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Dominik Szoboszlai salva a Liverpool y genera debate sobre penaltis

Liverpool salió vivo de St James’ Park casi de milagro. Después de 90 minutos de sufrimiento, un penalti de Dominik Szoboszlai en el tramo final evitó la derrota y dejó un 2-2 que sabe a alivio más que a punto conquistado.

El húngaro, fichado para mandar en el centro del campo, acabó adueñándose también de la jugada más caliente del partido.

Szoboszlai, dueño del balón parado… y del punto

Minuto final, grada en ebullición, Liverpool contra las cuerdas. El penalti señalado tras una acción de Victor Munoz coloca el balón en el punto fatídico. Sobre el césped están Alexander Isak, Alexis Mac Allister, Cody Gakpo… pero quien agarra la pelota es Szoboszlai.

Ni dudas ni carrera tímida. Zurdazo seco, a la escuadra. Imparable.

El propio centrocampista explicó después que llevaba semanas preparándose para ese momento: entrenamientos, repeticiones, trabajo silencioso. Y se notó. El golpeo fue de especialista, no de improvisado.

La gran pregunta aparece sola: ¿ha encontrado Liverpool su nuevo lanzador de penaltis tras la marcha de Mohamed Salah? El técnico Andoni Iraola, prudente pero elogioso, dejó claro que opciones no le faltan: nombró a Szoboszlai, Isak, Mac Allister y Gakpo como grandes ejecutores. Pero también admitió que el húngaro firmó “un penalti casi imposible de parar”.

No fue solo la pena máxima. Szoboszlai monopolizó todas las jugadas a balón parado: cada córner, cada falta lateral fue suya. Mandó en las acciones a balón parado y, al final, también en el marcador.

Antes del empate, Gakpo había encendido la esperanza con un disparo raso y preciso desde fuera del área, ajustado al palo. El neerlandés fue un incordio constante: seis tiros, más que nadie en la primera jornada, y un despliegue que le llevó a sumar también por su aportación defensiva.

Liverpool terminó el encuentro con 27 remates. Volumen enorme. Sensación de control, no tanta.

Isak y Wirtz, muy lejos de su mejor versión

El regreso de Alexander Isak a St James’ Park se quedó en anécdota. Ruido en la grada, ambiente hostil, muchas miradas sobre él… y poco fútbol del sueco.

Participó en cinco acciones de tiro, ya fuera finalizando o generando, pero casi siempre rodeado de frustración: un cabezazo bloqueado, un disparo alto desde dentro del área y pocas decisiones limpias en los metros finales. Iraola valoró su esfuerzo, sus movimientos y su constancia, pero el partido confirmó que aún le falta un punto de chispa y claridad.

A su lado, Florian Wirtz tampoco encontró su sitio. Actuó en una especie de doble punta con Isak, pero apenas dejó huella. Solo un aviso serio, bien resuelto por Lukas Hornicek, y sustitución pasada la hora de juego. Partido gris para un futbolista del que se espera mucho más.

Otros jugadores de rojo tampoco escaparon a la crítica. Los laterales estuvieron lejos de su mejor nivel y Rio Ngumoha sufrió muchísimo por la derecha, inseguro y superado. La entrada de Victor Munoz mejoró ese costado: encaró, atacó espacios y forzó el penalti que cambió el guion.

Atrás, Liverpool volvió a dejar dudas. La estructura defensiva no transmitió seguridad, aunque Jeremy Jacquet sí dejó destellos interesantes hasta que el físico dijo basta en el minuto 70. Iraola recordó que el central no había completado una pretemporada normal y que el plan pasaba por no exigirle los 90 minutos.

El técnico subrayó otro punto clave: los cambios. Para él, los suplentes dieron energía y ritmo en un equipo que, por la intensidad que pretende, difícilmente sostendrá el mismo once durante todo el partido.

Wissa enciende a Newcastle

El empate dolió en Newcastle, pero el contenido del partido ofrece motivos para el optimismo con Matthias Jaissle. Su equipo fue valiente, agresivo y vertical. Anthony Elanga y Joe Willock pusieron los goles, pero el nombre propio fue Yoane Wissa.

Partiendo desde una posición de mediapunta, muy cercano a Will Osula, el atacante firmó un encuentro completísimo. Falló un par de ocasiones claras, sí, pero cada vez que recibía entre líneas aceleraba el juego. Condujo, giró, se ofreció y, sobre todo, lanzó transiciones letales. De una de esas arrancadas nació el gol de Willock.

Wissa explicó después que Jaissle le ha dado un rol de líder. No solo con balón, también en la presión, en la intensidad y en la voz dentro del campo. El técnico le pide que robe, que empuje al equipo hacia adelante, que “vaya a matar” cuando huela sangre y que sepa templar cuando toque. Esa mezcla se vio ante Liverpool: un futbolista con libertad, pero también con responsabilidad.

Si mantiene este nivel, Tottenham tiene un problema serio la próxima jornada. Newcastle castigó a Liverpool con dos transiciones veloces, atacando el espacio a la espalda de la defensa. Un aviso claro para un Spurs que suele vivir con la línea muy adelantada: cualquier despiste, y Wissa y compañía correrán libres.

En defensa, Hornicek respondió con sobriedad y Amar Dedic se mostró firme por su banda. En el centro del campo, Lewis Miley destacó pese a llegar con una pretemporada limitada. Mucho despliegue, criterio con el balón y personalidad para pedirla en zonas calientes.

Parte médico y dudas para lo que viene

No todo fueron buenas noticias para Newcastle. Su capitán, Dan Burn, se perderá varias semanas por una lesión de tobillo sufrida en un entrenamiento. Aspiraba a reaparecer ante Liverpool, pero las muletas y la bota protectora con las que se le vio en el estadio borraron cualquier esperanza.

La otra incógnita es Will Osula. El delantero aguantó como pudo tras un fuerte golpe y acabó siendo sustituido en el minuto 56. No hay parte oficial todavía. La próxima cita, en la EFL Cup ante West Bromwich Albion, y la rueda de prensa de Jaissle deberían aclarar el alcance del problema.

Liverpool, mientras tanto, sale de St James’ Park con un punto, muchas preguntas atrás y una certeza nueva en ataque: cuando la pelota queme en el punto de penalti, Dominik Szoboszlai está listo para asumir el mando. ¿Será suficiente para sostener a un equipo que todavía vive demasiado al borde del abismo?

Dominik Szoboszlai salva a Liverpool y genera debate sobre penaltis