FIFA exime al árbitro de VAR Evans tras gesto polémico
La imagen duró apenas unos segundos en la retransmisión global, pero bastó para desatar una tormenta. Antes del 7-1 de Alemania sobre Curazao en el Mundial, las cámaras enfocaron al australiano Evans, árbitro de VAR, realizando con la mano derecha un gesto que muchos identificaron de inmediato: un “OK” invertido, asociado en los últimos años a grupos supremacistas blancos.
El plano, emitido desde el centro de árbitros en Dallas, corrió como la pólvora en redes sociales. Lo que para algunos podía ser una broma inofensiva, para otros era un símbolo inequívoco de odio. La presión llegó rápido a la puerta de la FIFA.
La revisión en Dallas y el veredicto de FIFA
Con el ruido creciendo fuera del campo, el organismo decidió revisar a fondo las imágenes procedentes de la sala de vídeo en Dallas. El análisis se centró en el momento exacto del gesto y en el comportamiento posterior de Evans durante el encuentro entre Alemania y Curazao.
Tras el estudio, el dictamen fue claro: la FIFA aseguró no haber encontrado pruebas de que el árbitro hubiera vulnerado el Código Disciplinario. Sin rastro de intencionalidad discriminatoria en las imágenes, Evans queda libre de sanción y mantiene su plaza dentro del equipo arbitral del torneo.
En un Mundial hipercontrolado, donde cada gesto se amplifica, la resolución no es menor: el organismo evita un precedente disciplinario explosivo y sostiene a uno de sus oficiales de vídeo en plena competición.
La defensa de Evans: “No refleja quién soy”
El propio Evans reaccionó con contundencia, negando de forma tajante haber querido enviar mensaje alguno con su mano. A sus 38 años, el australiano se vio obligado a explicar algo tan básico como la forma en que mueve los dedos.
“La cobertura tras este incidente simplemente no refleja quién soy”, afirmó en un comunicado. Aceptó que comprende cómo se ha interpretado el gesto y mostró arrepentimiento por las consecuencias, pero fue rotundo al marcar una línea: no lo hizo “a sabiendas ni de forma deliberada”.
Evans sostuvo que se trata de un hábito físico inconsciente, un movimiento repetido, casi automático. De hecho, imágenes posteriores del partido lo muestran haciendo el mismo gesto en varias ocasiones mientras sostiene un bolígrafo entre los dedos. Un tic, no un símbolo, según su versión.
“Arbitrar en el Mundial es el mayor honor de mi carrera y espero poder seguir apoyando a mis colegas durante el resto del torneo”, remató el australiano, consciente de que su reputación también estaba en juego.
La alerta de los organismos contra la discriminación
El caso no quedó solo en el ámbito arbitral. La organización Fare, que trabaja junto a FIFA y UEFA en cuestiones de discriminación en el fútbol, expresó su preocupación incluso antes de que se conociera el fallo del organismo.
Basándose en el análisis de sus especialistas, Fare consideró que el gesto de Evans se parecía claramente al “OK” invertido utilizado como símbolo de “white power” en círculos de extrema derecha a nivel global. Un diagnóstico severo que ayudó a encender el debate.
La polémica no surge de la nada. En 2019, la Anti-Defamation League incorporó ese mismo gesto a su base de datos de símbolos de odio, después de que grupos extremistas lo emplearan como táctica de provocación y troleo, aprovechando precisamente su ambigüedad: para unos, una broma; para otros, una señal de identificación ideológica.
Un gesto, dos lecturas y un Mundial bajo lupa
En el fútbol moderno, cada detalle que rodea al Mundial se examina al milímetro. La escena de Evans ilustra hasta qué punto el contexto ha cambiado: un movimiento de dedos que durante décadas habría pasado desapercibido hoy puede desencadenar una investigación formal.
La FIFA ha cerrado el expediente sin sanción. Evans sigue en el torneo, habilitado para intervenir desde la sala de VAR. La mancha en su expediente, al menos a nivel disciplinario, no existe.
La pregunta que queda flotando no es solo qué quiso decir un árbitro con la mano, sino hasta dónde llegará el escrutinio sobre quienes dirigen el juego en la mayor cita del fútbol mundial. Porque en este Mundial, incluso cuando el balón todavía no ha echado a rodar, ya se juega mucho.
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