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Diego Forlán, la nueva esperanza del fútbol uruguayo

Uruguay vuelve a mirar al pasado para intentar corregir su futuro. Tras la salida del último seleccionador, que no logró estar a la altura de las expectativas, la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) se ha movido rápido y ha apuntado directamente a una de sus leyendas más reconocibles: Diego Forlán.

No es un nombre cualquiera. Es el hombre que lideró a la Celeste hasta las semifinales del Mundial 2010, el faro de la Copa América conquistada en 2011, el delantero que llevó el peso de una generación que devolvió a Uruguay al mapa grande del fútbol. Ahora, la AUF quiere que sea él quien estabilice el rumbo.

Un doble rol para una transición delicada

El plan es claro y ambicioso. Forlán asumirá la dirección de la selección Sub-20 de Uruguay para el próximo Mundial de la categoría, que se disputará en Azerbaiyán y Uzbekistán, y al mismo tiempo ejercerá como seleccionador interino de la absoluta hasta marzo de 2027.

La jugada está diseñada como un puente entre dos etapas. Un ensayo general con público. La AUF quiere ver a Forlán de cerca, dentro del complejo, trabajando con jóvenes y con la élite, antes de tomar una decisión definitiva sobre el banquillo mayor.

Ignacio Alonso, presidente de la AUF, lo dejó claro en el programa Polideportivo, de Teledoce. Subrayó que el exdelantero, con una carrera repartida por algunos de los clubes más poderosos del mundo, representa una oportunidad difícil de desaprovechar en un momento de transición.

“Tener a Diego adentro del complejo es una oportunidad”

Alonso no escatimó elogios al explicar la apuesta. Recordó que Forlán ha pasado por vestuarios de máximo nivel, ha conocido metodologías diversas, ha desarrollado la suya propia y ya sabe lo que es dirigir en Primera División, con etapas en Peñarol y Atenas.

Para la AUF, se trata de unir todas esas capas de experiencia en un solo proyecto. Que el ídolo, el exjugador de selección, el técnico joven y el referente internacional convivan en una figura que pueda influir tanto en la formación de la Sub-20 como en la reconstrucción del equipo absoluto.

El presidente habló de ilusión compartida. Forlán está “entusiasmado” con el reto, y la federación percibe que es el momento adecuado para incorporarlo al día a día del fútbol uruguayo desde adentro, con margen para evaluar, corregir y, si todo encaja, consolidar.

Un examen a cielo abierto

Aunque el contrato inicial se centra en el ciclo Sub-20 y en este periodo interino con la mayor, la AUF no esconde que la puerta a un nombramiento definitivo queda abierta. El rendimiento será el juez.

Alonso lo explicó sin rodeos: se contrata a un seleccionador Sub-20 que, además, dirigirá los partidos de la selección absoluta. Después, el desarrollo de los acontecimientos marcará las evaluaciones. En otras palabras, Forlán se someterá a un examen continuo, con el resultado final todavía en blanco.

La federación quiere saber si el héroe de 2010 está preparado para soportar, a tiempo completo, la presión de un banquillo que no perdona, que exige resultados inmediatos y que carga con un peso histórico enorme.

Broli sigue en el radar, pero el impulso es de Forlán

El nombre de Marcelo Broli no ha desaparecido del todo de la mesa. El técnico que llevó a la Sub-20 uruguaya a conquistar el Mundial en 2023 continúa en la conversación, respaldado por ese título y por su trabajo con las generaciones jóvenes.

Sin embargo, el impulso político y emocional hoy va en otra dirección. El viento sopla hacia Forlán. Alonso lo admitió: el diseño actual pasa por un seleccionador Sub-20 que, al mismo tiempo, se haga cargo de los partidos de la selección mayor. Desde ahí, el tiempo y los resultados dictarán sentencia.

El espejo de Scaloni

En Montevideo, la comparación surge sola. Muchos miran a Argentina y al camino de Lionel Scaloni. También él empezó como solución interina, en medio del ruido y la decepción tras el Mundial de 2018. También él se fogueó con selecciones juveniles, en torneos como L’Alcudia, mientras el escepticismo lo rodeaba.

Con el tiempo, Scaloni se ganó la confianza del vestuario y de la federación. El desenlace ya es historia: una Copa del Mundo y dos Copas América. Ese recorrido inspira a los dirigentes uruguayos, que ven en Forlán un perfil con puntos de contacto claros: exjugador respetado, experiencia internacional, vínculo fuerte con la camiseta y un inicio desde abajo en la estructura de selecciones.

Forlán intentará seguir una ruta parecida, a su manera, con su estilo y sus ideas. Sus pasos previos como entrenador en Peñarol y Atenas le dan un punto de partida, pero ahora el escenario es otro: es la selección, es el foco mundial, es el juicio permanente.

Uruguay, que tantas veces encontró respuestas en sus grandes figuras, vuelve a confiar en una de ellas. La pregunta ya no es si Diego Forlán merece la oportunidad. La verdadera incógnita es si podrá transformar el peso de su leyenda en un proyecto capaz de sostener a la Celeste en la élite hasta 2027 y más allá.