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Enzo Maresca, nuevo entrenador del Manchester City: regreso a casa

Enzo Maresca ya se ha sentado en la silla más caliente del fútbol europeo. El italiano se presentó como nuevo entrenador de Manchester City y, desde su primera rueda de prensa, dejó claro que no viene a hacer de guardián del legado de Pep Guardiola, sino a empujar ese legado un poco más lejos.

Un inicio con tacto humano y sensación de regreso

Antes de hablar de sistemas, fichajes o presiones, Maresca frenó el ritmo de la sala. Envió un mensaje de condolencia a la familia de Kevin Keegan y solo después se permitió hablar de sí mismo. Un detalle pequeño, pero revelador.

Luego, la frase que marcó el tono del día: siente que ha vuelto “a casa”. No es una exageración. Es su tercera etapa en el club: ya dirigió al equipo de élite y fue asistente de Guardiola en la temporada 2022-2023. Conoce los pasillos, las caras y la forma de trabajar.

Lo explicó sin rodeos: la familiaridad con la institución fue clave para decir sí. Destacó la estabilidad del City, un club que en casi dos décadas solo ha tenido tres entrenadores: Roberto Mancini, Manuel Pellegrini y Pep Guardiola. Para él, esa continuidad es la prueba de una estructura fuerte, paciente y convencida de sus proyectos. Desde el momento en que recibió la llamada, no dudó.

Mercado abierto y un proyecto en construcción

Maresca no escondió que el City todavía se mueve en el mercado. Hay trabajo por hacer. Lo dijo con naturalidad: siempre hay algo que se puede mejorar cuando se aspira a los máximos objetivos, aunque todo depende del juego de fuerzas del mercado de fichajes.

Hay operaciones por completar y el cuerpo técnico ya trabaja en ellas. No dio nombres, ni pistas, pero sí dejó claro que la plantilla aún no está cerrada.

Vivir después de Pep: privilegio y vértigo

Sustituir a Guardiola no es un cargo, es una prueba de carácter. Maresca lo sabe y no lo disimula. Lo definió como un “gran privilegio” y, a la vez, como un desafío enorme. Para él, Pep es probablemente el mejor entrenador de los últimos veinte o veinticinco años.

El italiano tiró de historia para poner contexto a su reto: mencionó a Sir Alex Ferguson y Arsène Wenger, técnicos que marcaron eras y dejaron un vacío enorme al marcharse. Asume que llega a un club acostumbrado a ganar y a un estilo muy definido. Su objetivo, dijo, es hacer “las cosas correctas desde el principio” por el bien del club y de la afición.

La confianza le llega, de nuevo, desde arriba. Recordó que en unos 17 años el City solo ha tenido tres entrenadores. Un caso casi único en la élite actual. Para Maresca, esa línea continua, que arranca con Mancini, sigue con Pellegrini y explota con Guardiola, es la base sobre la que quiere seguir construyendo.

Rodri, rumores y bisturí

El futuro de Rodri ha sido tema recurrente de especulación. Maresca no se inquieta. Sabe que los grandes jugadores viven rodeados de rumores, más aún después de ganar un Mundial y encadenar actuaciones sobresalientes. Cualquier entrenador querría tenerlo, admitió.

Pero el presente del mediocentro pasa por el quirófano. Se operará el lunes, necesitará descanso y recuperación, y después volverá al City. Mensaje claro: no hay drama, hay planificación.

Chelsea, pasado cerrado

Sobre el comunicado de Chelsea tras su salida, Maresca no entró al barro. Se limitó a valorar con gratitud sus etapas recientes: Leicester City, al que llevó al título del Championship 2023-2024, y Chelsea, con el que levantó la UEFA Conference League y el FIFA Club World Cup entre 2024 y 2025. Dos experiencias que, según él, dejaron éxito e identidad clara.

El capítulo, sin embargo, está cerrado. Toda su atención, insistió, está ahora en Manchester City. Nada que añadir.

Pretemporada, jóvenes y energía fresca

El calendario también tiene su propia historia. El último grupo de internacionales se incorporará apenas tres o cuatro días antes del Community Shield. Solo entonces tendrá a toda la plantilla al completo.

Mientras tanto, Maresca trabaja con muchos jóvenes. Y le gusta lo que ve. Habla de energía, de niveles muy altos y de varios canteranos que están aprovechando el escaparate. No promete nada, pero deja entrever que alguno puede ganarse un hueco si mantiene el nivel.

Grealish y Trafford, dentro… por ahora

Jack Grealish sigue siendo jugador del City y, para Maresca, eso basta. Lo dejó muy claro: mientras un futbolista pertenezca al club, es su responsabilidad trabajar con él. Elogió su corazón, su personalidad y su relación personal con el atacante. El futuro, como siempre en verano, queda abierto: “veremos qué pasa más adelante”.

Con James Trafford, el discurso fue parecido, pero con un matiz emocional. Maresca lo conoce bien: fue su portero en el equipo sub-23. Hoy forma parte del grupo de guardametas del primer equipo. El técnico no escondió que el mercado puede cambiar cualquier escenario, en cualquier momento. De nuevo, la frase clave: “veremos qué pasa”. Por ahora, cuenta con él.

Un juego en constante mutación

Maresca habló también de la evolución del fútbol. Para él, nada permanece igual: cambian las tendencias en las jugadas a balón parado, las defensas al hombre, los mecanismos de presión. El entrenador que no se adapta, se queda atrás.

Su obligación, subrayó, es encontrar soluciones nuevas ante problemas nuevos. Una declaración de principios que encaja con el club al que llega.

Identidad propia, ADN compartido

En lo táctico, el italiano no pretende romper con todo lo anterior. Al contrario. Recordó que tanto en Leicester como en Chelsea su sello fue muy reconocible, y que esa identidad, en parte emparentada con la de Guardiola, fue uno de los motivos por los que el City lo eligió.

Su idea pasa por presionar con agresividad tras pérdida, controlar el partido y tratar de imponer su estilo. Todo, siempre, con una meta que para él está por encima de cualquier debate estético: ganar partidos.

¿Balones largos con Donnarumma y Haaland?

La pregunta táctica más llamativa apuntó a una posible nueva arma: el juego directo. Con Gianluigi Donnarumma bajo palos y Erling Haaland como referencia, la tentación de buscar el balón largo es evidente.

Maresca no la descartó. Al contrario, la asumió como una herramienta más. Habrá momentos para jugar en corto y momentos para saltar líneas. Dependerá del rival, del contexto, del partido. Contar con un portero como Donnarumma y un delantero como Haaland, reconoció, es una ventaja enorme.

Eso sí, avisó: no será la única vía. Su City deberá manejar registros distintos y encontrar soluciones variadas para distintos escenarios.

El proyecto ya está en marcha. La pregunta, ahora, no es si Maresca será capaz de imitar a Guardiola, sino hasta qué punto podrá escribir su propio capítulo en una historia que ya se ha acostumbrado a ganar.