Fifa y el capital externo: más torneos y deuda
El plan de Fifa para vender una parte de los derechos comerciales del Mundial ya tiene letra pequeña. Y es contundente. Más torneos, entradas más caras y financiación vía deuda. Ese es el trípode sobre el que el organismo quiere apoyar su próximo salto económico.
Un dossier de 25 páginas, titulado “Fifa Forward Enterprise Member Materials” y remitido a las 211 federaciones miembro, desgrana la propuesta: la creación de una nueva compañía que gestionaría todas las operaciones comerciales de Fifa, de la que se vendería un 20% a un grupo inversor liderado por Joshua Kushner, empresario estadounidense y hermano del yerno de Donald Trump, Jared Kushner.
Detrás del prospecto aparece un viejo conocido del fútbol europeo: JP Morgan, el banco que estuvo en la sombra del fallido proyecto de la European Super League hace cinco años.
El negocio: 20% en venta y un cheque de bienvenida
Fifa ya había puesto un caramelo sobre la mesa: un pago de 20 millones de dólares a cada una de las 211 asociaciones por “firmar”, que podría llegar tan pronto como enero. El documento va más allá y proyecta que las distribuciones del programa Fifa Forward subirían hasta 24 millones de dólares por federación en el ciclo 2035‑39.
¿De dónde saldrá ese dinero? JP Morgan no se anda con rodeos en la presentación. El crecimiento previsto se apoya en tres pilares: un “creciente portafolio de torneos”, la entrada de “fuentes de capital de terceros y financiación mediante deuda” y la priorización de alianzas y eventos de “alto rendimiento” económico.
En una de las cifras más llamativas, el banco habla de más que duplicar el número de torneos globales al año: de unos 200 a 450. Un salto que, si se materializa, golpearía de lleno la ya sobrecargada agenda de los futbolistas.
El Mundial, claro, aparece como la joya que se puede exprimir todavía más. Gianni Infantino ya defendió hace cinco años la idea de un torneo bienal. El documento no lo menciona de forma explícita, pero el mensaje es transparente: más grandes competiciones, más veces, para ingresar más.
Televisión de pago y la comparación con las grandes ligas
La presentación también apunta hacia un cambio delicado para el aficionado: la posibilidad de que la cobertura de los grandes eventos, incluido el Mundial, se desplace hacia plataformas de suscripción o servicios de streaming. JP Morgan lo envuelve en un concepto técnico: “expandir y optimizar la monetización de los derechos audiovisuales”.
El banco sostiene que Fifa está “infra-monetizada” y respalda su argumento con comparaciones de ingresos. Ahí el organismo sale perdiendo. Sus 3.600 millones de dólares anuales quedan muy por debajo de los 21.200 millones de la NFL, los 13.100 millones de Major League Baseball o los 12.500 millones de la NBA.
Pero hay un matiz clave que ha hecho fruncir el ceño a más de uno: esas cifras de referencia no pertenecen a otras federaciones o entes reguladores, sino a ligas privadas y estructuras de franquicias. Un modelo muy distinto al de una federación mundial que representa a 211 asociaciones nacionales.
Reservas millonarias… y aun así, deuda
La reacción interna no se hizo esperar. El documento, enviado el miércoles por la noche, encendió alarmas en varias federaciones. Un dirigente de alto rango cuestionó por qué Fifa, con unas reservas de caja de alrededor de 4.000 millones de dólares y unos ingresos acumulados de 15.000 millones en el actual ciclo de cuatro años, necesita endeudarse.
Otro responsable señaló precisamente la extraña comparación entre un organismo regulador global y ligas privadas manejadas por sus miembros, y puso el foco en el calendario agresivo que plantea JP Morgan para cerrar la operación.
El propio cronograma que figura en el dossier inquieta: “Los inversores tendrán acceso a un term sheet y materiales seleccionados” en agosto, es decir, antes de que las federaciones hayan votado. El proceso, según el documento, avanzaría muy deprisa hacia un acuerdo cerrado, con los detalles más sensibles aún en la penumbra.
El gran silencio: el inversor… y el fútbol femenino
Hay ausencias que hablan más que muchas páginas. En las 25 del dossier casi no se menciona al grupo inversor. No hay detalles sobre su identidad más allá del nombre de Joshua Kushner, ni sobre las tasas de retorno que se esperan, ni sobre las condiciones de salida del capital privado. Para un negocio que compromete el corazón comercial del fútbol mundial, el vacío es evidente.
Y hay otra omisión aún más llamativa: el fútbol femenino no aparece ni una sola vez. No hay apartados específicos, no hay proyecciones, no hay estrategia. Nada.
En plena explosión global del fútbol femenino, con Mundiales que baten récords de audiencia y asistencia, el silencio en el documento es tan estruendoso como cualquier cifra de ingresos. Fifa fue consultada al respecto, pero, por ahora, el único ruido lo hacen las hojas del prospecto y las calculadoras de los bancos.
La próxima palabra la tendrán las 211 federaciones. Y lo que decidan marcará no solo cuánto dinero moverá Fifa, sino quién mandará realmente sobre el futuro del Mundial.
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