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Fichaje de Antonio por Watford: Un regreso a Inglaterra

Watford ha hecho oficial el fichaje de Antonio, que aterriza en Vicarage Road con 36 años y la etiqueta de agente libre, pero también con el peso de una carrera que se negó a apagarse. Llega tras un breve y discreto paso por el Al Sailiya catarí, donde apenas disputó cuatro partidos y se quedó con la sensación de que aún le quedaba algo más que decir en el fútbol de máximo nivel.

Nada más firmar, el delantero dejó claro que no viene a vivir de recuerdos. En los medios oficiales del club, se le vio sonreír, casi aliviado, al hablar del vestuario que se ha encontrado bajo las órdenes de Alessio Dionisi. «Es un buen grupo de chicos», subrayó. «Están concentrados y listos para mostrar sus habilidades esta temporada. Watford es un club grande y ojalá pueda venir, aportar éxito y ayudar donde pueda. He marcado algunos goles contra Watford, así que ahora espero poder marcar para Watford cuando esté al cien por cien».

El regreso de un símbolo del London Stadium

El movimiento supone el regreso a Inglaterra de un futbolista que se convirtió en figura moderna en el London Stadium. Antonio pasó una década en el West Ham United desde su llegada en septiembre de 2015. Sus números hablan de un peso específico indiscutible: 83 goles y 43 asistencias en 323 partidos con los Hammers, un registro que lo instaló en el imaginario reciente del club.

Pero su salida de West Ham no fue una despedida tranquila. Ni mucho menos.

En diciembre de 2024, su carrera y su vida se tambalearon en cuestión de segundos. Antonio sufrió un grave accidente de tráfico, un choque de un solo vehículo en Epping Forest, cuando su coche se estrelló contra un árbol. Terminó hospitalizado durante tres semanas en el centro de Londres y tuvo que pasar por quirófano para operarse una fractura en la parte inferior de una pierna.

A partir de ahí, empezó otro tipo de batalla.

El delantero ha hablado con una franqueza poco habitual sobre el impacto psicológico y físico de aquel episodio. En marzo de 2025, al recordar el accidente, no maquilló nada. «No quería que me vieran», confesó. «Casi muero y me sentía avergonzado de que hubiera sido tan grave. Fui a ver el coche hace tres semanas y me dio una sensación extraña en el estómago. Fue difícil verlo». Más que una anécdota, era la radiografía de un futbolista que tuvo que reconstruirse por dentro y por fuera.

Un fichaje de poco riesgo y techo alto

Hoy, Antonio llega a Watford con el alta médica, la cabeza despejada y la intención de demostrar que todavía conserva el físico y el instinto para marcar diferencias en el Championship. Para el club, el movimiento encaja en la categoría de apuesta de bajo riesgo y posible alto rendimiento: llega libre, conoce la liga, y su experiencia puede pesar tanto en el césped como en el vestuario.

Watford ocupa actualmente la 12ª posición en la tabla, con ocho puntos en las primeras seis jornadas. Un arranque discreto, sin drama, pero que pide un salto de calidad si el equipo quiere mirar hacia arriba con algo más que buenas intenciones. Un delantero con su recorrido, acostumbrado a noches grandes y a gestionar presión, puede ser justo el tipo de pieza que cambia el tono de una temporada.

La afición, por supuesto, está impaciente por verle en acción. Quiere comprobar si ese jugador que tantas veces castigó defensas rivales puede ahora encender Vicarage Road con la misma energía. Tendrá que esperar, eso sí, para uno de los morbos del calendario: enfrentarse a su antiguo club.

Watford y West Ham ya se vieron las caras este curso, con un 1-1 el 29 de agosto que dejó la serie en pausa. El reencuentro con los Hammers no llegará hasta el choque de vuelta en abril. Para entonces, la pregunta será otra: ¿llegará Antonio a ese partido como simple refuerzo veterano o como uno de los hombres que cambió el rumbo de la temporada del Watford?