total. Un delantero que, con los años, ha ido retrasando un poco su radio de acción, bajando a recibir, creando, asistiendo. Su juego evoluciona, su impacto no se reduce.

El Mundial y el Balón de Oro, en el mismo horizonte

Kane llega al Mundial como uno de los grandes favoritos al Balón de Oro. Ya tiene en el bolsillo la Bota de Oro al máximo goleador de Europa. Su Bayern cayó en semifinales de la Champions League ante Paris St-Germain en una eliminatoria memorable, pero ese tropiezo no borra la magnitud de su temporada.

Robinson lo ve claro: el premio debe ser suyo. “¿Quién más lo gana?”, se pregunta. Los títulos, las cifras, el dominio en la Bundesliga y en la Copa, la posibilidad de coronarse también con Inglaterra en el Mundial. Todo suma en un galardón que siempre mira con lupa los grandes torneos de selecciones.

Si Inglaterra se acerca por fin a la copa que persigue desde 1966, será con Kane en el centro del escenario. Si levanta el Balón de Oro, será porque ha mantenido el nivel que lo ha llevado hasta aquí.

Tuchel y todo un país miran al mismo hombre. El delantero que tardó en saborear los títulos tiene ahora la oportunidad de cerrar, en un solo verano, las dos cuentas pendientes de su carrera: el Mundial y el trono individual del fútbol europeo. La pregunta ya no es si está preparado.

La pregunta es si alguien será capaz de apartarlo del camino.