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Enzo Maresca: el nuevo reto en el Manchester City

Enzo Maresca se sentó por primera vez ante la prensa como técnico de Manchester City y no necesitó rodeos para definir lo que siente: “Es un privilegio”. No es una frase de cortesía. Es la admisión de alguien que sabe exactamente dónde se está metiendo.

El italiano llega para ocupar la silla que deja Pep Guardiola, el arquitecto de una década irrepetible en el Etihad, con 20 títulos y un estilo que ha marcado una era. Heredar ese legado no es un simple cambio de entrenador; es entrar en un vestuario acostumbrado a ganar y en un club que ya no se conforma con menos.

Maresca no esquivó el peso del nombre que le precede. “He dicho muchas veces que considero a Pep probablemente el mejor entrenador del mundo en los últimos 20, 25 años”, recordó, sin rebajar ni un milímetro la figura del catalán. Luego, matizó el contexto con calma, casi disfrutándolo: “Pero de nuevo, es un reto. Es bonito. Es un privilegio”.

El contraste con otros gigantes del fútbol inglés planea sobre cada pregunta. El ejemplo de Manchester United tras la retirada de Alex Ferguson sigue siendo una advertencia permanente de lo que puede ocurrir cuando se apaga una dinastía. Desde 2013, Old Trafford ha vivido un carrusel de proyectos, identidades difusas y títulos contados.

City, en cambio, ha construido algo distinto. Maresca lo subrayó con un dato que revela mucho más que una estadística: “La organización es lo principal. Han tenido tres entrenadores en 17 años. Esto no es normal, no sucede a menudo”. Esa estabilidad en el banquillo, en un fútbol que devora técnicos temporada tras temporada, explica buena parte del dominio celeste en la Premier League.

El nuevo entrenador, con pasado reciente en Chelsea y Leicester, no llega a Manchester como un revolucionario que pretenda arrasar con todo. Llega a una estructura que ya funciona, a un club que se percibe a sí mismo como una de las grandes potencias del continente y que espera continuidad en el éxito, no un borrón y cuenta nueva.

Maresca lo sabe y se agarra precisamente a esa base sólida para proyectar confianza: “Probablemente esta es una de las cosas que me hace estar seguro de que podemos hacer un gran trabajo”. No promete milagros, pero tampoco transmite duda. Asume el listón que deja Guardiola y lo convierte en combustible.

El desafío ahora no es solo ganar, sino demostrar que el ciclo City puede sobrevivir a su gran ideólogo. Maresca se presenta como el guardián de esa era. El césped dirá si está preparado para que el privilegio no se convierta en comparación constante.

Enzo Maresca: el nuevo reto en el Manchester City