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Floyd Samba brilla en su debut con Manchester City

Floyd Samba, 17 años, necesitó solo una noche para que todo el mundo en Manchester City aprendiera su nombre. Dos goles, uno en cada parte, un debut soñado y billete asegurado a los octavos de final de la Carabao Cup, donde el vigente campeón se medirá a Brighton. Difícil imaginar una carta de presentación más contundente.

“Un debut así es alucinante. No me lo podía creer, esto es solo el principio, tengo una gran carrera por delante”, soltó el joven delantero al final, todavía con la sonrisa pegada al rostro. No parecía una frase hueca. Sobre el césped, su actuación tuvo algo de declaración de intenciones.

La noche de Samba

Samba no llega de la nada. En la academia ya conocen bien el apellido: su hermano mayor, Tyrone, también forma parte de las categorías inferiores, y su padre, Christopher, fue un defensa reconocido en Blackburn y QPR. Pero esta vez el foco fue exclusivo para Floyd, reconvertido a ‘9’ por necesidad… y por intuición de Enzo Maresca.

El técnico italiano lo explicó sin rodeos: “Satisfactorio por los dos goles, en todo el partido estuvo bien. No había jugado antes como 9, lo probamos en los últimos dos o tres días. Es muy bueno definiendo, así que fue un muy buen partido para él. No es un 9, seguro, pero estuvo bien”.

Lo estuvo, y mucho. Velocidad, lectura de espacios, instinto de área. Cada movimiento suyo olía a peligro. En un equipo donde la competencia en ataque es feroz, el chico aprovechó cada minuto como si fuera el último.

Maresca sigue perfecto

Para Maresca, la noche trajo algo más que un héroe inesperado. Fue su sexta victoria consecutiva, pleno de triunfos en este arranque de proyecto (con la Community Shield como única mancha estadística), y una nueva señal de que el relevo tras Pep Guardiola puede ser menos traumático de lo que muchos sospechaban.

City recibirá el domingo a Sunderland. Si derrota al equipo de Régis Le Bris, el italiano se irá al parón de selecciones con la mesa puesta y la sensación de que el equipo crece a cada partido. Ante Norwich, volvió a notarse: más automatismos, más control, más pegada.

El encuentro arrancó con un matiz poco habitual en el Etihad: Norwich, 14º en Championship, se atrevió a mover la pelota con calma en los primeros minutos. No se achicó de inicio, algo que no suelen permitirse muchos visitantes en este estadio. Pero el equilibrio duró lo que tardó City en ajustar su engranaje.

Primer zarpazo

El sistema fluido de Maresca empezó a encontrar grietas. El primer aviso serio se convirtió directamente en gol. Un centro de Nico O’Reilly desde la derecha fue mal blocado por el guardameta visitante, Daniel Grimshaw. El balón quedó suelto, Allan lo recogió y lo sirvió de nuevo al corazón del área. Allí, Samba atacó el espacio y conectó un cabezazo sutil, más inteligente que potente, para el 1-0.

Ese tanto desordenó a Norwich y liberó a City. El segundo llegó con una jugada coral que retrató la idea de Maresca. Samba descargó de espaldas hacia Ayyoub Bouaddi, el mediocentro encontró a Rayan Cherki y el francés, frío ante la salida de Grimshaw, definió cruzado a su derecha. Dos toques verticales, dos golpes directos al ánimo visitante.

Desde la banda, Philippe Clement observaba con gesto preocupado. Su temor era evidente: que el partido se le fuera de las manos antes del descanso. Y pudo suceder. Samba volvió a irrumpir en el área con peligro, pero esta vez Grimshaw se lanzó a sus pies y evitó el tercero.

Norwich terminó la primera parte corriendo detrás del balón, exhausto, sometido al control de City. Justo lo que Maresca quería: dominio, ventaja y margen para gestionar esfuerzos en una eliminatoria con poco público, pero mucho contenido para el entrenador.

Cherki, uno de los hombres clave del nuevo City, se quedó en el vestuario al descanso. Ryan McAidoo entró por él, señal de que el plan ya había salido lo suficientemente bien como para permitir descanso a piezas importantes.

Allan se suma a la fiesta

La segunda mitad trajo otro debutante iluminado. Allan, desde la izquierda, firmó un gol de videoteca. Recibió abierto, encaró hacia dentro, zigzagueó ante Sam Field, lo superó una vez, frenó, lo dejó atrás de nuevo con un recorte y clavó un disparo letal al segundo palo. Estreno con gol, igual que Samba. Noche perfecta para la cantera.

No todo fue impecable para Maresca. Norwich encontró un resquicio tras el 3-0, con una internada por la izquierda que dejó un balón suelto en el área para Kellen Fisher. El lateral derecho, solo, no encontró portería. Fue un aviso aislado, pero un detalle que el técnico no habrá pasado por alto.

Ese fallo tuvo castigo inmediato. La presión y la calidad de City no perdonan tantas vidas.

Samba remata su obra

Samba, ya desatado, coronó su actuación con el cuarto. Recibió dentro del área, perfiló el cuerpo con calma impropia de un debutante y colocó un disparo ajustado al palo derecho de Grimshaw. El portero solo pudo seguir la trayectoria con la mirada. Gol de delantero hecho y derecho. Con ese segundo tanto, el premio a mejor jugador del partido dejó de admitir discusión.

En la banda, Maresca aplaudía. No solo al chico, también a la estructura, a la ejecución del plan. Cada victoria refuerza su figura, cada actuación sólida hace que su nombramiento parezca más acertado.

El cierre del partido aún guardaba un último destello. McAidoo, otro joven con ganas de dejar huella, se sumó a la lista de goleadores con una definición seca, quirúrgica, que puso el 5-0 y encendió los pocos asientos ocupados en el estadio. Un final acorde a la superioridad mostrada.

El lamento de Clement

Philippe Clement no escondió su frustración: “Después de 20 minutos, Manchester City empezó a molestarse un poco porque no podían crear nada, pero luego encajamos el primer gol y tenemos que defender mejor. En la segunda parte fuimos más peligrosos, vi varias buenas actuaciones individuales, pero es duro de aceptar: seis tiros a puerta, cinco goles”.

La frase resume la noche: City no necesitó un aluvión para destrozar la eliminatoria. Le bastó con la precisión. Y con un chico de 17 años que decidió que su debut no sería uno más.

Brighton espera en los octavos. La pregunta, ahora, es cuántas noches como esta necesitará Floyd Samba para que dejar de ser “promesa” y pasar a ser una pieza fija en el rompecabezas de Maresca. Porque, después de lo visto, el debate ya no es si está preparado. Es cuánto tiempo podrá City contenerlo.